Justo antes de comenzar la pandemia tenía pensado y
preparado asistir al “Tribal Road” y al “Complutum Danza”. Tenía los talleres y
el alojamiento del primero, la coreografía para bailar en los Open Stage y
estaba a la espera de los talleres del segundo. Obviamente, todo quedó en nada.
Como el resto de festivales hasta hace nada.
Por eso, cuando vi en Instagram la primera publicación del
“Katharsis Tribal Fest (Legacy of Generation)”, quise echarle un vistazo en
detalle y estar al tanto de los talleres. Lo organizaban Martnisha y Shekmet.
De la primera más o menos conocía su estilo, por haberla visto en videos de
actuaciones y de clases. Shekmet no me sonaba, así que decidí mirar un poco por
redes y allí vi un poco de este duo tan fantástico.
Viéndolas bailar a las 3, y sabiendo que Martnisha había
organizado anteriormente el “Generation Tribal Fest”,(por eso era “Legacy of Generation”)
estaba claro que iba a ser un festival bien organizado, hecho con cariño y
ganas.
Y estaba realmente bien organizado. Fue todo un gustazo
participar. Si continuáis leyendo, os lo cuento.
Los Talleres
Cuando salieron los talleres, que nos fueron mostrando poco
a poco por Instagram para que se nos fuera haciendo la boca agua, tuve claro
que iba a ir. Daba igual que esto fuera en Madrid y yo estuviera en Zaragoza,
siempre merece la pena moverse para un festival de este estilo.
Los talleres resultaban realmente interesantes. Tocaban un
montón de palos distintos, desde las fusiones más conocidas a la más extrañas,
hasta dialectos de ATS/FCBDS, pasando por la teorías y prácticas de creatividad
y sinceridad sobre el escenario.
Había 14 talleres, de 90 minutos cada uno. Se daban a lo
largo del fin de semana, y de dos en dos, en la Escuela de Danza Samarkhanda.
Con el tema de los aforos y de las ganas que teníamos se llenaron casi todos
enseguida. Por eso, al principio, solo pude apuntarme inicialmente a dos,
quedándome en lista de espera para un tercero. Hubo tantas interesadas que en
varios de los talleres se sacó un segundo horario. Por suerte, entre unas cosas
y otras al final acabé con plaza en 7 de ellos.
Los talleres eran estos:
Sábado:
Azkara: “Rock and Drills” (fusionar con rock, mi pasión)
Andrea Herrero: “Be water my friend” (fluided y ondas con
distinta velocidad e intensidad)
Martnisha: “Old School vs New School” (Antes y después en el
Tribal Fussion)
Sereia: “Waaking Fussion Bellydance” (una fusión distinta
con unos brazos geniales y muy rápidos)
Shekmet: “Change the lead. Formato Café” (Cambios de líder en
el ATS/FCBDS con dúos y tríos y el Formato Café)
Nana Bustos: “Creación del Personaje” (teoría y práctica,
danza y psicología. Brutal)
Gilly: “Vuelta a las raíces. Inspirado por Jamilla”
(ATS/FCBDS puro, con crótalos y la pureza del formato Sallimpour)
Domingo:
Anegda: “On Space” (Lirica, desplazamientos, giros…)
Pau Raksha: “Flow and Floor” (Trabajo de Suelo fusionando
Contemporáneo y Tribal Fussion)
Martnisha: “ATS con abanico” (Vocabulario de ATS/FCBDS con
la sutileza del abanico)
Tania Benito: “Dinámicas de Movimiento” (aprender las
diferentes dinámicas y cómo meterlas en una secuencia)
Vanessa Montalvo: “Speed it Up” (Velocidad, fuerza y
elegancia con un toque sexy)
Gilly: (segundo horario): “Vuelta a las raíces. Inspirado
por Jamilla”
Shekmet: “Box and Midbox” (movimientos de duo en ATS con un dialecto
propio 9
Lilu: “Emotions” (cómo cambian las secuencias según que
emoción utilices)
Vanessa Montalvo (segundo horario): “Speed it Up”
Lilu (segundo horario): “Emotions”
Sereia (segundo horario): “Waaking Fussion Bellydance”
Los talleres fueron muy intensos, con mucha información que
asimilar y que poner en práctica. En cada uno de ellos se daba el máximo, lo
cual, teniendo en cuenta que se hacían con mascarillas (obvio), es mucho decir.
Aquí venían muy bien los 15 minutos que había entre taller y taller para
ventilar, porque así podíamos morirnos un poquito y recuperar fuerzas.
Pude tomar muchas notas, un poco taquigráficas, pero en el
hostal donde me alojaba los pude complementar.
