martes, 28 de mayo de 2019

La Mente del Artìsta




  Todos los que tenemos un mínimo carácter artístico hemos escuchado cosas como que tenemos pajaritos en la cabeza, que nos complicamos la vida para las cosas más sencillas o que nos encanta llevar la contraria siempre. Es curioso que todo eso suela ser cierto y a la vez estar muy equivocado.
  ¿A qué se debe este carácter de salmón? ¿Por qué el temperamento artístico lleva casi siempre a nadar conscientemente contracorriente, aunque podamos morir al final del camino? Pues la psicología se ha preguntado esto mismo y ha encontrado algunas respuestas.

  Lo primero que hay que saber es que existen tres “tipos de mente” y cada una de ellas tienen sus propias lógicas según las características que las conforman. Por mente debemos entender los diferentes procesos de nuestro cerebro (pensamiento, percepción, conciencia, creencias, deseos, sensaciones, …). La mente rígida, la mente líquida y la mente flexible. Todos tenemos un poquito de todas, pero siempre predomina una. En el caso de los artistas, la mente flexible.
  La mente rígida es la que más nos inculcan con la educación actual. Desde pequeños nos enseñan que hay una forma de hacer las cosas y esa forma está prefijada desde el inicio de los tiempos por lo menos. Este tipo de mentalidad no es nada creativa, pero tiene facilidad para tomar decisiones, principalmente por que suele pensar que solo hay una forma correcta y segura de hacer las cosas. El problema suele ser que, para la gente que tiene este tipo de mentalidad, el salir de su zona de confort les resulta muy duro, llegando a tener sentimientos de estress y desamparo.
  La mente líquida es todo lo contrario. La gente en la que esta mentalidad predomina es casi incapaz de tomar decisiones, ya que se dispersan con muchísima facilidad. Suelen perderse en los detalles, no se fijan metas y no suelen perseverar, aunque las cosas que hacen les gusten. Esta volubilidad no es negativa, pues pueden adaptarse a casi cualquier circunstancia, (siempre y cuando no haya que posicionarse), y si tienen alguien que les dirija bien, saben responder.
  La mente flexible es un punto de equilibrio entre ambos conceptos. Este tipo de mentalidad se adapta a la realidad de forma razonada y tranquila, pero manteniendo las opciones abiertas, ya que no suele aceptar ciegamente nada y si suelen buscar soluciones creativas y como llevarlas a cabo (aunque salgan mal). Al mantener las opciones abiertas el cambio de opinión y el ajuste de ideas es posible. Esto no suele ser comprensible para las mentes más rígidas, pues les da la sensación de volubilidad a pesar de ser una adaptación razonada.
  Obviamente el artista, sea cual sea su campo, necesita una preponderancia de la mente liquida. Diferentes psicólogos han estudiado la mente de las personas con tendencias artísticas y han encontrado ciertos patrones comunes. Obviamente no todo artista cumple estas características, pero sí que es una referencia de cómo funcionan las mentes creativas.




- Gran capacidad imaginativa: Este es bastante obvio. La capacidad de combinar realidad e imaginación y la de generar cosas nuevas y llevarlas a cabo son la base del temperamento artístico.
- Originalidad:  Salir de los estándares es algo fundamental. En general los artistas no están de acuerdo con las convenciones sociales y tratan de actuar según su criterio. Hay una búsqueda constante de la innovación, de evitar parecerse a los demás.
- Holismo: Esto básicamente significa la capacidad de entender las distintas facetas de un problema o solución. El artista, por regla general no cree en soluciones únicas, y prefiere buscar la experiencia para resolver los problemas con los que se encuentran.
-  Ambición: Por regla general hay un deseo de sobresalir entre los demás, de obtener reconocimiento social y prestigio.Un pintor, por ejemplo, siempre va a soñar con exponer en la galería más prestigiosa y en que su nombre sea tan conocido como el de Velázquez. Este objetivo se busca mediante la motivación constante y la autosuperación. Siempre se aspira a más y más, a vencer retos cada vez mayores y objetivos cada vez más difíciles.
-  Perfeccionismo: Siempre se tiene la sensación de no haber hecho las cosas suficientemente bien o de que se podría haber hecho mejor. Esto viene de la mano de una gran autoexigencia, de la búsqueda de dar siempre lo mejor. Un bailarín o un actor siempre repasaran sus actuaciones, analizando cada movimiento y línea para ver donde pueden mejorarlas.
- Compromiso: La pasión que se siente por lo que se hace trae consigo el compromiso por hacerlo. Se disfruta con los nuevos retos, con la lucha por las metas buscadas y autoimpuestas. A veces deriva en una pérdida de la noción del tiempo cuando se está realizando. En lo personal, a mi han tenido que avisarme de que llevaba horas ensayando y había otras cosas que hacer…
- Creatividad: Orientación mental casi constante hacia la creación. Un bailarín escucha una canción y piensa en bailarla, un fotógrafo ve una imagen e imagina mil formas de capturarla, un pintor ve una luz concreta y piensa en como la plasmaría en un lienzo…. Y esto puede pasar mil veces en un solo día.


