miércoles, 20 de septiembre de 2023

Entrevista con Connie Corleone

 

Hace un tiempo estupendo cuando llego a la terraza de “El Corazón Verde”. Allí me espera Maria Luisa Usoz, cantante, compositora y copropietaria del local. Nos sentamos en una mesa y le agradezco el que se haya prestado para esta pequeña entrevista.

Lady Kuroneko: Lo primero que me gustaría preguntarte es algo que siempre me ha llamado la atención. Tu nombre artístico es “Connie Corleone” ¿Está basado en “El Padrino”?

Connie Corleone: Si. Aunque también hay una historia familiar. Mi hermano mayor, cuando era más joven, formó con sus amigos de la facultad un grupo y se hacían llamar “la familia Corleone”. Para ser parte del grupo el requisito indispensable era hacer un viaje con “Il Capo de tutti Capi”, que era Dudu, un amigo de mi hermano. Yo fui con él en coche de Zaragoza a Granada para ver a Bob Dylan. Una vez que hicimos ese viaje, me otorgaron mi nombre Corleone, que era Claudia Corleone porque se les habían acabado los nombres. Connie Corleone era mi cuñada Cecilia, y yo le pedí permiso para usar su nombre Corleone cuando comencé mi proyecto artístico. 

 



LK: ¡Vaya historia! ¡Es muy de “La Famiglia”!

CC: Es todo “Famiglia”. Connie Corleone, que es Constanza Corleone, era la hija de Dom Vitto y hermana de Michael Corleone.

LK: Es la chica que se está casando en la famosa escena de “vienes a mi casa, en la boda de mi hija…”

CC:  Si, eso es.

LK: La verdad es que pareces una apasionada del cine. Incluso el bar que habéis abierto, “El Corazón Verde” tiene nombre de película

CC: Es que el cine de aventuras de los 80 es un subgénero muy divertido. Uno de nuestros sueños es poder pillar un proyector de exteriores y una pantalla gigante para hacer en verano por la noche, en la terraza, sesión de cine de aventuras.

LK: La idea mola mucho.

CC: A ver… De momento no se ha podido.

LK: En tu Web pones que en tus influencias han sido el pop, el folk y el country ¿Cómo llegaste a ello?

CC: También fue por parte de la familia. Mi familia se trasladó a Francia y mis hermanos nacieron allí a mitad de los 60: Conocieron y se criaron con esos estilos. Allí era más fácil imbuirse de la música que venía de fuera de España. Aquí llegaban cositas, como los Beatles, pero no llegaba el grueso del pelotón. Mis hermanos se influenciaron de esos estilos. Cuando mi hermana y yo nacimos ya estaba consolidado ese gusto en casa. Yo pasé mi época rebelde siendo siniestra (era totalmente fan de The Cure) y cuando mi familia estaba harta de música deprimente, mi hermano me regaló una cinta que me había grabado ex profeso y que se llamaba “Country Music Station”. Salían Emmylou Harris, Poco, Linner Skinner, mucha música de los 70, Gram Parsons… No me deshice de mis discos de Joy Division pero volví un poco al buen camino.

LK: Abriste un poco el objetivo…

CC: Escucho de todo, soy bastante ecléctica, pero a la hora de ponerme a hacer canciones me inspiro más en el country. Para mí es sencillo porque tengo formación musical, aunque no acabé los estudios de música; de hecho hace bastante que no toco una partitura, compongo con acordes de guitarra y poco más. El jazz me gusta escucharlo pero no me interesa para componer. Me gustan las canciones redondas y bonitas que duren 3 o 4 minutos, con su intro, su estrofa, su estribillo, su resolución y que sean tu todo perfecto. En una canción de 4 minutos es el formato que más me gusta.

LK: Te preguntaba por tus influencias porque en los 70 no llegaba casi nada de las músicas que te sirven de inspiración, aunque hoy en día tampoco llega demasiado.

CC: Si que tiene su mercado. Es una industria que se tiene sola y España no le hace ninguna falta. Son géneros que en Estados Unidos gozan de una salud buenísima. De hecho salen muchísimos nuevos talentos que siguen esa tradición. Parece que ahora solo se escuchan ritmos latinos, reggaetón, trap, rap… A mi no me interesan pero pueden estar bien. Sin embargo el grueso de la industria americana siguen siendo el folk, el country… Los grandes éxitos que aquí llegan de rebote allí son escuchados por millones de personas. Tienen un mercado interno tremendo de artistas que nunca han pisado Europa y allí son estrellas. En España era fácil seguir esa estela porque había programas especializados, por ejemplo en Radio3 estaba Ramon Trecer que traía mucho Folk americano (por él descubrí a Eva Cassidy). Aparte hubo un resurgir de esos estilos a principios de los 2000 que puso muy de moda los estilos americanos con grupos como los Jayhawke, Willco, Uncle Topelo… Todos ellos venían de los 80 y les dio por girar por España y les gustó mucho. Jayhawke uno de los grupos que más he visto en directo. No es que les siguiera durante la gira, pero es fácil que me viera 2 o 3 conciertos cuando venían. De hecho, alguno de los componentes se quedo a vivir en España. Más o menos ha habido facilidad y ha habido bastante campo de cultivo para ese sonido.

LK: ¿Cuales fueron tus inicios en la música? ¿Cómo comenzaste a componer y cantar?

