Me encuentro con Clara Mendivil en una cafetería cercana a su trabajo. Tenemos un rato antes de que ella tenga que entrar a trabajar, así que nos pedimos unos tés y nos sentamos a hablar tranquilamente.
Tras recordar
que era la misma cafetería donde la entrevisté sobre “De Viento y Sal”, saco “Loto
Rojo” para hacerle un par de fotos con el.
Durante un
momento me preocupo por que hay bastante ruido y no tengo muy claro que se
pueda grabar bien la entrevista.
Una vez
solventado, y con un par de tragos de té para sacudirnos el frio, comenzamos.
LADY KURONEKO: Bueno, de nuevo nos reunimos con Clara
Mendivil, que ha sacado otro libro estupendo y se ha prestado a contestarnos
unas preguntas en plan improvisado… Tiene que ser toda una experiencia sacar un
segundo libro. ¿Has notado mucha diferencia con el primero?
CLARA MENDIVIL: (Riendo) Muchas gracias por invitarme de
nuevo, siempre es un placer, un honor y un de todo estar aquí…
LK: (Riendo también) Aquí es donde se nota quien es
profesional en las entrevistas…
CM: Bueno, es que ya voy teniendo bagaje, después de dos
libros empieza a brotar algo la experiencia. Me preguntas si ha sido diferente
la experiencia con el segundo libro… La verdad es que sí. Con este he dado un
salto. El primero se publicó con una editorial de Zaragoza, muy buena, que cuida
muchísimo a sus autores, apuesta mucho por mujeres, publica con una gran
calidad editorial… pero no deja de ser más local, por decirlo asi. “Loto Rojo”
ha salido con “La Esfera de los Libros”, que es una editorial nacional, y eso
ha sido un salto muy grande. Ha sido muy diferente a nivel de marketing, de
entrevistas, de movimiento… de publicidad en general
LK: Como escritora ¿notaste cambios cuando escribías “Loto
Rojo”? ¿Fue diferente a escribir “De Viento y Sal”?
CM: Eso quizás menos. Noté algún cambio, pero venía más de
ser la segunda novela, de la evolución lógica como escritora. “De Viento y Sal”
no fue mi primera novela escrita, pero si la primera terminada, corregida,
pulida y lanzada al mundo. Con la segunda, ya sabes más o menos que cosas
potenciar, que cosas buscar… tienes en mente no solo escribir, sino qué
personas te van a leer… Yo presté más atención al tema de la investigación y
del contexto histórico y naval. En el primero estudié e investigué mucho, pero
este segundo ha sido más complicado, porque de China no tenía ni idea. Hablé
con muchos expertos y profundicé mucho más…
LK: Además este personaje no es tan conocido como Anne
Bonnie… Con Anne, todos tenemos en la cabeza una idea aproximada de quien era.
Hay canciones, ha aparecido en series y películas, tiene muchas leyendas, sale
en videojuegos. A Ching Shih poco se la conoce, al menos por estos lares…
CM: Se la conoce más de lo que imaginaba. Es verdad que yo
no la conocía hasta que me la encontré investigando para el primer libro. Allí descubrí
muchas mujeres piratas, como te comenté en la entrevista anterior. Después vi
que hay mucha gente interesada en el mundo de la piratería que sí que la
conoce, que viene a las presentaciones y hacen preguntas que digo “tú ya la
conocías ¿no?” (riendo). Y, por cierto, así como detalle, sale en “Piratas del
Caribe”. Yo no tenía ni idea, y no recuerdo en cuál es, si la 2 o la 3… Hay un
concilio de grandes piratas y parece una señora mayor china que es Ching Shih.
LK: Pues muy mayor no era cuando se retiró
CM: No, no era mayor, pero en la peli la ponen como una
anciana venerable. Cuando se retiró, creo recordar que tenía 36 años… Entre 36
y 40, no recuerdo bien.
LK: Después de haber estado investigando ¿La consideras más
una pirata o una mujer de negocios?
CM: Esa es una buena pregunta. Yo creo que Ching Shih era
más una mujer de negocios, una empresaria y una estratega que una pirata según
la idea que tenemos en la cabeza. Lo que ocurre es que la piratería en China es
diferente a la piratería en el Caribe. En el Caribe es lo que todos tenemos en
mente: botellas de ron, abordajes, combates a espada y esas cosas. En China, la
piratería era más como un negocio
LK: Pero al final también había combates entre los barcos,
bueno, que se llamaban juncos…
CM: Si, efectivamente…
LK: Y ella no entra nunca en combate directamente. No hace
como Anne Bonnie, que cogía la espada y entraba a matar.
