sábado, 10 de agosto de 2019

Me he lesionado ¿Y ahora que?

  Las lesiones son el gran temor de un bailarín. A pesar de que las rehabilitaciones han mejorado mucho y la rehabilitación total no es infrecuente. Este miedo puede tener muchos matices: quedarse atrás con respecto a los demás compañeros, no recuperarse por completo, no ser capaz de reestablecer el nivel previo a la lesión, perder oportunidades por no actuar…
  Creo que no existe el bailarín que no se haya lesionado nunca, aunque eso en sí no es un consuelo, si es una muestra de que es posible recuperarse realmente de las lesiones.
  Lo principal es hacerles caso. No hacer caso a una lesión incipiente trae consigo que la cosa degenere y que una lesión leve se convierta en grave. En ocasiones, a una lesión grave a la que no se le ha hecho se le pueden unir otras asociadas a ellas que aumentan el dolor y retrasan y complican la recuperación.
  Para los aspectos físicos tenemos médicos y fisioterapeutas, pero pocas veces nos centramos en recuperarnos a nivel mental de una lesión. De hecho, por regla general, jamás pensamos en ello, si la lesión está en la rodilla (por ejemplo) vamos al fisio y nos preocupamos de la rodilla. Y a veces, ni siquiera nos recuperamos bien. Esto último no es culpa del fisio, si no que se debe a que normalmente las lesiones hacen que nuestra cabeza nos haga trampas. Por suerte, hace poco cayó en mis manos un libro que trataba los aspectos psicológicos de la danza, y entre otras muchas cosas hablaba de la recuperación psicológica de las lesiones. Así que voy a compartir con vosotros los aspectos que me resultaron más interesantes y útiles de este tipo de recuperación.
  Lo primero es entender que una rehabilitación completa, implica mucho más que la recuperación de la lesión. La confianza, la motivación y la seguridad son fundamentales para una recuperación óptima. Un bailarín lesionado suele centrarse en los aspectos físicos de la recuperación, obviando la recuperación psicológica. Como resultado suelen tener menos seguridad y confianza. En realidad, una recuperación óptima constaría de:
-         Fuerza, flexibilidad y resistencia en el aspecto físico.
-         Confianza, motivación y seguridad en el aspecto psicológico
-        Técnica, compromiso y seguridad en el aspecto artístico

  La recuperación física se realiza obviamente a través de médicos y fisioterapeutas, pero algunas de las técnicas para recuperarse a nivel psicológico pueden ayudar al cuerpo a sanar mejor. Un buen ejemplo son todos los ejercicios destinados a combatir la ansiedad producida por el dolor y por la sensación de incapacidad.
  El dolor normalmente ralentiza la recuperación, no el producido por le lesión en si, también el producido por los ejercicios de rehabilitación. Esto suele traer consigo una falta de fe en la eficacia del tratamiento y en que la recuperación será completa.

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  La sensación de incapacidad suele venir, además de por la limitación de los movimientos, por la ausencia de los estímulos normalmente presentes en la vida de un bailarín: los retos, los ensayos, las actuaciones, la presencia de los compañeros… Esta falta de estimulación produce una ralentización enorme e inconsciente. En algunos ballets, se suele marginar a los lesionados como si ese problema fuera a ser contagioso o fuera a traer mala suerte. En un entorno tan social como la danza, la ausencia de los compañeros es la mayor losa que puede haber.

  El dolor y la sensación de incapacidad deriva inevitablemente en ansiedad.  La ansiedad es un elemento debilitador directo no solo psicológico, también físico. Algunos de los peores síntomas que produce son:
-         Tensión muscular. Esto ya de por si es lesivo, pero también reduce el flujo sanguíneo que va a la zona lesionada y aumenta el dolor.
-        Represión de la respiración, dificultando la toma del oxígeno.
-        Estrés, que retarda la curación y disminuye la eficacia del sistema inmune.

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-          Adicionalmente a esto se produce una bajada de la concentración, influida por la tendencia de los bailarines a centrarse en los aspectos más negativos de la lesión. Esto tiende a mantenerse incluso después de la recuperación, disminuyendo la confianza en la propia habilidad y aumentando los niveles de ansiedad y estrés previos a las actuaciones (que ya de por si suelen ser altos)
La recuperación es un proceso lento y doloroso, en el que la inseguridad está presente todo el tiempo. Si no se tiene la suficiente confianza, no se trabajará lo suficientemente duro y el miedo a no volver a tener la capacidad anterior desmotivará y no se cumplirá el programa de rehabilitación por completo o con la suficiente intensidad.
  La confianza es vital en los tres niveles de rehabilitación:
-        Es necesario confiar en uno mismo y en la propia capacidad de compromiso para completar la rehabilitación.
-        Se debe confiar en la efectividad del programa de rehabilitación
-        Se ha de tener la confianza en la capacidad de recuperar el nivel que se tenía antes de la lesión.

  Todo esto hace que la psicología durante y después de una lesión sea muy importante. Tanto o más que todos los aspectos físicos. Esta recuperación mental debe complementar a los ejercicios físicos y debería centrarse en las siguientes áreas:
-         Confianza en uno mismo: Detener los pensamientos negativos a toda costa.
-         Motivación: Buscar un compañero en la misma situación y/o establecer unos objetivos.
-         Ansiedad: Ejercicios de relajación y respiración.
-        Concentración
-         Apoyo social: Mantenerse cerca de compañeros y amigos:
 -  Detener los pensamientos negativos y mantenerse concentrado son los primeros puntos a tener en cuenta. La mente es un pilar fundamental sobre el escenario y fuera de él.
 -  La pérdida de concentración trae consigo un descenso en el esfuerzo durante los ejercicios de recuperación.

