Cuando una amiga me
dijo “¿Qué tal si vamos a este curso de oriental?” no me lo pensé demasiado. En
realidad, me lo comencé a pensar algunos días antes de ir. Se trataba, nada más
y nada menos, de un curso intensivo de danza oriental, diseñado para profesoras
y alumnas avanzadas. Y yo, que no había hecho oriental en años, decido que
genial, si, venga, me apunto.
No sé cuántas veces
me dije a mi misma que estaba loca. Antes y durante el curso. De hecho, ahora
mismo me lo estoy diciendo, y eso que lo disfruté, y mucho.
Pero claro, con la
idea fresca ¿Quién dijo miedo? (obviamente yo, y muchas veces). Nos
inscribimos, compramos los billetes a Barcelona, buscamos una pensión, que
quedaba a media hora de la escuela caminando (un buen paseo para disfrutar de
la ciudad) y preparamos la maleta para asistir al “Weeklong 2019”, diseñado e impartido
por Munique Neith. Iban a ser cuatro días seguidos, de cuatro horas de clase cada
uno. La cosa pintaba intensa y agotadora en más de un sentido y no me equivocaba.
Para nada.
Lo primero que hay
que decir es que, si vas en autobús a un curso como este, es bueno coger los
billetes para llegar con bastante margen: No solo por los inconvenientes que
puedan surgir (que en nuestro caso los hubo, y eso agobia, y agota, y sienta
mal…), también porque intentar dar la talla en este curso con el cansancio
propio del viaje es una tarea digna de Hércules.
La escuela de
Munique me sorprendió muchísimo, y eso que las he visto bonitas. Es preciosa,
amplia y tan acogedora que te dan ganas de quedarte allí a dormir. Todo tiene
madera y hay alfombras por todas partes, la luz es suave y, antes de entrar a
la sala hay una zona de descanso con un sofá más cómodo que el que tengo yo en
casa. La sala donde se impartía el curso era impresionante. Pocas veces he
visto una así, tan amplia, luminosa y cálida. Éramos unas 25 alumnas y la sala
no estaba ni a la mitad de su capacidad. Vamos que podíamos hacer los
desplazamientos y los giros sin problemas. 25. A la vez.
La temática era muy
completa: Clásico oriental, Dabke, Percusalsa, Street Shaabi, Khaligee, Khaliji
Iraqui, velo, doble velo, brazos, creación de coreografías, presencia escénica…
De todo, no conocía ni la mitad. Y de lo
que conocía solo había trabajado en técnica el clásico, la presencia y el velo.
Mi amiga conocía más cosas que yo, pero también se encontró con bastante
temario desconocido para ella.
Fueron cuatro días en
los que no se paraba más que diez minutos a mitad de sesión. En esos momentos
nos sentábamos en los asientos de la zona de descanso y disfrutábamos de agua
fría y galletas saladas puestas allí para que pudiéramos recuperar fuerzas. En
esos momentos pudimos conocer al resto de compañeras. La mayoría se conocían
entre si, por ser alumnas de Munique o por haber participado en el Weeklong
otros años. Una de las cosas que más disfruto en eventos así, es poder conocer
a otras bailarinas. Siempre he pensado que, al margen de los caracteres que
tengamos (el mio es raro, raro, raro) formamos una gran comunidad al margen de
pertenecer al tribal, al oriental o al ATS, y creo sinceramente que siempre es
bueno conocernos y mezclarnos unas con otras. En este caso puedo decir que fue
genial conocerlas, y que mi amiga y yo nos sentimos muy bien recibidas por el
resto de alumnas. Especialmente por cuatro de ellas con las que hicimos muy
buenas migas e intercambiamos Instagram tomando algo antes de la cena.
También hubo un par
de actividades complementarias al curso. La primera fue una cena (bastante
económica) en Al-Jaima, un restaurante libanes, en la que pudimos disfrutar de
la actuación de Shazadi una bailarina maravillosa y tremendamente enérgica que
aprovechó que sus compañeras y las demás estábamos allí para sacarnos a todas a
bailar con ella. Acabamos rodeándola y dando palmas para animarla. La comida
estaba genial. Era un menú de degustación que se sacaba a compartir para cada
cuatro personas, y estaba adaptado para quienes no comen carne. A mi amiga
(vegetariana) le encantaron las empanadillas de espinacas y yo (omnívora) casi
no podía dejar de comer hummus. Ñaaaaam. Pocas veces he visto un menú de este
tipo en el que sobre comida. Cuando sacaron la Sisha, aún quedaban bandejitas…
Como curiosidad, en
el restaurante (al que pienso volver cuando pase por Barcelona) todas las
chicas que bailan pertenecen al Ballet de Munique…
La segunda actividad
fue un té con pastas, previo a una selección de videos de tres importantes
bailarinas: Naima Akef, Fifi Abdou y Dina. Ese rato estuvimos hablando de los
cambios a lo largo de los años en los vestuarios, estilo, y de la propia música
en la historia de la danza oriental. En lo personal, Naima Akef me pareció maravillosa.
