lunes, 28 de noviembre de 2022

Microentrevista a Clara Mendivil, autora de "Loto Rojo"

 Me encuentro con Clara Mendivil en una cafetería cercana a su trabajo. Tenemos un rato antes de que ella tenga que entrar a trabajar, así que nos pedimos unos tés y nos sentamos a hablar tranquilamente.

Tras recordar que era la misma cafetería donde la entrevisté sobre “De Viento y Sal”, saco “Loto Rojo” para hacerle un par de fotos con el.

Durante un momento me preocupo por que hay bastante ruido y no tengo muy claro que se pueda grabar bien la entrevista.

Una vez solventado, y con un par de tragos de té para sacudirnos el frio, comenzamos.

 

 

LADY KURONEKO: Bueno, de nuevo nos reunimos con Clara Mendivil, que ha sacado otro libro estupendo y se ha prestado a contestarnos unas preguntas en plan improvisado… Tiene que ser toda una experiencia sacar un segundo libro. ¿Has notado mucha diferencia con el primero?

CLARA MENDIVIL: (Riendo) Muchas gracias por invitarme de nuevo, siempre es un placer, un honor y un de todo estar aquí…

                                                    La portada de "Loto Rojo", con la imagen de la gran Ching Shih.

                                              

LK: (Riendo también) Aquí es donde se nota quien es profesional en las entrevistas…

CM: Bueno, es que ya voy teniendo bagaje, después de dos libros empieza a brotar algo la experiencia. Me preguntas si ha sido diferente la experiencia con el segundo libro… La verdad es que sí. Con este he dado un salto. El primero se publicó con una editorial de Zaragoza, muy buena, que cuida muchísimo a sus autores, apuesta mucho por mujeres, publica con una gran calidad editorial… pero no deja de ser más local, por decirlo asi. “Loto Rojo” ha salido con “La Esfera de los Libros”, que es una editorial nacional, y eso ha sido un salto muy grande. Ha sido muy diferente a nivel de marketing, de entrevistas, de movimiento… de publicidad en general

LK: Como escritora ¿notaste cambios cuando escribías “Loto Rojo”? ¿Fue diferente a escribir “De Viento y Sal”?

CM: Eso quizás menos. Noté algún cambio, pero venía más de ser la segunda novela, de la evolución lógica como escritora. “De Viento y Sal” no fue mi primera novela escrita, pero si la primera terminada, corregida, pulida y lanzada al mundo. Con la segunda, ya sabes más o menos que cosas potenciar, que cosas buscar… tienes en mente no solo escribir, sino qué personas te van a leer… Yo presté más atención al tema de la investigación y del contexto histórico y naval. En el primero estudié e investigué mucho, pero este segundo ha sido más complicado, porque de China no tenía ni idea. Hablé con muchos expertos y profundicé mucho más…

LK: Además este personaje no es tan conocido como Anne Bonnie… Con Anne, todos tenemos en la cabeza una idea aproximada de quien era. Hay canciones, ha aparecido en series y películas, tiene muchas leyendas, sale en videojuegos. A Ching Shih poco se la conoce, al menos por estos lares…

CM: Se la conoce más de lo que imaginaba. Es verdad que yo no la conocía hasta que me la encontré investigando para el primer libro. Allí descubrí muchas mujeres piratas, como te comenté en la entrevista anterior. Después vi que hay mucha gente interesada en el mundo de la piratería que sí que la conoce, que viene a las presentaciones y hacen preguntas que digo “tú ya la conocías ¿no?” (riendo). Y, por cierto, así como detalle, sale en “Piratas del Caribe”. Yo no tenía ni idea, y no recuerdo en cuál es, si la 2 o la 3… Hay un concilio de grandes piratas y parece una señora mayor china que es Ching Shih.

LK: Pues muy mayor no era cuando se retiró

CM: No, no era mayor, pero en la peli la ponen como una anciana venerable. Cuando se retiró, creo recordar que tenía 36 años… Entre 36 y 40, no recuerdo bien.

LK: Después de haber estado investigando ¿La consideras más una pirata o una mujer de negocios?