CC: En casa nos hicieron estudiar música a todos los hermanos. A mi me preparaba mi padre durante el curso y me llevaba al Conservatorio para presentarme por libre a los exámenes cada verano. Empecé estudiando flauta travesera, pero en mi casa la guitarra siempre estaba presente. Mis hermanos habían estudiado guitarra en el conservatorio. Era el comodín que siempre estaba por casa y aprendí a tocarla a base de observarlos. Acabé abandonando la flauta porque me puse un pendiente en la boca y cuando me quise dar cuenta no me llegaba la boquilla. Como de todas formas ya era cantante, pues no pasaba nada. De todos modos esa formación que tuve al final no tuvo nada que ver con que acabase formando grupos y comenzara a cantar. Eso fue a raíz de que, en principio de carrera, cuando estudiaba filología, vi un anuncio en un corcho que ponía “Buscamos voz, preferentemente femenina, para nuestras canciones pop”. Un anuncio muy moñas, muy noventero pero me apunté el teléfono y llamé, porque tenía un amigo que siempre me decía “que bien cantas” y decidí presentarme. Comencé a tocar con estos chicos y así empezó todo, cuando yo tenía 19 o 20 años. Al principio yo no componía, ya que tenían un repertorio hecho, pero defender las canciones de otros, sobre todo los textos, da bastante pudor si no te los crees o si piensas “vaya tontería de letra”. Estuve un par de años cantando cosas que habían escrito ellos, hasta que decidí escribir yo las canciones. Estuvieron de acuerdo y así empecé, primero las canciones y luego comencé a perfilar melodías de voz con Simón, el chico que solía componer.

LK: ¿Ese grupo era “La Ciudad de las Últimas Cosas”?

CC: Si, aunque cuando me uní se llamaban “Lluvia ácida” y el nombre sonaba a que hacíamos heavy. De hecho, mi primer concierto fue en Casetas, en un pub llamado “Okupación”. Nos anunciaron y claro, los heavies vinieron a ver a “Lluvia Acida”. (Se rie) Estaban todos los heavies de la comarca, y les importaba un pepino lo que hacíamos, pero como suelen ser un público bastante respetuoso, al acabar el concierto se mostraron entusiasmados. Fue una experiencia bastante rara pero satisfactoria. Además una de mis amigas ligó con mi guitarrista y fueron pareja muchos años.

LK: Tu primer disco fue con este grupo ¿no?

CC: Si. Grabamos una maqueta en cinta en el 93. El disco lo grabamos en el 96 y fue lo que nos abrió las puertas en las discográficas madrileñas. En su momento yo firmé un contrato editorial con BMG Ariola. Iban a ser los encargados de gestionar mi producción como compositora. Más que sacarme un disco, cosa que no hicieron nunca, su labor iba a ser venderme a otra compañía discográfica. Al actuar como editorial, podían venderme a su propia compañía o a otras. SONY CBS contactó con ellos interesados en contratarme, pero la cosa no llegó a buen puerto. Ese año habían sacado a “La Oreja de Van Gogh” y querían tener una propuesta por si no funcionaban, para tener algo con lo que ocupar el espacio, o, si gustaban, retener a los artistas que podían hacerles sombra y que no los lanzaran otras compañías. Eso son cosas que pasaban en los 90, ahora la forma de grabar y comercializar es diferente. Yo también era muy joven y chulita y no me gustaba que me dijeran lo que tenía que hacer, así que no me salió bien aquello. Si me lo hubieran dicho diez años después quizá habría sabido sacar provecho, pero en aquel momento era una niñata. Aún así me pusieron un estudio para grabar, y músicos de allí…  y aún estuve un año por Madrid después de eso.

LK: Todo esto ya sola, por que en el 98 grabaste como solista y te mantuviste así hasta 2012, cuando formaste a los “Brandi Rippers”

CC: Si. También sucedió que en ese impass, Carmen y yo montamos “El Corazón Verde” y estabamos aquí todo el tiempo. Comenzábamos con un negocio más bien absorbente y complejo, así que me dediqué mas a hacer programación para el bar. He pasado más tiempo programando a otros que a mi misma, y eso suplió un poco mi pasión, pero me apetecía volver a tocar y a estar en los escenarios. Monté los “Brandi Rippers” para tocar canciones que me apetecieran y mis propias canciones que, comparadas con las que llevo en el repertorio cuando toco canciones de otros, pues son una mierda. Por muy bien que se te dé componer, los grandes clásicos siempre van a ser mejores.

LK: Si son clásicos, es por algo…

CC: Claro. Como ahora no me juego nada ni busco nada más allá que mi propia satisfacción y la del poco o mucho público que tengo, pues hago un poco lo que me da la gana. Si que meto canciones propias, pero disfruto más cantando canciones que me gustan.

LK: ¿Es difícil adaptar temas de una voz tan distinta a la tuya como lo es la de Brandi Carlile? Tu inspiración para los “Brandi Rippers”

CC: No. Aunque tengamos distintas formas de cantar, ambas somos contraltos. Además, el género lo conozco bien. Fue un reto, porque ella canta muy bien y utiliza recursos que yo antes no usaba. No sabía que los podía usar, hasta que me puse a ello. Digamos que fue un reto asequible.

LK: La formación se mantuvo hasta 2018 y después pasaste a hacer dúo con Ernesto Cosío.

CC: El maestro Ernesto Cosío, uno de los mejores guitarristas de nuestra tierra y, me atrevería a decir que del país. Hay gente buenísima, pero todos son amigos suyos.

LK: Son tres formaciones muy distintas. Solista, grupo casi tributo y dúo ¿A que se deben esos cambios tan radicales?

CC: Más que radicales, yo diría que es lo que me pide el momento. Ahora mismo, con la edad que tenemos es complicado montar un grupo y sacar tiempo para ensayar cuatro o cinco personas. Yo metería más tiempo de ensayo y además no puedes esperar que en un grupo todos tengan la misma pasión y una misma manera de hacer las cosas. Más que pertenecer a grupos, lo que he hecho es liderar formaciones, así que es normal que no se tengan los mismos gustos ni la misma forma de trabajar. Y también es cierto que, con las edades que tenemos, no voy a estar dando la tabarra a un bajista con la línea de bajo que tiene que hacer o que tengo en la cabeza. Bastante hace que me acompaña y que tiene la deferencia de perder su tiempo. Dejas libertad para que lo toque a su manera, y llega un punto en que dices “pues a tu manera, ya, como que no”. Prefiero reducir el asunto a quedar con un buen amigo y magnifico músico profesional, que además no me pide nada a cambio, más que mi compañía y compartir estos momentos. Con cuatro nociones sabe en seguida por donde quiero que vaya la cosa. Ahora mismo, aunque me gusta mucho tocar en banda, me siento muy cómoda en el formato acústico.