CM: En realidad no se sabe. No hay datos ni en una dirección
ni en otra. Hay grabados de la época en los que sale Ching Shih combatiendo con
una espada, pero creo que son grabados (duda un momento) metafóricos,
intentando enseñar el personaje. Cuando eres escritora y no hay datos sobre
algo, eliges qué camino tomar, y yo consideré que al personaje de Ching Shih y
su evolución le pegaba más ser la cabeza pensante y la dirigente en vez de
luchar, entre otras cosas porque lo que ella dirigía era como un gran ejército.
Si ella era el general y caía en una escaramuza, ese ejército se quedaría sin
su nexo de unión y sin su voz de mando. Entonces, no tenía sentido. Es como
cuando los ejércitos de los países pasaron de ser un pequeño grupo de
caballeros, de desharrapados o de lo que fuera a grandes grupos organizados. A
partir de ese momento, los reyes, los emperadores o los generales no combatieron;
eran la cabeza visible y no se podían permitir caer.
LK: Y al ser ella una mujer de negocios, convirtió la armada
que tenía su marido en la armada más grande de China…
CM: ¡Del mundo! No ha existido otra flota pirata igual.
LK: Y además tenía a sus hombres muy bien cuidados…
CM: Si, es verdad. Los tenía cuidados con mano de hierro.
Sorprende bastante ver las normas que implantó, por que no son nada habituales
en esa época. Imagino que aquí entra un poco su pasado en un burdel, porque al
final te hace empatizar con determinadas cosas; su condición de mujer, de
pobre, de no haber nacido en el seno de una familia pirata… algunas de esas
normal, implicaban que la violación de prisioneras estaba penado con la muerte,
aunque no prohibía una de las tradiciones, que era que los pirata podían tomar
concubinas entre las prisioneras, ella lo modificó, ordenando que si alguno
decidía eso, debía tener el consentimiento de ella, tenerla como su esposa y
tratarla con respeto y sin violencia. Y eso era totalmente novedoso.
LK: ¿Fue su pasado o esas normas lo que te hizo empatizar
con ella? ¿O fue el contraste con Anne Bonnie? Son dos mujeres completamente
diferentes…
CM: Son completamente diferentes, eso es verdad. Y empaticé
con las dos, porque ambas tienen un punto en común muy, muy importante que es
el que más nos atrae, que es el ansia de libertad. Ser dueñas de su propio
destino y que nadie te diga qué es lo que tienes que hacer con tu vida y qué es
lo que tienes que ser. Ching Shih lo tuvo mucho más difícil en ese sentido.
Anne Bonnie era una niña bien, era hija de un hombre rico. Aunque se escapó y
luego se tuvo que sacar las castañas del fuego ella sola y no lo tuvo fácil en
ese momento, los primeros años de su vida si fueron fáciles. Con Ching Shih es
al contrario, Sus primeros años, hasta que salió del burdel, podemos imaginar
cómo fueron. La pobreza más absoluta, hasta que logró escalar en la jerarquía
del burdel, y ningún control sobre su destino. Creo que ese deseo de libertad
es lo que hace que empatices con las dos. Aparte, Ching Shih me cae muy bien,
empatizo mucho con ella porque fue una autentica pionera. Lo que consiguió,
adonde llegó… eso no lo ha conseguido nadie. Fue la pirata más grande que ha
existido, tanto entre las mujeres como entre los hombres. Y lo consiguió de una
forma…. sin grandes alardes, por decirlo
así. Poco a poco, demostrando su valía consiguió hacer crecer una escuadra, el
ejército de su marido, hasta convertirlo en un ejército imbatible. Y, sin hacer
spoilers, en absolutamente todos los momentos de su vida, incluso cuando
parecía que no, tuvo el control y supo qué hacer.
LK: La verdad es que, después de leer el libro me parece una
mujer muy interesante. Y, cómo tú dices, buscó controlar la situación siempre.
Incluso estando en el burdel, lo buscó y lo logró.