CM: Esa es una buena pregunta. Yo creo que Ching Shih era más una mujer de negocios, una empresaria y una estratega que una pirata según la idea que tenemos en la cabeza. Lo que ocurre es que la piratería en China es diferente a la piratería en el Caribe. En el Caribe es lo que todos tenemos en mente: botellas de ron, abordajes, combates a espada y esas cosas. En China, la piratería era más como un negocio

LK: Pero al final también había combates entre los barcos, bueno, que se llamaban juncos…

CM: Si, efectivamente…

LK: Y ella no entra nunca en combate directamente. No hace como Anne Bonnie, que cogía la espada y entraba a matar.

CM: En realidad no se sabe. No hay datos ni en una dirección ni en otra. Hay grabados de la época en los que sale Ching Shih combatiendo con una espada, pero creo que son grabados (duda un momento) metafóricos, intentando enseñar el personaje. Cuando eres escritora y no hay datos sobre algo, eliges qué camino tomar, y yo consideré que al personaje de Ching Shih y su evolución le pegaba más ser la cabeza pensante y la dirigente en vez de luchar, entre otras cosas porque lo que ella dirigía era como un gran ejército. Si ella era el general y caía en una escaramuza, ese ejército se quedaría sin su nexo de unión y sin su voz de mando. Entonces, no tenía sentido. Es como cuando los ejércitos de los países pasaron de ser un pequeño grupo de caballeros, de desharrapados o de lo que fuera a grandes grupos organizados. A partir de ese momento, los reyes, los emperadores o los generales no combatieron; eran la cabeza visible y no se podían permitir caer.

LK: Y al ser ella una mujer de negocios, convirtió la armada que tenía su marido en la armada más grande de China…

CM: ¡Del mundo! No ha existido otra flota pirata igual.

LK: Y además tenía a sus hombres muy bien cuidados…

CM: Si, es verdad. Los tenía cuidados con mano de hierro. Sorprende bastante ver las normas que implantó, por que no son nada habituales en esa época. Imagino que aquí entra un poco su pasado en un burdel, porque al final te hace empatizar con determinadas cosas; su condición de mujer, de pobre, de no haber nacido en el seno de una familia pirata… algunas de esas normal, implicaban que la violación de prisioneras estaba penado con la muerte, aunque no prohibía una de las tradiciones, que era que los pirata podían tomar concubinas entre las prisioneras, ella lo modificó, ordenando que si alguno decidía eso, debía tener el consentimiento de ella, tenerla como su esposa y tratarla con respeto y sin violencia. Y eso era totalmente novedoso.

LK: ¿Fue su pasado o esas normas lo que te hizo empatizar con ella? ¿O fue el contraste con Anne Bonnie? Son dos mujeres completamente diferentes…

 

                                                      Desde luego es un libro apasionante...
                              

 

CM: Son completamente diferentes, eso es verdad. Y empaticé con las dos, porque ambas tienen un punto en común muy, muy importante que es el que más nos atrae, que es el ansia de libertad. Ser dueñas de su propio destino y que nadie te diga qué es lo que tienes que hacer con tu vida y qué es lo que tienes que ser. Ching Shih lo tuvo mucho más difícil en ese sentido. Anne Bonnie era una niña bien, era hija de un hombre rico. Aunque se escapó y luego se tuvo que sacar las castañas del fuego ella sola y no lo tuvo fácil en ese momento, los primeros años de su vida si fueron fáciles. Con Ching Shih es al contrario, Sus primeros años, hasta que salió del burdel, podemos imaginar cómo fueron. La pobreza más absoluta, hasta que logró escalar en la jerarquía del burdel, y ningún control sobre su destino. Creo que ese deseo de libertad es lo que hace que empatices con las dos. Aparte, Ching Shih me cae muy bien, empatizo mucho con ella porque fue una autentica pionera. Lo que consiguió, adonde llegó… eso no lo ha conseguido nadie. Fue la pirata más grande que ha existido, tanto entre las mujeres como entre los hombres. Y lo consiguió de una forma….  sin grandes alardes, por decirlo así. Poco a poco, demostrando su valía consiguió hacer crecer una escuadra, el ejército de su marido, hasta convertirlo en un ejército imbatible. Y, sin hacer spoilers, en absolutamente todos los momentos de su vida, incluso cuando parecía que no, tuvo el control y supo qué hacer.