  ¿Cómo es posible que se den todas estas circunstancias en las personas artísticas? ¿Cómo puede una persona ser ambiciosa y perderse en si misma a la vez? ¿Y ser perfeccionista y analítica al mismo tiempo que imaginativa y creativa?
  Estas características tan supuestamente contradictorias no lo son en absoluto en las mentes artísticas. Por regla general las personas que se dedican a las artes tienden a ser más sensibles y profundas (no lo digo yo, lo dicen varios artículos de psicología. Palabra de Girl Scout). Las personas con temperamento artístico absorben primero las sensaciones y sentimientos antes de ser capaces de plasmarlos para poder expresarlos. Esto parece algo simple, pero hay que tener en cuenta que el mundo cada vez está más centrado en el éxito y las cosas materiales, y el arte es todo menos eso, puesto que para el artista es su mayor modo de expresión, y lo usa para todo lo que desea decir, las cosas más comunes, para sus miedos y deseos… Esta asimilación previa a cualquier tipo de actuación va de la mano de una introspección igualmente severa. El autoconocimiento, la autocritica y el autoanálisis son tan fuertes como su capacidad de expresión, nada es volcado hacia el exterior sin haber sido observado y analizado en un complejo mecanismo interno.
  Otra supuesta contradicción es la de la creatividad y el estudio. El artista estudia, y estudia mucho mientras busca y trabaja a la espera de la gran inspiración. Esto lleva consigo una gran necesidad de perseverancia, disciplina y pasión. La disciplina es la herramienta principal para organizar el tiempo necesario para el estudio y el trabajo constante, para mantener el camino a pesar de los fracasos, de la incomprensión y de los fallos y caídas constantes que ocurren en la vida del artista. Es un trabajo duro y difícil (“el genio es un 10% de inspiración y un 90% de transpiración” - Edison), porque la inspiración se presenta una de cada cinco veces que luchas y contra la frustración, y no siempre viene para proporcionarte una obra entera, de hecho la mayoría de las veces lo que te da son fragmentos geniales, y el trabajo posterior nivela el resto de la obra a esos maravillosos pedazos que dan la vida al autor.
  Todo esto no hace del artista un ser antisocial, A priori esto puede parecer otra contradicción, pero esa forma de expresión y esa introversión son modos de expresión personales y compartidos con el resto del mundo. El artista muestra sin miedo su alma, su visión de las cosas cotidianas o no, sus miedos y deseos más profundos y la forma en que ve y cambiaria las cosas. ¿Cómo puede ser eso antisocial? Es cierto que es un modo de comunicación extraño para la mayoría, un camino y un modo de vida complicado de entender (además cada artista es diferente, tanto en su arte como en su transmisión y visión, y hace falta una gran empatía para entenderlos a todos), pero cuando se logra entender, es fácil ver que no es un problema, sino un arma poderosa, capaz de mostrar las cosas desde perspectivas impensables.
  Todo este compendio necesita de una buena gestión emocional y de una gran capacidad de resiliencia. La mente artística debe estar preparada para afrontar el fracaso, la adversidad y la incomprensión, para coger todo eso, hacerle frente y usarlo como aprendizaje.
  Como curiosidad, hay que decir que las personas artísticas tienen mayor desarrollo del hemisferio derecho del cerebro. Esta zona no utiliza mecanismos convencionales para el análisis de los pensamientos, proporciona facultades visoespaciales no verbales, se especializa en sensaciones y sentimientos, integra varios tipos de información y los transmite como un todo. También se encarga de muchas de las actividades atribuidas al subconsciente



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KUROEVE TRIBALDANCE