LK: Son formatos muy diferentes, pero también son momentos existenciales muy distintos…

CC: Si. Yo ahora toco la guitarra de una forma más o menos solvente. Antes la tocaba de un modo más precario, por acompañarme y poco más. Para hacer un dúo hay que tocar mejor.

LK: Sobre todo si tocas con alguien como Ernesto…

CC: Ernesto puede echarme muchos capotes y que se note menos lo mal o bien que toque yo. Pero si que ahora toco bastante mejor que hace unos años, y eso me da seguridad para presentar un proyecto acústico. Además, también es más fácil de mover, porque dos personas se pueden desplazar con más facilidad. Incluso los caches mejoran, porque si hay 300€ no es lo mismo entre dos que entre cuatro. Estaba cansada de locales de ensayo mal ventilados en los que te asas en verano y te mueres de frio en invierno. Ya no estoy para eso. Ensayamos en casa, tengo un equipo montado con el que no molestamos a nadie porque el sonido va por cascos. Y a nuestra marcha…



LK: Y mientras tanto has seguido sacando discos. En 2004, en 2005, en 2014 y el más reciente, “Low Fidelity” en 2021, con todo lo de la pandemia.

CC: Ese lo grabamos aquí en el bar, en directo y sin público en plena época pandémica. Solo podíamos estar tres personas, uno en cada punta y todos con mascarillas. Yo cuando tenía que cantarme la bajaba y cuando no, me la subía. Esto surgió porque tengo intención de grabar un nuevo disco en estudio, con canciones mías, pero nunca coinciden el momento y la pasta, porque los estudios son caros. Pero a mi me apetece hacerlo bien. Si, puedes grabarte en casa y queda muy apañado, pero me apetece sacar una buena producción y, como nunca tengo dinero ahorrado para esto pues decidimos grabar el repertorio que tenemos Ernesto y yo de versiones y alguna canción mía en acústico de una forma sencilla y que costara poco para venderlo y, una vez recuperados los gastos, reinvertir el dinero en pagar el estudio.

LK: ¿Es diferente grabar discos como grupo, solista y dúo?

CC: Bueno, es que cuando éramos más jóvenes, en la primera formación en la que entré, estábamos muy volcados, y ensayábamos tres días a la semana, echando las horas que hicieran falta. Y si los fines de semana nos teníamos que quedar grabando con el primer ordenador que nos compramos para eso y sin salir por ahí, pues lo hacíamos. Nos podíamos tomar unas cervezas, pero mientras grabábamos, mezclábamos y disfrutábamos lo que hacíamos. Nos parecía magia poder hacerlo con ordenador en vez de con un grabador de pistas, que era lo que se usaba antes. Hacíamos mil pruebas… Teníamos más concepto de grupo. Luego, aparte de grabar como solista, en los “Brandi Rippers” seguíamos siendo banda pero yo no permitía opciones, se tocaba lo que yo decidía. Al final, la diferencia entre grupo o solista es que el consenso solo lo tienes contigo misma. Como dúo lo grabamos así por las circunstancias.

LK: Vuestro bar, “El Corazón Verde”, es la sala de conciertos del barrio de Torrero.

CC: Si, en Torrero no hay ninguno más. De hecho, es anecdótico que esté aquí.

LK: ¿Ha sido difícil montar un local de este tipo aquí?

CC: Mucho. Muy difícil. Pero siempre hemos confiado en nuestro criterio musical y no nos hemos salido nunca de allí. Creo que hemos conseguido tener buena reputación en la programación musical y mucha credibilidad en muchos entornos. La gente viene hasta aquí de propio para los conciertos. En invierno aquí hay cuatro gatos, pero cuando hay algo programado la gente suele responder. Hemos ido abarcando cada vez más margen de acción. Comenzamos programando mucho blues, sobre todo de Cataluña, porque siempre ha habido mucha tradición de estos estilos. Allí está la mayor escuela de blues y el aula de Jazz. Hicimos mucha amistad con ellos; han venido muchas veces aquí: Los “Suitcase Brothers”, Rob Stone, “Wax and Boggie”, “Johnny Big Stone”, “Sweet Marta and Blue Workers”, Blas Picon… También hicimos alguna incursión al rock clásico. También viene a veces Xabi Malacara (Malacara Blues Band), que mezcla lo crooner con el blues y el rock de los 50. A raíz de estos contactos ha ido viniendo artistas internacionales de altísimo nivel. Hace poco estuvo Scarlett Rivera, que fue la violinista que acompañó a Bob Dylan en toda la “Rolling Thunder Revue” y la que grabó todas las líneas de violín del “Desire”, uno de los discos más emblemáticos de Dylan y que no sería el mismo sin ese sonido. Últimamente están viniendo figurones…

LK: Y no solo habéis programado a grandes. También habéis acogido cosas más pequeñas, más íntimas. Aquí se ha podido escuchar desde música clásica a cantautores. Incluso vimos un dúo acústico cuyas letras eran mantras de yoga…

CC: A mí no me gusta el concepto que tenemos en España de cantautor. Suelo distinguir esa idea de la expresión americana “Singer Songwritter”. El matiz es pequeño pero importante. Aquí parece que el cantautor tiene que ser un tristón y debe hablar de la política previa a la transición.

LK: Como artista y llevando un bar de conciertos ¿Cómo vivisteis vosotras la pandemia?

CC: Me sabe mal decirlo, pero yo disfruté el encierro. Por suerte teníamos los pagos al día y no sentíamos ninguna espada de Damocles pendiendo sobre nosotras. Además pudimos gestionar los papeleos en los dos o tres primeros días de encierro y nos concedieron el subsidio de autónomos sin ninguna objeción. Lo siguiente fue descansar y disfrutar del ocio. Llevamos aquí 12 años con muy pocas vacaciones así que parar de golpe 2 meses y medio fue algo bueno a pesar de la zozobra de lo que estaba pasando y de la preocupación por los más cercanos y por la situación mundial, que era para echarse a temblar. No sentía que fuera el fin del mundo, porque la humanidad ha pasado cíclicamente por estas cosas. Lo que si fue distinto es que todos los Estados tomaron medidas, por lo que lo que nos tocó vivir se pudo, más o menos, controlar y se pudo sostener la economía, aunque hubo mucha gente damnificada. Nosotras, como te digo, tuvimos suerte. Además, al no tener hijos, no tuvimos que preocuparnos de cómo les iba a afectar todo.