LK: La verdad es que, después de leer el libro me parece una mujer muy interesante. Y, cómo tú dices, buscó controlar la situación siempre. Incluso estando en el burdel, lo buscó y lo logró.

CM: Efectivamente…

LK: El mayor contraste que veo entre ambos libros, y es el que me hace empatizar un poco más con Ching Shih que con Anne Bonnie, es que, si bien esta última los tenía bien puestos y era capaz de coger las armas y combatir al lado de los hombres y llevó la misma vida que ellos en el barco, Ching Shih lo hizo todo a base de cerebro. Incluso su propio nombre, que va modificando según van pasando cosas, es una forma de marqueting, de que todos la tengan presente y sepan quién es. Me parece un personaje muy interesante…

CM: Si que lo es. Su nombre era parte de su estrategia. Era su modo de decir “esta soy yo”. Lin, su nombre en el burdel, está inventado. Nadie sabe cómo se llamaba antes de casarse con Cheng Yi. Nadie lo sabía. Y su primer nombre, Cheng I Sao lo que significa es “Esposa del hermano mayor Cheng”. No hay más. ¿Qué quiere decir eso? ¿Es no tener un nombre propio? No. Es marcar territorio. Es decir “soy su esposa en igualdad de condiciones y por lo tanto me tienes que obedecer”. Ese fue su primer desafío, por decirlo así. Y, como dices, lo consiguió todo a base de cerebro, y consiguió ser respetada en un mundo en el que para una mujer era inaudito.

LK: Porque todas eran “esposas de …”

CM: “Esposas de…”, “hijas de …”, “concubinas de…”, “sirvientas de…” o prostitutas. Las viudas ricas eran las únicas que tenían cierta entidad propia.

LK: ¿Cómo fue el proceso de investigación? A ella te la encontraste mientras investigabas para “De Viento y Sal”, pero, claro, luego tienes que sumergirte en el personaje. ¿Cómo realizaste todo ese proceso?

CM: Primero empecé por la propia Ching Shih, por investigar su vida, ir a las fuentes que se tenían, ver los puntos que no coincidían, elegir entre ellos el que más me interesaba y montar, un poco, la vida de ese personaje. ¿Qué ocurre? Que esa vida transcurre en la China de un periodo histórico concreto y yo no sabía nada ni de China ni de ese momento (se rie). Así que la parte siguiente fue investigar sobre ese contexto histórico en China y luego sobre sus costumbres. Hay me estuvo asesorando una mujer china que, amablemente, me tuvo hasta que explicar incluso que los nombres no estaban bien escritos y que ayudó muchísimo, la verdad. Y, cuando ya tenía más o menos la biografía de Ching Shih y el contexto geográfico cultural, tuve que comenzar a investigar sobre el mundo naval, porque todo lo que había aprendido para “De Viento y Sal” no servía para nada.

LK: Son barcos muy distintos…

CM: Totalmente diferentes. Velas, timones, calado, forma de maniobrabilidad… todo. Todo. No tienen nada que ver excepto en que van sobre el agua. (Se rie con ganas). Hablé con un compañero submarinista, y él me puso en contacto con un compañero suyo que es un gran experto en temas navales. El hombre fue un encanto. Me invitó a su casa y me asesoró muchísimo. Contestó a todas mis dudas, que para él eran basiquísimas. Era como preguntarte a ti si “Hola” va con H o sin ella. Tuvo muchísima paciencia, y no solo eso, también invitó a un modelista, que es el que hace los modelos de los barcos. En este tema, no se dice “maquetas”, se dice “modelos”. Este hombre vino con un modelo tamaño mesa de un junco chino. Y esto fue lo que terminó de ayudarme a imaginar el ambiente. Y, con todo eso, ya empecé a escribir.


                                                           La autora Clara Mendivil nos habla de “Loto Rojo”

 

LK: Todo eso antes de escribir la primera palabra.

CM: Casi todo eso antes de escribir la primera palabra. Algunos de los temas navales los escribí después, con el consiguiente cambio en algunas escenas. Ya había escrito algunas escenas de batallas sin tener en cuenta, por ejemplo, cómo escapa un barco con el viento en contra. Tuve que modificar escenas después de documentarme.

LK: ¿Hay mucha diferencia  en la forma de combatir entre los barcos de “De Viento y Sal” y los de “Loto Rojo”?