CM: Efectivamente…
LK: El mayor contraste que veo entre ambos libros, y es el
que me hace empatizar un poco más con Ching Shih que con Anne Bonnie, es que,
si bien esta última los tenía bien puestos y era capaz de coger las armas y
combatir al lado de los hombres y llevó la misma vida que ellos en el barco,
Ching Shih lo hizo todo a base de cerebro. Incluso su propio nombre, que va
modificando según van pasando cosas, es una forma de marqueting, de que todos
la tengan presente y sepan quién es. Me parece un personaje muy interesante…
CM: Si que lo es. Su nombre era parte de su estrategia. Era
su modo de decir “esta soy yo”. Lin, su nombre en el burdel, está inventado.
Nadie sabe cómo se llamaba antes de casarse con Cheng Yi. Nadie lo sabía. Y su
primer nombre, Cheng I Sao lo que significa es “Esposa del hermano mayor Cheng”.
No hay más. ¿Qué quiere decir eso? ¿Es no tener un nombre propio? No. Es marcar
territorio. Es decir “soy su esposa en igualdad de condiciones y por lo tanto
me tienes que obedecer”. Ese fue su primer desafío, por decirlo así. Y, como
dices, lo consiguió todo a base de cerebro, y consiguió ser respetada en un
mundo en el que para una mujer era inaudito.
LK: Porque todas eran “esposas de …”
CM: “Esposas de…”, “hijas de …”, “concubinas de…”,
“sirvientas de…” o prostitutas. Las viudas ricas eran las únicas que tenían
cierta entidad propia.
LK: ¿Cómo fue el proceso de investigación? A ella te la
encontraste mientras investigabas para “De Viento y Sal”, pero, claro, luego
tienes que sumergirte en el personaje. ¿Cómo realizaste todo ese proceso?
CM: Primero empecé por la propia Ching Shih, por investigar
su vida, ir a las fuentes que se tenían, ver los puntos que no coincidían,
elegir entre ellos el que más me interesaba y montar, un poco, la vida de ese
personaje. ¿Qué ocurre? Que esa vida transcurre en la China de un periodo
histórico concreto y yo no sabía nada ni de China ni de ese momento (se rie).
Así que la parte siguiente fue investigar sobre ese contexto histórico en China
y luego sobre sus costumbres. Hay me estuvo asesorando una mujer china que,
amablemente, me tuvo hasta que explicar incluso que los nombres no estaban bien
escritos y que ayudó muchísimo, la verdad. Y, cuando ya tenía más o menos la
biografía de Ching Shih y el contexto geográfico cultural, tuve que comenzar a
investigar sobre el mundo naval, porque todo lo que había aprendido para “De
Viento y Sal” no servía para nada.
LK: Son barcos muy distintos…
CM: Totalmente diferentes. Velas, timones, calado, forma de
maniobrabilidad… todo. Todo. No tienen nada que ver excepto en que van sobre el
agua. (Se rie con ganas). Hablé con un compañero submarinista, y él me puso en
contacto con un compañero suyo que es un gran experto en temas navales. El
hombre fue un encanto. Me invitó a su casa y me asesoró muchísimo. Contestó a
todas mis dudas, que para él eran basiquísimas. Era como preguntarte a ti si
“Hola” va con H o sin ella. Tuvo muchísima paciencia, y no solo eso, también
invitó a un modelista, que es el que hace los modelos de los barcos. En este
tema, no se dice “maquetas”, se dice “modelos”. Este hombre vino con un modelo
tamaño mesa de un junco chino. Y esto fue lo que terminó de ayudarme a imaginar
el ambiente. Y, con todo eso, ya empecé a escribir.
La autora Clara
Mendivil nos habla de “Loto Rojo”
LK: Todo eso antes de escribir la primera palabra.
CM: Casi todo eso antes de escribir la primera palabra.
Algunos de los temas navales los escribí después, con el consiguiente cambio en
algunas escenas. Ya había escrito algunas escenas de batallas sin tener en
cuenta, por ejemplo, cómo escapa un barco con el viento en contra. Tuve que
modificar escenas después de documentarme.
LK: ¿Hay mucha diferencia en la forma
de combatir entre los barcos de “De Viento y Sal” y los de “Loto Rojo”?