 


 

LK: En cuanto las restricciones lo permitieron, volvisteis a programar conciertos.

CC: Fuimos las primeras en la ciudad. Eso sí, con unas medidas muy estrictas. Hacíamos conciertos de dos pases para 25 personas. Eso significaba un sobreesfuerzo para los artistas, que iban a cobrar lo mismo pero tenían que tocar el doble. Fue una propuesta que les hicimos a los músicos con los que ya habíamos trabajado otras veces y que necesitaban volver a trabajar. En seguida nos llegaron correos para volver a tocar, pero priorizamos a los que se dedicaban solo a la música. A los que comen de esto. Además los artistas suelen tener muy pocas garantías sociales, porque hay muy pocos músicos que se preocupen de llevar las cosas legalmente, de darse de alta en autónomos, de preocuparse por cotizar, de hacer facturas… Voy a aprovechar para hacer un llamamiento a los artistas para que cuiden sus espaldas

LK: Supongo que si eres semiprofesional dependería de la cantidad de bolos que fueras a tener y de lo que cobres en el otro trabajo. Si pretendes ser profesional, es complicado, pero se puede hacer legalmente…

CC: Hay herramientas para ello. Desde luego deberían darse más facilidades, desde Hacienda, Seguridad Social… En otros países europeos lo tienen más fácil. Tienen incluso reconocida la baja artística, Cada x número de bolos tienes contemplados dos meses de parón artístico para crear, preparar, planificar… Vamos, todo el trabajo que no es salir a realizar un bolo. Yo aquí iría por la estimación directa. En lugar de que los artistas tengan que pagar una cuota fija, que sea en función de los ingresos de ese mes.

LK: Suele pensarse que lo artístico es solo ocio. Ni siquiera se considera que alguien tiene que trabajar para crear ese ocio.

CC: Creo, como consumidora de arte, que nadie deja de comer por disfrutarlo. Viéndolo así, claro que es ocio. Pero de un tipo que no tiene nada que ver con cogerte un colocón de calimocho. Tiene que ver con alimentar el alma y el cerebro.

LK: Hay una serie de preguntas que hago a todos los que entrevisto. La primera sería cómo sientes tú, en esta época de todo fácil, bonito e inmediato, el tema de la música, tanto para el creador como para el consumidor.

CC: Ha cambiado el modo de consumir la música, el cine, las series… Los libros no, porque aún tienes que sentarte a leerlos, aunque aún así se han visto afectados… Ahora tenemos audiolibros, que los veo bien para gente muy mayor o si vas de viaje y estas conduciendo, pero no entiendo que gente de nuestra edad se siente para escuchar un audiolibro. Aunque esa es una opinión personal y un tema distinto. La inmediatez ha cambiado el paradigma de la producción artística, creo que el consumidor profundiza menos y no se valora del mismo modo que antes. Antes teníamos que esperar para comprar un vinilo, y ese disco lo machacábamos hasta que se rallaba, nos aprendíamos las canciones de memoria, teníamos nuestra favorita y la poníamos 8000 veces, hacíamos nuestras compilaciones de cintas que grababas con todo el amor para tus amigos.

LK: Y no te digo ya si era para alguien que te gustaba…

CC: Creo que se le sacaba mucho más jugo a todo, pero no podemos quedarnos anclados en ese recuerdo. Para los que lo vivimos está muy bien, pero no puedes exigir a la gente de ahora que esa era nuestra forma y que es la buena… Aunque lo pensemos. Yo creo que es la buena, porque es cuando haces realmente aprecio a la obra. Y al artista le cuesta lo mismo crear ahora que en 1972

LK: Es una opinión personal, pero creo que antes había una mayor calidad. Actualmente la música comercial suena muy parecida, y lo que no es comercial parece que lo entierran.

CC: Antes, incluso en las emisoras de radio más apestosas de los 80 y 90, te sonaban un mínimo de canciones buenas y de diferentes estilos cada hora. En los 40 principales te podía sonar “Black Velvet” de Alannah Myles junto a una de “Mecano”, que ya me dirás tú que tienen que ver. Ahora no tengo esa sensación, ya casi no consumo radio. Las últimas veces que lo he intentado es que me ha dado igual. La gente que había en sitios como Radio3 se han jubilado, y, a pesar de que eran los de siempre, estaban bastante en vanguardia, porque eran gente muy inquieta que buscaban siempre nuevo material. Producto ha habido siempre, solo que ahora se controla más desde casa. Por eso salen los artistas que salen, que hacen el género que hacen porque tampoco tienen dotes para hacer ningún otro. No sé si es algo generacional o no, pero no le veo la gracia por ningún lado y prefiero otras cosas. Como te he dicho antes, en otros países hay una industria musical, de conciertos, de festivales… centradas en otros géneros y que funcionan muy bien. En España también hay, pero creo que este año ha habido mucha crisis en los festivales. Ha habido un debate bastante intenso, porque han pinchado varios, como el “Primavera Sound”, aunque creo que se debe a que hay una sobreoferta. Este verano, en Aragón ha habido muchísimos y se pisaban entre ellos. Terminaba uno y empezaba dos días antes otro. No hay público para todo eso, hay que medir las fuerzas también…

LK: El que ha tenido mucho éxito es el de Rock y Heavy de Madrid

CC: Es que los heavys son un público muy fiel...

LK: Y si ya llevas a Rammstein, por ejemplo… Otra pregunta ¿Qué les dirías a quienes cogen la guitarra del Guitar Hero y ya creen que pueden estar con los “AC-DC”?

CC: Que el día que se pongan de verdad a tocar se darán cuenta de que no. (Se rie) Me alegro de que se lo pasen bien en casa. No lo he probado nunca, pero seguro que engancha.

LK: ¿Crees que eso va de la mano con creer que son máquinas y que valen para todo?