CM: Mucha. En “De Viento y Sal” eran combates de barco contra barco y, en realidad, quitando las escenas de los primeros momentos del abordaje, lo que era llegar hasta el otro barco, eran combates cuerpo a cuerpo. De muchas personas, pero combates cuerpo a cuerpo, a espada, a pistola… En “Loto Rojo” eran combates navales. Se llegaba al cuerpo a cuerpo, pero era más un todos contra todos, un montón de juncos contra otro montón de juncos o de barcos occidentales o de lo que fuera. La estrategia es completamente distinta, y eso es algo que también tuve que estudiar. Estrategia, movimientos de escuadras de barcos, cómo manejar un ejército entero a la vez, el sistema de gongs, las banderas…

LK: Claro, también tuviste que informarte sobre el sistema tribal de comunicaciones.

CM: Eso y un poquito de imaginación

LK: Claro, no tenemos una máquina del tiempo para ver cómo se comunicaban…

CM: Cierto. Las señales con banderas se siguen utilizando. Las bocinas, que eran como los altavoces, evidentemente también. Había barcos que también utilizaban gongs, igual que en otras zonas usaban cuernos o trompetas o ese tipo de cosas. Pero lo del gong me gustó mucho, me llamó mucho la atención. Empecé a imaginarme los barcos y el sonido y tal y me dije “esto lo tengo que meter en el libro” (se rie).

LK: Antes has comentado que has cambiado de editorial a una mucho mayor. ¿Cambia el proceso de publicación de una editorial pequeña a una grande?

CM: Como tal, no. O al menos no en mi caso. En ambos casos trabajas con un editor para terminar de pulirlo. Con “De Viento y Sal” trabajé con David, él fue quien me llevó. Ahora con La Esfera de los Libros trabajo con una editora. Ese punto del proceso es igual. Ellos me decían las cosas que se podrían mejorar y yo les contestaba “me parece bien, hacemos esto” o “esto es así por esto otro”. Muy chulo en ese aspecto. Además, prácticamente casi no me han tocado nada, lo que es muy raro, asi que estoy muy contenta en ese aspecto también.

LK: En eso el ego se alimenta un poquito…

CM: ¿Sabes qué pasa? Que en los escritores, como en cualquier artista, el ego es un gran problema. Muchos escritores creen que, cuando un editor quiere quitar algo está atacando a su obra. Hay que dejar el ego a un lado y pensar que los editores son profesionales y lo que quieren es mejorar tu libro para conseguir una acogida mejor. Hay que pensar que saben hacer su trabajo y hacerles casos. Yo lo tengo muy claro y estaba dispuesta a hacer lo que me dijeran. Pero es verdad es que, si casi no te tocan cosas, sienta muy bien.

LK: La promoción es lo que ha sido diferente…

CM: La promoción sí. Las capacidades que tiene una editorial local no son comparables al alcance de una nacional. Escribí un artículo que salió a página completa en un dominical de tirada nacional, que eso es una pasada… No sé dónde está ese periódico. (Riendo) Lo compré para guardarlo y enmarcarlo y después lo perdí...

LK: Pregúntale a la editorial…

CM: Si, podría hacerlo. O a mi madre, que seguro que lo tiene guardado. He salido en revistas como Semana recomendada. He tenido entrevistas en radios nacionales… Si, a nivel de publicidad y de distribución no tiene nada que ver. Había amigas que iban a Jaen, entraban en una librería y veían mi libro. Me mandaban la foto. Eso, si no estás con una editorial nacional, no puedes hacerlo.

LK: También debe ser mucho más agotador.

CM: Si, Mucho más. Estoy viviendo una temporada un poco estresante, pero también ilusionante… Mucho.

LK: Como mujer ¿Te sientes más cerca de Anne Bonnie con su valor o de Ching Shih con su mente despierta?