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  Los pensamientos negativos también se conocen como pensamientos limitantes y provocan un descenso en la confianza y esta es fundamental para llevar adecuadamente el proceso largo y a veces doloroso. Tener en la cabeza un “esto no voy a poder hacerlo”, “no me voy a poder recuperar”, “esto no sirve para nada” no solo no ayuda, si no que entorpece de un modo mucho mayor de lo que se podría imaginar. Recuperar y mantener la seguridad y la confianza es totalmente necesario.

  El establecimiento de objetivos es el otro pilar. El crearlos e ir cumpliendolos poco a poco otorga una sensación de avance fundamental para mantener el buen ánimo y la concentración. Estos objetivos deben enfocarse en la disciplina, mantener el enfoque y buscar el apoyo.
  Establecer unos objetivos tiene varios beneficios:
-          Aumenta el compromiso y la motivación al centrar los pasos a seguir
-          Otorga sensación de control sobre la lesión y esto aumenta la confianza
-          Reducir la ansiedad rebajando la atención sobre los aspectos negativos de la lesión

  Para que los objetivos sean realmente efectivos deben enfocarse en los siguientes aspectos:
-          Físicos; Estos deben ser supervisados por un fisioterapeuta
-          Psicológicos: Es vital ser consciente de cualquier barrera u obstáculo mental que pueda surgir durante el proceso y ponerle remedio. Algo tan aparentemente simple como tener una rutina de relajación y/o meditación puede hacer la diferencia entre un estado de ánimo positivo con fuerza, energía y disciplina para cumplir el y otro depresivo y sin ganas ni visión o sensación de avance. Las herramientas que podemos utilizar son la relajación y las visualizaciones.
-         Mantenimiento/recuperación de la forma: Para un bailarín la capacidad física y técnica es fundamental, por lo cual, es bueno tener claro qué es lo que puedes trabajar dentro de los límites que permite la lesión y qué es lo que deberás recuperar.  Ver videos, asistir de oyente a las clases, hacer ejercicios que no perjudiquen la recuperación… hay muchas cosas que se pueden hacer para que reestablecer el nivel físico y técnico después de la lesión no sea tan difícil. Para esto usaremos la implicación y los objetivos
-          Escénicos; Cuando uno se recupera quiere llegar a estar al 100% en seguida y demostrarlo cuanto antes. Tras la recuperación es mejor empezar por cosas de nivel medio e ir subiendo según la confianza y la seguridad se van haciendo presentes y afianzándose. Volver al escenario con la presión de un gran número no es conveniente. Por mucho que se haya trabajado la confianza, los niveles de stress de una gran representación son brutales y hay que volver a adaptarse a ellos.

  La relajación es el mejor controlador de la ansiedad. Hacer ejercicios de relajación ayuda a dos niveles. A nivel mental, reduce la ansiedad, facilitando tener el estado de ánimo correcto y ayudando a mantener la confianza y la motivación altas. También actúa como un gran anulador de los pensamientos negativos. Al modificar el sistema de pensamiento y anular la tensión mental es mucho más fácil evaluar las situaciones de un modo racional y tranquilo. A nivel físico, los ejercicios de relajación evitan la tensión muscular, evitando que la carga física aumente el dolor y alargue el tiempo de recuperación. Es conveniente practicar estos ejercicios un par de veces al día, sobre todo después de una sesión de recuperación. De este modo al relajar los músculos, el dolor, que en esos momentos es más agudo, disminuirá notablemente.
  Las visualizaciones también son una gran herramienta. No solo mejoran el estado anímico, si no que ayudan a recordar las técnicas y las sensaciones que tienen durante los ensayos y las actuaciones. Pueden usarse para visualizarse recuperándose de forma efectiva (proceso de sanación), para verse de nuevo sobre el escenario (objetivo final) o combinar ambas alternándolas.
  Mantenerse implicado con los demás bailarines y con el estudio de danza es igualmente importante. A menudo, ante una lesión, se deja de ir a clases y ensayos. Es obvio que no se pueden realizar la mayoría de los ejercicios, pero asistir de oyente, ayudar, ofrecer y recibir feedback, animar y apoyar a los compañeros, etc… son actividades que se pueden realizar y ayudan a mantener la mente centrada. Además, si la lesión es, por ejemplo, en la rodilla, puedes participar en los ejercicios de técnica de brazos sin problema, y, en los ejercicios que no se pueden realizar, poder analizar el trabajo que realizan los compañeros desde fuera facilita la comprensión de los movimientos que se realizan y, cuando llegue el momento de practicarlos, será más fácil que hacerlo desde cero.
  Ayudar en las tareas de una actuación en la que no se puede participar es también una forma de mantenerse implicado. No poder estar sobre el escenario no significa quedar completamente apartado. Se pude estar implicado ayudando con el vestuario, con los maquillajes, con la escenografía…. Ayudar y apoyar es una función igual de importante que estar sobre el escenario.

Por último, pero no menos importante, hay que tener paciencia. Es mejor tardar un poco más y recuperarse del todo que intentar acelerar el proceso y no sanar del todo.

KUROEVE TRIBALDANCE

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