CC: Si. Sin querer meterme en política te digo que es un enorme síntoma del neoliberalismo. Creer que eres la ostia, que tienes derecho a todo y que eres mejor en todo…Yo proyecto y el universo me da… Quiero ser un superguitarrista y solo cojo el Guitar Hero y con eso lo voy a petar… Te crees que eres especial y único y eso es lo que te enseña el capitalismo. Luego está la realidad. Es como decir “Que bien nado, quiero ir a las olimpiadas” y te pones a nadar con los profesionales. En ese momento es cuando ves que nadas bien… en la piscina de tu barrio.

LK: Dime un disco para llevarte a una isla desierta.

CC: ¿Solo uno? (se rie)

LK: Te dejo un disco y una peli.

CC: El disco “Blood on the Tracks”, de Bob Dylan. Y de película… (Se lo piensa y se ríe con ganas) habrá que llevarse la trilogía de “El Padrino”. Estaría mal llevarme otra.

LK: Un consejo para quienes quieren meterse en el mundo de la música.

CC: Poco consejo les puedo dar yo con mi estelar carrera (se ríe). Que lo disfruten. Que lo disfruten sin pretensiones. Llegar a algo es complicado y no siempre depende de tu talento y tu tesón. También están los golpes de suerte y el estar en el sitio y momento adecuados. Ahora ya no se trata tanto con las discográficas, puedes hacer los discos en tu casa. Muchos artistas ya no sacan discos enteros, te sacan una canción, la ponen en internet y a los dos o tres meses te sacan otra. Hacen bien, porque ahora casi nunca se escucha un disco entero, excepto si eres un melómano o muy fan. Ahora hay otras vías, que yo no controlo porque soy de otra generación. No se si son más sanas o mejores, son distintas y la cuestión es que la gente que empieza busque la manera de hacerlo.


 




LK: Y para acabar, dinos como encontrarte a ti o al “Corazón Verde”

CC: Físicamente, que es lo que queremos, podéis encontrarnos en la orilla del Canal, detrás de la calle África y enfrente del Jardín de Invierno. En Facebook e Instagram estamos como El Corazón Verde Terraza Bar. En Twitter no estamos y Tik Tok descubrí el otro su existencia, y en la web tenemos siempre la información actualizada con toda la programación de cine y conciertos y los 11 años del “Ciclo de Cine de Terror”, por si no has visto esas pelis y las quieres ver en casa.

LK: Pues muchas gracias por este rato.

CC: Gracias a ti.

 

LADY KURONEKO

miércoles, 16 de agosto de 2023

Entrevista con «Local4»

 

 

Hace unos días tuve el gustazo de poder reunirme en el “Moliner7” con dos miembros del grupo de rock «Local4». Habíamos intentado por todos los medios quedar en una fecha en la que pudieran estar los cuatro, pero por desgracia fue imposible.

Nos sentamos a la mesa, con unas cervezas y disfrutando de la música, Hacemos unos cuantos comentarios para romper el hielo sobre su último concierto, que tuve la suerte de poder disfrutar. Triguero es el batería del grupo y David el cantante y guitarrista.

Ya, más tranquilos todos, comenzamos la entrevista.

Lady Kuroneko: ¿Cómo empezasteis en la música?

David: Nosotros llevamos en esto bastantes años ya. Lo típico, nos juntamos varios amigos y a tocar unas cuantas canciones y ya está. Posteriormente se incorporó Eduardo y Nacho y seguimos haciendo nuestras canciones, rock and roll, también alguna versión… y eso, simplemente eso.

Triguero: Con la formación actual llevamos desde 2010 o 2011.

LK: Ya son más de 10 años… muchos de los grupos que empiezan no llegan ni a acercarse. Los grupos que han logrado funcionar bien han tenido mucho trabajo para llegar a ese punto. (A Triguero) ¿Y tu inicio cómo fue?

Triguero. Yo desde chaval, desde el instituto. Unos amigos empezaron a tocar la guitarra y tal. Otro quería ser bajista, y luego estaba yo, y no había nada más, así que dije, “pues nada, pues la bateria”. Y así empecé. Autodidacta, y hasta ahora.

LK: ¿Totalmente autodidacta?

Triguero. Si.

LK: ¿De donde vino el nombre de «Local4»?

 






David: Es muy sencillo, la verdad. A mi se me da bien hacer canciones, pero a ninguno se nos daba bien poner nombres de grupos. Antes del primer concierto que tuvimos teníamos que poner un nombre y fue como “¡Ostias! ¿Qué hacemos? No se ¿Qué pone en la puerta? Local 4. Pues ala, pues así se queda”

LK: Los nombres pueden salir de cualquier lado. Entrevisté a la vocalista del dúo «RUGE» y me dijo que el nombre era una combinación de los nombres de ellos dos.

Triguero: Pues se lo curraron más que nosotros (se ríen los dos)

David: O quizás no tenían tanta prisa…

Triguero: De todos modos, es un nombre chulo. A mí me gusta.

LK: ¿Es fácil ser autodidacta en la música?

Triguero. Yo creo que todo lo que uno hace, si tiene ganas, mejor o peor, pero al final lo puede conseguir. No lo podrás hacer inicialmente como alguien que si ha recibido una formación, porque hay unas técnicas y unas cosas que al principio no sabes, y cuando vas avanzando prácticamente tampoco. Pero si es verdad que lo quieres hacer, mejor o peor, pero saldrá.

LK: Es buscarse la vida…

Triguero: Claro. Y de ser cabezón en ese aspecto. Decir “Yo lo quiero hacer y lo hago

LK: ¿Tú también eres autodidacta?

David: Yo fui autodidacta durante muchos años. Luego estuve en la Escuela de Música un par de años, pero tampoco pude dedicarle mucho tiempo. Ser autodidacta ahora es mucho más fácil; hay videos, hay Google… Antes te buscabas la vida. Quedabas con algún amigo que te enseñaba un par de acordes, ibas probando cosas, libros que ibas fotocopiando o comprando…

LK: Como los «Sex Pistols», que también lo fueron. No habían tocado un instrumento hasta que robaron los primeros. (Se rien) Lo cuentan en su documental…

David: Bueno, creo que a ellos tampoco les interesaba mucho aprender demasiado. No pegaba con lo que hacían.

