Hoy os traemos un articulo diferente. Le hemos pedido a la bailarina y profesora Elena Carmona que nos cuente sus experiencias con el ATS® y el porqué se enamoró de este estilo en concreto. Espero que os guste tanto como me ha gustaco a mi.
Una de las ventajas que tiene la danza y el ejercicio físico en general es que el cuerpo segrega endorfinas, que aumentan nuestra sensación de bienestar. La danza oriental y tribal tienen además otros beneficios. La primera hace que conectes con la mujer femenina que llevas dentro. Trabajar la pelvis y el torso hace que descubras que puedes lograr muchas más cosas con tu cuerpo de las que creías. Por eso engancha a tantas mujeres, porque hace que conectes con la mujer femenina que llevas dentro. Bien ejecutado es un estilo fino y elegante.
En el caso de la danza tribal fusión esta te hace conectar con la mujer y con la guerrera de tu interior porque sigue teniendo esos movimientos que nos hacen sentirnos más femeninas pero a su vez tiene la fuerza de las mujeres guerreras que somos. La música, la actitud, la energía… marcan una diferencia con la anterior.
Y el ATS® consigue que conectes con la mujer, la guerrera y con tus hermanas. El American Tribal Style® es una disciplina que se baila en grupo. El formato consiste en que haya una líder que marca los pasos y unas seguidoras que reproducen lo que la líder va decidiendo. Todas las bailarinas van pasado por la posición de líder y por la de seguidoras.
Esto hace que la comunicación con el resto de las compañeras esté mucho más desarrollada que en otras disciplinas y por ello el grupo se convierte en tribu. Nadie es más que nadie dentro de la tribu, todas somos hermanas e iguales.
Al no haber apenas oportunidades para aprender tribal en Zaragoza cuando yo empecé a estudiarlo salí a otras ciudades buscando nuevo conocimiento. Allá donde había un curso con una maestra internacional iba yo. Hubo una época en la que no me perdía casi ni un taller o festival. Y allí coincidíamos chicas de distintas localidades. Empecé a hacer amistades y sentirme parte de la comunidad tribal española. Muchas de mis amigas más queridas las conocí por aquella época.
Aún así, no fue hasta que no estudié con profundidad el ATS® cuando descubrí lo que era realmente la sororidad, la hermandad entre mujeres. Cuando fui a Toronto para realizar los cursos de General Skills y Teacher Training necesarios para convertirte en Sister Studio las americanas me recibieron con los brazos abiertos. Su alegría, su respeto y su amor me sorprendieron gratamente. Allí hicimos una pequeña comunidad de la que guardo un recuerdo muy cariñoso.
Lo mismo ha sucedido cada vez que he bailado con alguna tribu de ATS®, sea española o no. He conocido a alumnas de las Sisters Collective y las recuerdo a todas con siempre con una sonrisa en la boca. He tenido la suerte de bailar con alemanas, inglesas, italianas, francesas, canadienses, estadounidenses, chilenas… Todas y cada una de ellas han sido siempre muy cariñosas. Y en España también he tenido la suerte de compartir esta danza con otras tribus o sus representantes (Carvanserai, Ménades de Irta, Tangerine, Zaghareet, Mandala Tribal Troupe…). El resultado siempre ha sido el mismo: sonrisas, comunicación entre mujeres y compañerismo.
Y no es de extrañar, puesto que todas las maestras que he tenido de ATS® me han recordado en un momento u otro la importancia de la tribu, de ser todas una sola y apoyar a la líder cuando somos seguidoras o liderar con cabeza teniendo en cuenta a las compañeras. Y por supuesto el respeto hacia las maestras.