Pero claro, las bailarinas más clásicas me enloquecen…

El curso era
tremendamente exigente y he de admitir que me costó mucho seguirlo. Lo de
Weeklong está muy, pero que muy bien puesto. Buuuuuf. Como es lógico acusé el
no haber practicado oriental en años, además había muchos estilos de los que ni
había oído hablar, como por ejemplo el Dakke (Nota al margen, llevad deportivas
para prácticarlo). Me sentí torpe y perdida y me peleé con el velo como si
fuera un gato en una bolsa y fue un milagro no ir al contrario en cada desplazamiento
que hice durante esos cuatro días. De hecho, más de un giro lo hice a la contra
y más de diez, también.
Y, por si no lo
recordáis, nos alojábamos a media hora de distancia. Andando.
Sin embargo, a pesar
de estar tan perdida, del cansancio, y del stress que me produjo ver tanto
material que me resultaba desconocido, disfruté cada agotadora hora que pasé en
la clase. Vi tantos estilos nuevos y me sentí puesta a prueba tan continuamente
que no podía hacer otra cosa que disfrutarlo. A veces tengo una vena masoquista
dancística…
Munique me pareció
una gran profesora, apasionada y tremendamente generosa. En los pocos momentos
en que pude hablar con ella se mostró mucho más que amable. Hubo un momento en
el segundo día, el que estuve un poquiiiiito agobiada por tanta información
nueva que no conocía ni de oírla nombrar y que en ese curso parecía de
conocimiento casi general (después me enteré que estaban apuntadas algunas
chicas de su ballet, eso explica y tranquiliza por igual). Me acerqué a Munique
y le comenté que, como no solía trabajar prácticamente nada del oriental, y me
dedico en su mayoría al tribal, no tenía ni idea de lo que estaba haciendo.
Además, lo poco que sabía de oriental era clásico, de lo demás, nothing. Ella,
con calma y una sonrisa me contestó que era bueno que me quisiera reciclar, que
estudiase otros estilos para conocerlos, aunque no fuera a trabajarlos. El
cuerpo tiene memoria y, si en algún momento estoy estudiando videos o quiero
utilizar algo, sabré qué estoy haciendo en lugar de mirar o copiar de mala
manera. Me pareció un encanto.
Creedme si os digo
que no siempre se encuentra una con tanta comprensión…
Algo que me pareció
superllamativo de Munique es que, a pesar de su carácter tranquilo, su estilo
es realmente enérgico Utiliza muchos desplazamientos en todo tipo de
direcciones y un tiene un marcadísimo gusto por los giros - cosa que me encanta
(vena masoquista, again…). Ella misma nos comentó, como intro para el trabajo
de brazos, que su mayor desafío fueron las canciones lentas. Es tan dinámica
bailando que la lentitud le supuso un problema y es tan buena profesora que nos
dio algunos de los métodos que ella siguió para trabajar ese problema.
Me gustó y fue de
agradecer que continuamente nos hiciera estirar continuamente las zonas que más
trabajábamos, sobre todo cuando practicábamos los giros de cabeza o el
folclore. Aun así, las agujetas estaban a la orden del día. Llegábamos a la
pensión tan agotadas que era imposible hacer otra cosa que dormir. Briconsejo,
las habitaciones compartidas por mucha gente en verano no casan bien con el
agotamiento absoluto.
Total, que ha sido
una experiencia increíble y la recomiendo muchísimo. Merece la pena y es dinero
muy bien invertido, pero, eso si, tiene mucho nivel y no lo recomiendo si no
llevas al menos un par de años. Yo, desde luego volveré.
Por cierto, Munique
tiene también una marca de ropa de danza y ensayo. Era una autentica tortura
pasar por delante de los colgadores y las mesas y resistir la tentación de
comprar cosas, sobre todo los tops y los monos de ensayo. Al final, para evitar
la tentación y el diluvio de babas lo que hacía era pasar sin mirar…y muy
rápido.
Asi que ya sabeis,
¡Nos vemos en el Weeklong 2020! Y esta vez si que me compraré cositas…
http://www.muniqueneith.com/munique-neith/
Hermosaaaaaaaaaaa! que ilusión leer eso! me ha encantado teneros a las dos aquí y os espero en el Weeklong 2020 con mucha ilusión! <3 Gracias por tus hermosas palabras y me alegra saber que así de bonita fue tu experiencia aquí!
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