La Escuela
La Escuela Samarkhanda me resulto realmente bonita y
acogedora. Es muy amplia y luminosa, pintada y amueblada con colores claros y hecha
para que te sientas como en casa.
Al llegar, dejábamos los zapatos en la entrada y babeábamos
un poco con los primeros puestos del bazar. Tras eso, pasábamos al enorme vestuario
y a la sala que nos correspondiera. ¡Y allí a darlo todo!
Al lado de los vestuarios tienen una pequeña sala con unos
sofás, para esperar entre talleres. Allí aprovechamos unas cuantas de las
participantes para comer, comentando impresiones y anécdotas con las
organizadoras.
Al fondo, la escuela tiene una terraza con asientos y muchas
plantas, donde salir un ratito después de comer para tomarnos un café y para
que las fumadoras humeásemos un poco.
Realmente resultaba hogareña. Tanto la situación como la
escuela en si.
El Mercadillo
¿Qué es un festival sin mercadillo? Todas las que amamos el
circuito babeamos ante las mesas en las que sacamos ideas y encontramos cositas
con las que complementar nuestros vestuarios.
En esta ocasión el mercadillo estaba compuesto por las mesas
y percheros de “Silentium Noctis” y el stand de “Kalimiist”.
“Kalimiist” es una marca de artículos de artesanía hechos
con macramé, adornados con distintos elementos: piedras, monedas antiguas,
metal…
Si os gusta podéis ver mas cosillas en su perfil de instagram @kalimiist y podeis contactarlas en el correo kalimiistartesanas@gmail.com
“Silentium Noctis” es la marca de Martnisha y allí vende
desde adornos de flores hasta pendientes, pasando por tops, cinturones y
faldas.
Como podéis imaginar, decir que los puestos es quedarse
corto. Piqué en lo que podía, babeé en mucho más y miré todo lo que me era posible tocando lo
menos posible y con el hidroalcóholico de por medio.
La Hafla
Con los talleres ya en marcha, empezaron a mover la Hafla
por las redes sociales. La principal diferencia entre un Open Stage y una Hafla
es que, en la segunda, profesoras, profesionales, alumnas… todas comparten el
escenario en lugar de dividirlo en una Gala y un Open. Es una forma increíble
de participar en una actuación junto a otras bailarinas a las que admiras. Lo
malo es que, al menos a mí, intimida un poquito subirte al escenario después de
alguien tan profesional y brutal como Martnisha, Azkara o Sereia (por citar
solo a 3 de todas las profesoras que participaron). Por otro lado, es la mejor
manera de poner a prueba los nervios preactuación y de forzarte para dar lo
mejor de ti misma.
Ante esta posibilidad, y con las ganas de escenario que
tenía, me apunté de cabeza.
Según iban saliendo los carteles de las participantes más nerviosa
me ponía. Allí iba a haber más calidad que en una bodega de Rioja.
La Hafla se realizó en el “Espacio Pegaso”, y hubo
muchísimas participantes. Estaban previstas 29 actuaciones, aunque al final 3
se cayeron de la escaleta. Originalmente estaba preparado para hacerla en dos
días, (viernes y sábado) pero al final, por problemas de organización, se
juntaron en una sola actuación, más larga y con un pequeño descanso en medio.
Aunque el espacio tiene un escenario, este resultaba pequeño
para bailar, sobre todo con los grupos. Para realizar la Hafla lo movieron y
pasó a ser una zona elevada de asientos. Los que escogieron esa zona para
sentarse debieron ser los que mejor lo vieron junto con los de primera fila.
Aquello significaba bailar a pie de público, lo cual para
mucha gente es intimidante, pero para otras facilita la conexión con quienes te
están mirando.
Bailar así se siente diferente a hacerlo sobre un escenario.
No existe una distancia física o emocional con la gente. Las luces no te crean
una barrera para que no veas las reacciones, su interés o la falta de él. Bailar
así te pone a prueba de una forma bastante visceral.
Y en mi caso, hacerlo después de ver bailar a las
profesionales, resultaba incluso más duro. Eso sí, todo lo que lo hacía difícil,
también lo hacía impresionante. Y el ambiente que había entre las bailarinas
era genial. Lo bonito de estas ocasiones es la comunidad que se crea. Todas nos
echamos una mano, para sostener un espejo, para poner o quitar los imperdibles
del vestuario, para atar cosas o levantando los melenones de las compañeras
para que puedan ajustarse las prendas. En esos momentos, todas somos una, todas
vamos a estar frente a las luces y todas nos apoyamos.
Y eso se crea en festivales como este.
Si queréis mi opinión, para la próxima edición ni os lo penséis.
Animaros.