Triguero. Se cargaban el rollo si no.

LK: Vosotros ahora vais por el segundo CD ¿No?

David: SI.

LK: ¿Cómo fue el proceso de hacer el primero? ¿Está siendo muy diferente en el segundo?

Triguero: Ostia. No sabría que contestarte a eso...

David: El segundo no ha sido estándar porque, al final, por cosas que no vienen al caso, lo acabamos mezclando y masterizando nosotros. El proceso ha sido distinto. Es cierto que a la hora de grabar ya vas con las cosas más aprendidas, pero con el tema de mezclar y masterizar yo me metí en un jardín en el que no me había metido nunca.

LK: El primero no lo masterizaste tú…

David: No. También es cierto que, vale, no llegas a los mismos niveles que si te dedicas a ello, pero si que te puedes aproximar más al sonido que tu llevas en la cabeza. Que también es importante.

Triguero: Es complicado transmitirle a una persona que está haciendo la mezcla el sonido que llevas en tu cabeza. Imagínate… ¿Cómo le dices a la persona que tienes al lado “es que me gustaría que sonara así?”. Puede interpretar tus indicciones de mil maneras, porque, para empezar, tus indicaciones no son muy exactas. (se rien). Al hacerlo nosotros, lo que por un lado no es tan exacto, por otro es más lo que teníamos en la cabeza al principio.

LK: Ni lo había pensado ¿Cómo transmitir a alguien las sensaciones? Y lo que habéis dicho, la comparativa de menos exacto pero más fiel, es interesante. Y es algo que últimamente se siente poco en la música. Casi parece que no tiene personalidad.

David: También piensa una cosa. Nosotros, el grupo, producimos nuestros discos. Los dos que tenemos los hemos producido nosotros, con los medios tanto técnicos como económicos que hemos podido tener en el momento de hacerlos. No hemos tenido a nadie detrás que nos diga “es que esto así no va a quedar bien. Vamos a hacerlo asá”, que es lo que creo que pasa con otros, que funcionan mediante productores y gente que dice cómo tienen que sonar para gustar más. Entonces, si lo haces todo tú, lo haces como tú quieres.





LK: Corres con los gastos y el trabajo, pero es tuyo.

David: Y con todo el percal.

Triguero: Y luego es que una cosa es la música que se escucha en todos los lados, que no tiene alma, está compuesta por unos patrones de mil cosas que funcionan, y luego está la que casi no se está escuchando, de la gente que graba sus discos en HomeStudios, que toca por locales… Eso es más cercano a lo que se hacía hace años, lo que pasa es que no tiene la misma proyección.

LK: Por lo que se ve en vuestras redes, vosotros sois muy de tocar en locales. Sobre todo en locales moteros.

Triguero: Realmente nos sentimos muy a gusto. El mundo motero está muy ligado al Rock&Roll. Quizá en otros ambientes la cosa no es tan intensa como allí…

LK: ¿Es muy distinto tocar en locales moteros y en eventos como el “Motor Fest”?

David: Del “Motor Fest” la verdad es que no me acuerdo…

Triguero: Yo recuerdo el Broom Festival…

LK: También teníais algún post de haber tocado allí, si.

David: Si te soy sincero, no sé cuántos conciertos hemos dado…

Triguero: En los festivales se toca más a gusto en cuanto a medios técnicos. David no lo ha dicho, pero, aparte de componer las canciones, ser el cantante y guitarrista de «Local4», hacer las mezclas del disco… también es el que regula el sonido en los conciertos.

David: Con todo esto comencé sin tener la más mínima idea…

Triguero: No es lo mismo tener un equipo como el que tenemos nosotros, que es aceptable, `con lo que puede manejar una persona que se dedica a esto profesionalmente. Ellos tienen muchos más medios y conocen perfectamente la sala en la que se va a hacer el evento. El sonido siempre es más exacto; un sonido mejor, porque es mucho más profesional. Sin embargo, en los locales moteros uno se siente a gusto. Nosotros dos somos motoristas y para nosotros es como estar en casa, y Nacho y Oscar, que hoy no han podido venir también. Es más divertido.

LK: Más llano, más familiar…

Triguero: Es que son fiestas en las que, si no hubiéramos tocado, seguramente también habríamos estado (se rien)

David: Habríamos ido igual.

LK: Aparte del “Broom”, vi tres o cuatro festivales en los que habéis tocado.

Triguero: Si. En las convenciones de tatuajes que se montaban aquí en Zaragoza.

LK: ¡Allí yo también estuve actuando!

Triguero: ¿Si? Hace unos años ya de esto…

LK: Si, hace añitos ya… Tenéis pocas cosas publicadas en redes. Menos en Facebook que en Instagram, y allí tenéis bastante poco. Le disteis bastante bombo al tema de la Web, y me he pasado a verla, pero tampoco…

David: Somos bastante analógicos todavía. La Web estuvo activa, y dejó de estarlo porque no llego a todo. El tema de la Web no es mi campo; ahora lo he retomado y lo tengo en pruebas, estoy subiendo imágenes, sonidos y tal. Pero realmente la cosa hoy se mueve por Facebook y por Instagram, las webs han pasado un poco a un segundo plano.

LK: Bueno, pero para localizarte y tenerlo todo centrado está bien.

David: Si, pero lo cierto es que a la web de alguien llegas por Facebook o por Instagram, porque es lo que se usa hoy para todo.

Triguero: Realmente son importantes para darte a conocer. Como ha dicho David, nosotros somos un poco analógicos y nos cuesta. En Instagram llevamos un año, y hemos ido publicando los conciertos que se han ido dando, y en realidad menos de los que hay, porque a veces se nos ha olvidado.

LK: Actualmente hay pocos grupos que no tienen redes. Pocos, pero alguno hay. Y aún así se les conoce.