En el ATS® no existe la expresión de “la alumna que supera a la maestra” porque alumna y maestra se convierten en compañeras. Si improvisas con una persona tienes que mirarla a los ojos, ver sus intenciones y comunicarle las tuyas. Hay sonrisas, hay complicidad, y al final de la canción sientes que has ganado una compañera más. Pero por si eso fuera poco, además bailar ATS® ayuda al empoderamiento de la persona. Resulta que la postura de nuestro cuerpo influye positiva o negativamente en nuestras emociones. Por ejemplo, adoptar una pose firme de ganador, con los brazos en jarra o levantados, con la espalda recta y crecidos nos hace sentirnos seguros de nosotros mismos y poderosos, mientras que si adoptamos una pose encogida, nos sentimos más pequeños, débiles y vulnerables. En el libro “El libro de las pequeñas revoluciones”, de Elsa Punset, la autora nos dice “Hasta la adolescencia, las niñas tienen el mismo lenguaje corporal que los niños. Pero en algún momento, en vez de expandirse empiezan a colapsarse: ocupan menos espacio, interrumpen menos y las interrumpen más veces que a los chicos. Adoptan un lenguaje corporal más sumiso. (…) ¿QUIERES REGALAR VIDA Y VOZ A LAS NIÑAS Y MUJERES QUE CONOCES? (…) Muéstrales que las posturas poderosas no son masculinas, sino que son para todos, niños y niñas, hombres y mujeres. (…) Diles a las niñas y mujeres de tu vida que merecen adoptar posturas abiertas, confortables, poderosas. Practica con ellas.” Y eso es justamente lo que el American Tribal Style® hace. Estamos practicando durante hora y media, dos horas, lo que dure la clase o el curso, posturas poderosas con mujeres a las que sentimos como amigas y hermanas. Estamos diciéndonos no con palabras, sino con poses, que se convierten más rápidamente en emociones, “tú puedes y nosotras estamos aquí para acompañarte y asegurarnos de que lo consigues”. Por eso, cuando me tocó elegir entre danza oriental y danza tribal y más tarde entre el tribal fusión y el ATS®, no tuve duda ninguna. El American Tribal Style® era mi estilo, me había cambiado tanto la manera de pensar que lo hice mío y él me hizo suya. Me cambió como persona a mejor y no puedo estarle más agradecida a sus creadoras Carolena Nericcio con sus Fat Chance Belly Dance® y de igual manera a sus antecesoras Masha Archer y Jamila Salimpour por convertir una danza en comunicación y compañerismo y a un grupo de personas en tribu. Sé que me queda mucho por aprender pero con la ayuda de todas las mujeres que han pasado por mis clases poco a poco voy creciendo y mejorando. A todas ellas: GRACIAS por formar parte de mi tribu y hasta cuando vosotras queráis.
En el ATS® no existe la expresión de “la alumna que supera a la maestra” porque alumna y maestra se convierten en compañeras. Si improvisas con una persona tienes que mirarla a los ojos, ver sus intenciones y comunicarle las tuyas. Hay sonrisas, hay complicidad, y al final de la canción sientes que has ganado una compañera más. Pero por si eso fuera poco, además bailar ATS® ayuda al empoderamiento de la persona. Resulta que la postura de nuestro cuerpo influye positiva o negativamente en nuestras emociones. Por ejemplo, adoptar una pose firme de ganador, con los brazos en jarra o levantados, con la espalda recta y crecidos nos hace sentirnos seguros de nosotros mismos y poderosos, mientras que si adoptamos una pose encogida, nos sentimos más pequeños, débiles y vulnerables. En el libro “El libro de las pequeñas revoluciones”, de Elsa Punset, la autora nos dice “Hasta la adolescencia, las niñas tienen el mismo lenguaje corporal que los niños. Pero en algún momento, en vez de expandirse empiezan a colapsarse: ocupan menos espacio, interrumpen menos y las interrumpen más veces que a los chicos. Adoptan un lenguaje corporal más sumiso. (…) ¿QUIERES REGALAR VIDA Y VOZ A LAS NIÑAS Y MUJERES QUE CONOCES? (…) Muéstrales que las posturas poderosas no son masculinas, sino que son para todos, niños y niñas, hombres y mujeres. (…) Diles a las niñas y mujeres de tu vida que merecen adoptar posturas abiertas, confortables, poderosas. Practica con ellas.” Y eso es justamente lo que el American Tribal Style® hace. Estamos practicando durante hora y media, dos horas, lo que dure la clase o el curso, posturas poderosas con mujeres a las que sentimos como amigas y hermanas. Estamos diciéndonos no con palabras, sino con poses, que se convierten más rápidamente en emociones, “tú puedes y nosotras estamos aquí para acompañarte y asegurarnos de que lo consigues”. Por eso, cuando me tocó elegir entre danza oriental y danza tribal y más tarde entre el tribal fusión y el ATS®, no tuve duda ninguna. El American Tribal Style® era mi estilo, me había cambiado tanto la manera de pensar que lo hice mío y él me hizo suya. Me cambió como persona a mejor y no puedo estarle más agradecida a sus creadoras Carolena Nericcio con sus Fat Chance Belly Dance® y de igual manera a sus antecesoras Masha Archer y Jamila Salimpour por convertir una danza en comunicación y compañerismo y a un grupo de personas en tribu. Sé que me queda mucho por aprender pero con la ayuda de todas las mujeres que han pasado por mis clases poco a poco voy creciendo y mejorando. A todas ellas: GRACIAS por formar parte de mi tribu y hasta cuando vosotras queráis.


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