CM: Mucha. En “De Viento y Sal” eran combates de barco
contra barco y, en realidad, quitando las escenas de los primeros momentos del
abordaje, lo que era llegar hasta el otro barco, eran combates cuerpo a cuerpo.
De muchas personas, pero combates cuerpo a cuerpo, a espada, a pistola… En
“Loto Rojo” eran combates navales. Se llegaba al cuerpo a cuerpo, pero era más
un todos contra todos, un montón de juncos contra otro montón de juncos o de
barcos occidentales o de lo que fuera. La estrategia es completamente distinta,
y eso es algo que también tuve que estudiar. Estrategia, movimientos de
escuadras de barcos, cómo manejar un ejército entero a la vez, el sistema de
gongs, las banderas…
LK: Claro, también tuviste que informarte sobre el sistema
tribal de comunicaciones.
CM: Eso y un poquito de imaginación
LK: Claro, no tenemos una máquina del tiempo para ver cómo
se comunicaban…
CM: Cierto. Las señales con banderas se siguen utilizando.
Las bocinas, que eran como los altavoces, evidentemente también. Había barcos
que también utilizaban gongs, igual que en otras zonas usaban cuernos o
trompetas o ese tipo de cosas. Pero lo del gong me gustó mucho, me llamó mucho
la atención. Empecé a imaginarme los barcos y el sonido y tal y me dije “esto lo
tengo que meter en el libro” (se rie).
LK: Antes has comentado que has cambiado de editorial a una
mucho mayor. ¿Cambia el proceso de publicación de una editorial pequeña a una
grande?
CM: Como tal, no. O al menos no en mi caso. En ambos casos
trabajas con un editor para terminar de pulirlo. Con “De Viento y Sal” trabajé
con David, él fue quien me llevó. Ahora con La Esfera de los Libros trabajo con
una editora. Ese punto del proceso es igual. Ellos me decían las cosas que se
podrían mejorar y yo les contestaba “me parece bien, hacemos esto” o “esto es
así por esto otro”. Muy chulo en ese aspecto. Además, prácticamente casi no me
han tocado nada, lo que es muy raro, asi que estoy muy contenta en ese aspecto
también.
LK: En eso el ego se alimenta un poquito…
CM: ¿Sabes qué pasa? Que en los escritores, como en
cualquier artista, el ego es un gran problema. Muchos escritores creen que,
cuando un editor quiere quitar algo está atacando a su obra. Hay que dejar el
ego a un lado y pensar que los editores son profesionales y lo que quieren es
mejorar tu libro para conseguir una acogida mejor. Hay que pensar que saben
hacer su trabajo y hacerles casos. Yo lo tengo muy claro y estaba dispuesta a
hacer lo que me dijeran. Pero es verdad es que, si casi no te tocan cosas,
sienta muy bien.
LK: La promoción es lo que ha sido diferente…
CM: La promoción sí. Las capacidades que tiene una editorial
local no son comparables al alcance de una nacional. Escribí un artículo que
salió a página completa en un dominical de tirada nacional, que eso es una
pasada… No sé dónde está ese periódico. (Riendo) Lo compré para guardarlo y
enmarcarlo y después lo perdí...
LK: Pregúntale a la editorial…
CM: Si, podría hacerlo. O a mi madre, que seguro que lo
tiene guardado. He salido en revistas como Semana recomendada. He tenido
entrevistas en radios nacionales… Si, a nivel de publicidad y de distribución
no tiene nada que ver. Había amigas que iban a Jaen, entraban en una librería y
veían mi libro. Me mandaban la foto. Eso, si no estás con una editorial
nacional, no puedes hacerlo.
LK: También debe ser mucho más agotador.
CM: Si, Mucho más. Estoy viviendo una temporada un poco
estresante, pero también ilusionante… Mucho.
LK: Como mujer ¿Te sientes más cerca de Anne Bonnie con su
valor o de Ching Shih con su mente despierta?