David: Ahora mismo las redes no son un camino, son el camino donde más fácil es encontrar a la gente. Ahora mismo por otros medios, por la radio, por tal… la gente no se queda tanto con esas cosas. Lo buscan por Instagram, y por Facebook los que somos un poco más mayores. Si es muy importante, es un medio más, pero es un medio que se ha comido prácticamente todo. Si no estás allí, pierdes el acceso a muchísima cantidad de gente que ya no presta atención a otros medios. Pero cada uno llega a lo que llega, no se puede ensayar, sacar las canciones, escribir los temas, mezclar…y además llevar redes sociales.

Triguero: Y luego lleva la vida normal.

LK: Vosotros tenéis bastante movimiento de ensayos, de ir de aquí para allá con los conciertos… ¿Es difícil compatibilizar llevar ese ritmo con la vida normal? Trabajo, pareja, moto…

Triguero. Depende de la situación personal de cada uno. David y yo lo tenemos un poco más fácil, tenemos un poco más de tiempo para estas cosas. Oscar, nuestro bajista tiene un trabajo que le ocupa bastante. Y obviamente, lo primero es la familia. Hay veces que no puedes llegar a todo.

David: Pero esto es como todo. En el momento en que no es tu medio de vida, pasa a ocupar el plano que le corresponde. Al final tienes un montón de cosas y tienes que llegar a todo. Puedes ocupar el tiempo que puedes ocupar.

LK: Volviendo al grupo… Os he podido escuchar en directo hace poco y a verdad es que tenéis un sonido bastante personal. ¿Cómo abordáis el componer y llevar a cabo un nuevo tema?

 


 

David: Yo he conocido gente que escribe y te llega al local con la canción hecha y te dice “tú tienes que tocar esto”. Yo no puedo hacer eso. Llego con una melodía y luego la vamos dando forma en el local. Allí participamos todos. Yo llego con la idea y a partir de ahí la hacemos crecer. Está muy bien el hacer eso de “aquí quero esto”, es más de productor que de escritor, como quien dice. En una canción, contra más gente participe en el proceso de crearla, más crece. Yo no puedo tener las ideas que tiene Triguero con la percusión, Oscar con el bajo o Nacho con la guitarra. Yo tengo las mias, y lo de los demás pues, ostia, no se me habría ocurrido a mi.

Triguero: Se prueban las cosas las veces que haga falta.

David: La canción crece en función de la gente implicada en ella.

LK: Los cuatro participáis en el proceso creativo…

David: Si.

Triguero: La verdad es que es una cosa bastante… A mi me gusta. Llevo tocando muchos años, y en «Local4» los últimos 11 o 12 años. En otros grupos si que es verdad que hay gente de “es mi canción y quiero que sea así”

David: Gente de “en este momento entra la batería, mete un plato. Pero ese plato no, el otro”

Triguero: Dan ganas de decir “pues contrata a un tio que te haga esto y ya está. Le pagas y vale.”. Yo sé que en otros grupos no pasa, pero yo como batería aquí tengo total libertad para decir “¿y si aquí hacemos un corte y metemos unos tambores?” Y lo probamos. Y a lo mejor queda de puta madre o a lo mejor resulta que es una mierda, pero bueno, se prueba. Igual con los solos de guitarra de Nacho, los adornos de Oscar en el bajo… Se prueba todo y se hace una canción entre los cuatro.

LK: Entonces todo el sonido que creáis es de los cuatro… Curioso…

Triguero: A partir de una canción, por decirlo de algún modo, virgen. Normalmente son de David, aunque Nacho también ha compuesto varias canciones.

David. Pero siempre bajo el mismo sistema.

Triguero. Se fabrican en el local de ensayo entre todos los miembros y teniendo en cuenta la opinión y las ideas de todos.

LK: Es un sistema interesante, aunque parece laborioso. Como habéis dicho, es mucha prueba y error hasta que depuráis un tema.

David: No. Al final es lo mismo el ver qué metes en una canción que viene sin nada hecho que el tener que aprenderte lo que quieren que toques. Lo que ocurre es que es distinto trabajo. Ni más ni menos, diferente. En lugar de aprenderte una parte que va a pies juntillas piensas “¿que meto aquí que encaje?” o “¿que meto que me pueda gustar?”

Triguero: Es lo mismo con las versiones. Cuando se hacen versiones de grupos conocidos tampoco se tocan igual.

LK: Claro. No se puede copiar literalmente lo que hace una persona…

Triguero: Nosotros cogemos la canción igual que si la trajera cualquiera de los cuatro.

David: Muchas veces nos apetece hacer una versión de alguna canción que conocemos y vamos con la idea que llevamos en la cabeza. Ni escuchamos ni preparamos, comenzamos a probar la melodía con la guitarra y a partir de eso vamos metiendo lo que creemos que es correcto. Hay que acercarse al tema original o alejarse si es lo que apetece.

Triguero. Hemos hecho versiones que, si no conoces el original, parecen nuestras. Hay versiones de grupos españoles que hemos tocado en directo que suenan a «Local4», pero no porque sean nuestras, si no porque se han cogido y se han hecho desde cero.

LK: Otros músicos con los que he hablado, «RUGE» por ejemplo que también hace versiones, comentan que siempre es importante llevar la canción que quieres versionar a tu sonido, porque tratar de copiar exactamente lo que hace otra persona nunca queda bien. Exceptuando las bandas tributo, que está enfocadas en un solo grupo, creo que pocas versiones he visto que quedan bien cuando no se cumple esto. ¿Vosotros que disfrutáis más? ¿Crear desde cero o versionar a vuestro estilo? A modo personal, no a modo de grupo…

David: Cuando empezamos con este grupo comenzamos con la idea de llevar unos temas que traía yo, pero claro, es que también nos gustaba hacer versiones. En el momento en que estas sacando unos temas propios, si quieres meter una versión, tienes que llevarla a tu terreno. Trabajar un tema propio siempre es más “es más mío”, “esto lo hemos hecho nosotros”. Es otra cosa, no estas tocando la canción de nadie. Pero también es divertido coger un tema y acercártelo, o alejarlo, o lo que te de la gana. Al fin y al cabo, de lo que se trata es de crear. Es importante todo lo que se aporte nuevo, pero siempre es divertido hacer versiones. Nosotros hacemos muchas también por eso, porque es divertido coger un tema de una banda que no tenga nada que ver y llevarlo a tu terreno.

