¿Es mejor
tener una profesora o merece la pena ir con más?
Lo primero
es diferenciar de qué estamos hablando. No estamos diciendo de ir a distintos
estilos de danza, aunque esto siempre es bueno, estén relacionados entre si o
no.
Esto puedes
hacerlo con la misma maestra, ya que actualmente las profesoras de danza
dominan varios estilos. Puedes ir con la misma profesora y estudias bollywood,
cabaret, contemporáneo, hip hop… Esto no es malo. Una buena profesional sabrá
diferenciar bien cada estilo en sus clases y evitar posibles confusiones para
las alumnas que vayan a sus distintas clases.
De lo que
hablamos es de estudiar con distintas profesoras simultáneamente, sea un mismo
tipo de danza o no.
Es difícil
contestar a esa pregunta de forma absoluta, así que la respuesta más sencilla
es decir “depende”. Sobre todo, depende de tus objetivos.
Si lo que
quieres es mejorar, lo mejor es no centrarte en una única maestra. Esto se
aplica solo si lo que pretendes es profundizar, si lo que buscar es divertirte
y aprender una disciplina (o un par) pero sin ir más allá, una única maestra
puede encajarte mejor.
En mi caso,
he tomado ambas vías, tanto para tratar de limpiar un estilo como para aprender
varios distintos. En este articulo os voy a dar mi impresión particular.
El mejor
camino para mejorar es variar. Cada profesora tiene su estilo y sus influencias
propias, sus puntos fuertes y flacos y esa variedad puede potenciar y
complementar tu técnica.
Si tratas de
aprender varios estilos con una única profesora debes estar muy convencida de
su capacidad. Una profesora que no sea realmente profesional puede mezclar estilos
y provocar confusión. Cuando esto sucede puedes sentir que has perdido un
tiempo valioso sin aprender realmente y gastando el dinero sin lograr tu
objetivo.
Por eso mi
consejo es que escojas bien a la profesora si vas a tomar distintas clases con
ella. Se exigente e infórmate bien, y, si puedes, no des más de dos o tres
estilos con la misma.
Hay dos
modos de tener varias profesoras. Tomar clases regulares con varias maestras o
asistir a workshops independientes o a través de festivales. Cada uno de estos
caminos tiene sus ventajas y sus desventajas.
Si decidimos
tomar distintas clases regulares tendremos como primer problema coordinar
escuelas, horarios y pagos. Normalmente se reduce mucho el costo si los pagos
son trimestrales, pro eso significa que en cada trimestre el desembolso es
realmente importante.
Coordinar
bien los horarios es quizás lo segundo más importante. No es conveniente dar más
de dos clases cada día, no solo por el esfuerzo físico, que suele ser intenso,
también por asimilar bien lo aprendido y evitar la confusión. Si eres joven,
tres sería lo máximo que te recomendaría, siempre y cuando puedas asimilar y
distinguir bien lo que estás haciendo.
Si vas a ir
a distintas escuelas, puedes tratar de organizarlas por días, de modo que no tengas
que trasladarte en un mismo día.
La variedad
de clases y profesoras evita la monotonía. A veces puede ser confuso, pero nada
aleja tanto el aburrimiento como adaptarse a las diferencias de profesoras y de
estilos. Si además sueles llevar ropa de ensayo específica para cada una de
ellas, puedes sentirte guapa y aumentar tu concentración al mismo tiempo (la
danza también es estética, así que sentirte bien con tu imágenes importante).
Es un truco que puede parecer simple, pero que a mi me ha funcionado siempre.
Cambiar la ropa de ensayo de ballet por la de contemporáneo, añadir a la ropa
de tribal un pañuelo de oriental o usar una falda de 25 yardas y crótalos en
las clases de FCBDS me ha ayudado a concentrarme y centrarme en lo específico
de la clase. Eso, y tomar apuntes, por supuesto.
La
dificultad mayor puede venir en tener que recordar un exceso de coreografías y
cuadrar agendas para las clases, ensayos de refuerzo y actuaciones. Al inicio
del curso puede parecer sencillo, pero según se acercan los festivales de
navidad o final de curso, se va volviendo cada vez más estresante. Piensa que
si vas, por ejemplo, a cuatro clases y en cada una de ellas preparáis dos
coreografías, deberás recordar, ensayar y preparar ocho coreografías. Eso sin
mencionar que deberás buscar y tener a punto ocho vestuarios distintos y recordar
al menos cuatro maquillajes y peinados diferentes, y realizar todos estos
cambios el día de la presentación.
La siguiente
opción para asistir a distintas clases son los workshops (también llamadas clases
intensivas, intensivos, talleres…). Estos suelen ser por festivales, por
jornadas intensivas (por ejemplo cursos intensivos o campamentos de danza),
pueden ser ofertados por el profesor o la escuela de modo libre o puedes contratarlos
tú mismo.
Los workshops
en los festivales suelen tener un precio más económico que los ofertados por
una profesora o una escuela, pero también puedes encontrar la clase mucho más
llena. Esto suele ser porque las profesoras que los dan pueden ser de fuera de
la zona o por que el curso sea de una temática que no vayas a encontrar
fácilmente. Por supuesto, no digo que esto sea algo negativo, pero una clase
con un número de alumnas reducido siempre facilitará que la persona que lo
imparte pueda corregir y volcarse más en las alumnas que asisten.