CM: A ver…(lo piensa un momento) Más que hablar de a quién
me parezco más, prefiero hablar de a quién me gustaría parecerme. Se pueden
decir cosas buenas y malas de las dos. Anne Bonnie tenía un obvio problema de
control de la ira, lo que no es nada recomendable. Pero su valor…También se
podría pensar que Ching Shih salió adelante porque no tenía más remedio. No
sabemos qué habría sido de ella de haber nacido en una familia acomodada. Igual
se habría plegado a lo que se suponía que debía ser una mujer en esa época y no
habríamos tenido a la gran Ching Shih. Anne ya tenía una vida acomodada. La
tenía y tuvo el valor de dejar una vida con todas las comodidades y buscar lo
que quieres. Ese afán de libertad contra todos y ese valor y, por qué no, esa
habilidad con las armas, es algo que me quedaría de ella. Y con su concepto de
la amistad y de la lealtad también. De Ching Shih me quedaría por supuesto con
su sentido de la supervivencia, que era brutal, y con su mente, que era una de
las más brillantes que he conocido…
LK: Estamos hablando de una mujerque, en una época en la que
no podía hacer nada, sabía llevar las cuentas, leer, escribir… Y aprendió todo
de todo lo que la rodeaba.
CM: Todo parte de que era una mujer muy especial. Si tú
acabas en un burdel, lo más normal es que no acabes saliendo de él ni de que
aprendas a leer o a llevar las cuentas. Si consigues eso, es porque has logrado
ir ascendiendo en la jerarquía de ese sitio hasta hacerte tan imprescindible
que se te enseña todo eso. O ser tan especial que se te enseña de cara a tu
personaje, al rol que vas a tener que tomar como estrella, por decirlo asi, de
la casa. Todo eso parte de lo especial que era ella, de que hubo gente capaz de
ver lo que había detrás y lo supo potenciar. Chen Yi, por ejemplo, lo habría
tenido muy fácil en decir “¿Te quieres casar conmigo?”, “Si, pero quiero la
mitad de tu flota”, “Pues adios”. ¿Qué tuvo que ver, aparte de estar
enamoradísimo de ella, para creer que era una buena idea darle la mitad de su
flota? Y para que le dejase hacer después, para que la autorizase delante de
sus hombres, para respaldarla y para que la hicieran caso. Y a la vista está de
que fue un gran acierto suyo.
LK: siendo Ching Shih una superviviente y una mujer de
grandes virtudes ¿Ha habido algún tipo de promoción en asociaciones feministas
o de mujeres?
CM: A mi me encantaría, pero es algo que me tienen que
proponer. A mi me encantaría, tanto de un tipo como de otro. Creo que ambas son
personajes muy inspiradores. De hecho, para el día de la mujer, Loto Rojo fue
una de las nueve lecturas recomendadas por el suplemento XL Semanal.
LK: Realmente es un personaje muy especial…
CM: Si…
LK: ¿Qué nuevos proyectos tienes ahora en mente?
CM: Bueno, bueno, bueno… (se rie con ganas).
LK: Si nos puedes hablar de ellos, claro.
CM: Estoy con la investigación histórica. De hecho, si abres
mi mochila, veras libros, libretas, bolis, el portátil…
LK: Ya lo veo, ya. Voy a poner unas fotos, porque has venido
con un mochilón enorme. Yo creía que te ibas luego de viaje, o al gimnasio o
algo asi…
Desde luego iba cargada…
CM: Jajajaja. Eso también… Ahora estoy metida en un proyecto
que me parece que puede ser muy, muy chulo y muy divertido de escribir y muy
interesante. No es una mujer pirata, ese tema lo voy a dejar de momento
totalmente apartado porque necesito desintoxicarme de piratas. Aunque solo de
momento, porque tengo muchas y muy interesantes en la recamara. Pero si que
quiero seguir contando la historia de mujeres que hicieron cosas excepcionales
para la época. Y, hasta hay puedo leer.
LK: Pues nada, estaremos pendientes de tus nuevos proyectos,
de tus nuevas publicaciones. Recomendamos mucho “Loto Rojo”, porque realmente
es una novela muy especial. Y nada, hasta aquí hemos llegado por hoy.
CM: Muchisimas gracias. Cuando quieras, yo estoy aquí para
charlar.
LK: Muchas gracias.
CM: Un placer.
Nos acabamos el
té tranquilamente. Las dos debemos irnos a trabajar, asi que no debemos
entretenernos más. La felicito de nuevo y, no podemos evitar hablar un momento más
sobre posibles artículos futuros relacionados con la escritura. Según me voy,
no puedo evitar pensar en el personaje tan impresionante que protagoniza este
maravilloso libro…
LADY KURONEKO