CM: A ver…(lo piensa un momento) Más que hablar de a quién me parezco más, prefiero hablar de a quién me gustaría parecerme. Se pueden decir cosas buenas y malas de las dos. Anne Bonnie tenía un obvio problema de control de la ira, lo que no es nada recomendable. Pero su valor…También se podría pensar que Ching Shih salió adelante porque no tenía más remedio. No sabemos qué habría sido de ella de haber nacido en una familia acomodada. Igual se habría plegado a lo que se suponía que debía ser una mujer en esa época y no habríamos tenido a la gran Ching Shih. Anne ya tenía una vida acomodada. La tenía y tuvo el valor de dejar una vida con todas las comodidades y buscar lo que quieres. Ese afán de libertad contra todos y ese valor y, por qué no, esa habilidad con las armas, es algo que me quedaría de ella. Y con su concepto de la amistad y de la lealtad también. De Ching Shih me quedaría por supuesto con su sentido de la supervivencia, que era brutal, y con su mente, que era una de las más brillantes que he conocido…

LK: Estamos hablando de una mujerque, en una época en la que no podía hacer nada, sabía llevar las cuentas, leer, escribir… Y aprendió todo de todo lo que la rodeaba.

CM: Todo parte de que era una mujer muy especial. Si tú acabas en un burdel, lo más normal es que no acabes saliendo de él ni de que aprendas a leer o a llevar las cuentas. Si consigues eso, es porque has logrado ir ascendiendo en la jerarquía de ese sitio hasta hacerte tan imprescindible que se te enseña todo eso. O ser tan especial que se te enseña de cara a tu personaje, al rol que vas a tener que tomar como estrella, por decirlo asi, de la casa. Todo eso parte de lo especial que era ella, de que hubo gente capaz de ver lo que había detrás y lo supo potenciar. Chen Yi, por ejemplo, lo habría tenido muy fácil en decir “¿Te quieres casar conmigo?”, “Si, pero quiero la mitad de tu flota”, “Pues adios”. ¿Qué tuvo que ver, aparte de estar enamoradísimo de ella, para creer que era una buena idea darle la mitad de su flota? Y para que le dejase hacer después, para que la autorizase delante de sus hombres, para respaldarla y para que la hicieran caso. Y a la vista está de que fue un gran acierto suyo.

LK: siendo Ching Shih una superviviente y una mujer de grandes virtudes ¿Ha habido algún tipo de promoción en asociaciones feministas o de mujeres?

CM: A mi me encantaría, pero es algo que me tienen que proponer. A mi me encantaría, tanto de un tipo como de otro. Creo que ambas son personajes muy inspiradores. De hecho, para el día de la mujer, Loto Rojo fue una de las nueve lecturas recomendadas por el suplemento XL Semanal.

LK: Realmente es un personaje muy especial…

CM: Si…

LK: ¿Qué nuevos proyectos tienes ahora en mente?

CM: Bueno, bueno, bueno… (se rie con ganas).

LK: Si nos puedes hablar de ellos, claro.

CM: Estoy con la investigación histórica. De hecho, si abres mi mochila, veras libros, libretas, bolis, el portátil…

LK: Ya lo veo, ya. Voy a poner unas fotos, porque has venido con un mochilón enorme. Yo creía que te ibas luego de viaje, o al gimnasio o algo asi…

 

                                                                                        Desde luego iba cargada…

 

CM: Jajajaja. Eso también… Ahora estoy metida en un proyecto que me parece que puede ser muy, muy chulo y muy divertido de escribir y muy interesante. No es una mujer pirata, ese tema lo voy a dejar de momento totalmente apartado porque necesito desintoxicarme de piratas. Aunque solo de momento, porque tengo muchas y muy interesantes en la recamara. Pero si que quiero seguir contando la historia de mujeres que hicieron cosas excepcionales para la época. Y, hasta hay puedo leer.

LK: Pues nada, estaremos pendientes de tus nuevos proyectos, de tus nuevas publicaciones. Recomendamos mucho “Loto Rojo”, porque realmente es una novela muy especial. Y nada, hasta aquí hemos llegado por hoy.

CM: Muchisimas gracias. Cuando quieras, yo estoy aquí para charlar.

LK: Muchas gracias.

CM: Un placer.

 

 

Nos acabamos el té tranquilamente. Las dos debemos irnos a trabajar, asi que no debemos entretenernos más. La felicito de nuevo y, no podemos evitar hablar un momento más sobre posibles artículos futuros relacionados con la escritura. Según me voy, no puedo evitar pensar en el personaje tan impresionante que protagoniza este maravilloso libro…

 

LADY KURONEKO