Los talleres
en los festivales suelen tener un precio más económico, y el ambiente suele ser
realmente animado. Toda la gente que se reúne para el festival va a estar con
el ánimo a full. Eso si, la dinámica de las clases suele ser mucho más intensa
y rápida. Ello se debe a que hay muchas clases que impartir en muy pocos días,
mucha materia que dar en las clases y el horario debe ser estricto para que los
talleres no retrasen. Personalmente, cuando he asistido a festivales (sobre
todo si han sido fuera de la ciudad), he cogido el máximo de talleres que el
dinero y el tiempo me permitían. Si decides hacer lo mismo, deja que te de unas
recomendaciones.
1- Ten en cuenta que es agotador, así
que procura que nunca te falte agua y algo de comer que te de fuerzas.
2- En los festivales suele haber una
gran oferta de clases intensivas. Pueden ser con una sola profesora o con
varias, pero suelen ser interesantes y difíciles de hacer fuera de ese contexto.
Si entre las profesoras hay algunas a las que conoces y otras a las que no, no
te vuelques solo con las que te sean familiares. Aprovecha y descubre bailarinas,
estilos y tips que te puedan ser extraños. No solo saldrás de tu zona de
confort, también crecerás mucho en tu estilo y conocimiento.
3- Va a ser mucha información. Aprende a
tomar notas y pregunta si puedes grabar la secuencia final. Aquí se amigable y
si alguna compañera te pide que se la compartas, no lo dudes ¡Es un buen
momento para hacer amigas!
4- Si los cursos son el mismo día de la
presentación y participas, simplifica tu maquillaje y tu vestuario para el
número que presentes. Vas a ir cansada y probablemente tengas poco tiempo para
prepararte. Es mejor que puedas tener un respiro y asegurar que estás bien
preparada a que tengas que apurar hasta el último segundo. Esto es
especialmente remarcable si has tomado muchas clases ese día. El cansancio con
el que puedes llegar a la presentación puede ser mucho mayor de lo que piensas
o notas en ese momento. Ten en cuenta que la adrenalina la tendrás por las
nubes.
5- Disfruta de las compañeras y de las
profesoras, conócelas, diviértete. Es una gran ocasión para hacer amistades y
conocer gente del circuito, pero fuera de tu circulo habitual. Disfruta del
ambiente que han creado las personas que lo organizan porque siempre va a ser
especial.
Algunos
profesores no son partidarios de que un alumno reciba influencias de otros
profesores, o tratan de limitarla a los que ellos aprueben. Esto puede deberse
a políticas de la escuela a la que pertenecen, por inseguridades o por un mal
concepto de alejar a una posible competencia. Sin embargo, la influencia de
otras profesoras no solo te permite limpiar tu estilo, también pueden
introducirte en otras estilos y disciplinas, sacándote de tu zona de confort y
haciendo que tus influencias crezcan y evolucionen. Esto sucede por varios
motivos.
La primera
es realizar esas clases en una sala diferente de la habitual. Tendemos a
acomodarnos en un único espacio y eso nos perjudica a la hora de concentrarnos.
Al ir a otra escuela debemos acostumbrarnos a un suelo distinto, a una
distribución e iluminación diferente a la habitual, un sistema de sonido
distribuido de un modo extraño a nuestra costumbre… Todo eso fuerza nuestra
concentración y nos ayuda a entrar en un estado óptimo de trabajo antes.
La segunda
es situar tu nivel en un baremo realista. Si siempre vas a clase y actúas con
la misma gente puedes sobrevalorar (esto es más común) o infravalorar (esto
pasa menos) el nivel de tu técnica y de las coreografías que creas. Es un
ejercicio de moral y autoestima ver que, a lo mejor eres buena en tu clase,
pero en relación con otras escuelas y otras bailarinas eres promedio. Es algo
difícil y duro de asumir, pero puede ser un motor realmente bueno para motivarse
y crecer. Si ya sientes que eres buena ¿cómo y para qué vas a buscar el
mejorar?
La tercera
es el poder conocer a otras bailarinas, ya sean alumnas o profesoras. En ese
momento tu círculo se amplía muchísimo. Ya no estás con la misma gente. De
pronto puedes conocer a muchas más personas con intereses comunes, a las que
esperas volver a ver en otros workshops, a las que animas y te animan cuando
toca el momento de bailar en público en un escenario que no has pisado en la
vida. Esas otras bailarinas pasan a ser una cara conocida con las que estás
deseando volver a coincidir. Y, en muchos casos, con las que deseas compartir escenario
en una coreo que hayáis creado entre las dos (o tres, o más).
La cuarta
seria el descubrir otros estilos e influencias que a lo mejor ni se te ocurrirían
pensar, o que no has pensado o que no tienes disponible en tu entorno cercano o
incluso en tu ciudad. Personalmente he descubierto algunas fusiones realmente
interesantes a la hora de bailar gracias a ir a festivales. Influencias de
Waacking, Urban, malabar… Otras influencias que he trabajado han ido enfocadas
a la hora de coreografiar, como las distintas calidades de movimiento, los
distintos usos del espacio personal y social en danza, un trabajo de los diferentes
planos y niveles muy peculiar… ¡Incluso cómo crear un personaje bailado!
Por todos
estos motivos te animo a que investigues, varies, cambies…Haz crecer tu estilo
y crece tú también.
LADY KURONEKO