Triguero: Tenemos una versión de un tema de la «Orquesta Mondragón» que comenzó como una broma, y tenemos desde hace tiempo pendiente una de Miguel Bosé.

LK: Por favor, eso subidlo. No quiero perdérmelo.

David: (Riendo) Es que no nos ponemos de acuerdo en cual queremos. Igual hay que hacer las dos…

Triguero: Pero te puedo asegurar que, si hiciéramos una versión de Miguel Bosé, no sonaría para nada a Miguel Bosé. Sería su letra, pero con la música nuestra.

LK: Hay una pregunta que siempre hago a quienes entrevisto cuando tienen que ver con procesos creativos. Actualmente estamos en un momento en que la gente lo quiere todo inmediato, fácil, bonito y barato y que les quede como al famoso de turno. ¿Cómo veis vosotros esta situación en la música?

David: Es la regla de los 20 segundos. Si a la gente no le engancha algo en los 5, 10 o 20 segundos, es que no le interesa. Es la regla de ahora.

LK: ¿Y con la creatividad? ¿Qué opinas de la gente que coge una guitarra de videojuego y ya cree que puede ser miembro de AC/DC?

David: (Se ríe) No les queda camino ni nada. Esto es como todo. Tú llegas con tu ilusión, pruebas con el “Guitar Hero” y dices “quiero ser Slash” o Angus. Pues adelante campeón, ya te darás cuenta de que el camino no acaba mañana. Es como todo, yo empiezo con toda mi ilusión hoy, mañana, pasado al otro… y luego es sigo o no sigo. Está en tu mano seguir o no, pero vas a aprender rápido que las cosas no se acaban mañana.

Triguero: Creo que en el tema de la música es como en muchos otros, pero yo no puedo opinar de ellos porque no sé de otra cosa. Y de música tampoco es que sepa mucho, pero bueno… Hay un filtro que tienes delante automáticamente, aunque no te des cuenta. Tú dices “me apetece tocar, no sé, la guitarra”, y si realmente no tienes las ganas suficientes para ello, ese filtro te hará dejarlo. Te la comprarás, estarás un mes o dos y acabará en un armario o en EBay. Es un filtro que te impone la vida si no tienes suficientes ganas o no haces el esfuerzo. Pero yo pienso que está en todo. Si te da por pintar, pues también te pasará. Comprarás todo, comenzarás a pintar y al tercer día no pintarás nada.

LK: Vosotros ese filtro lo pasasteis, y en modo autodidacta, además. ¿Creéis necesario o útil tener estudios musicales? ¿O pensáis que de modo autodidacta se puede llegar al mismo punto solo que dando más vueltas?

David: Al mismo punto jamás. La pregunta es si por tu cuenta puedes llegar a donde tú quieres o si necesitas ayuda para llegar a tu objetivo. Si ves que no vas a llegar solo, tendrás que buscar unos estudios. No se trata de titulitis, si no de formación. Da igual si tienes un papel en la pared que ponga que has hecho dos años de guitarra en la Escuela De Música Moderna si no los aprovechas. Queda bonito en la pared, y coges una guitarra, la que ha mencionado antes Triguero y la cuelgas también. No las pongáis en EBay si no las queréis; las guitarras colgadas quedan muy bonitas…

 


 

Triguero: Al final llegas a un punto en el que estás limitado. En la música, aparte de la experiencia, que es importante, está la técnica. Cómo poner las manos para sujetar un instrumento, como colocar la espalda para no hacerte daño… cualquier cosa. Son cosas que te enseña alguien que sabe más que tú, un profesor, porque tú no las puedes aprender por ti mismo. No tienes esa base, esa técnica, esos estudios o esa formación… Me gusta decir formación porque muchas veces no es lo mismo, no tienes que aprender de un modo reglado. Otra cosa es hacer un Rock&Roll básico, para eso no necesitas esa formación. Si uno tiene ganas, puede llegar a un nivel bastante alto. En mi caso no. Soy muy consciente que nunca voy a ser un batería como Mike Terrana y compañía.

David: No, porque nos echarías del grupo (riendo)

Triguero: A esos se llega con mucha formación, y con mucho tiempo de entrenamiento. Tiempo que la gente normal no tenemos.

LK: Siempre he escuchado que ser semiprofesional es casi más costoso que ser profesional, porque tratas de ensayar como un profesional, pero tienes también el trabajo alimenticio que es el que te paga las facturas y los instrumentos.

Triguero: Si los paga…

David: No está la cosa para ir comprando instrumentos.

LK: Ambos habéis estado en varios grupos ¿Podéis hablarme un poquito de vuestras experiencias en ellos?

Triguero: Yo empecé con 16 años, con los amigos del colegio, en un centro cívico. Hicimos un grupillo, grabamos una maqueta, estuvimos tres años tocando más o menos. La cantante que teníamos, a día de hoy sigue dedicándose a la música. Después estuve en otros 5 o 6 grupos. Con algunos llegamos a dar conciertos más o menos importantes; con uno estuve tocando en Francia, y aquí a un nivel un poco más alto. Ahora, con «Local4», me siento muy a gusto. Tocamos todo lo que podemos. En esta temporada nos hemos centrado en los motoclubs porque, a raíz de la pandemia, fueron los primeros sitios donde se pudo volver a tocar, y también porque están bastante exentos de las tonterías del ayuntamiento en cuanto a licencias y cosas de esas, que lo que hacen es anular la cultura. A nivel aficionado no puedes tener todos los papeles y normativas que si tienen los profesionales. Si un amateur quiere hacer un concierto y se ve obligado a pagar mil cosas, al final no puede hacer el concierto.

David: Son más como eran los bares hace 20 años.

LK: Ahora es más complicado organizar cualquier cosa…

Triguero: Y la gente tampoco las valora de la misma manera. Tú haces un concierto y tienes que tener en cuenta pagar al técnico, la sala, los músicos a los que hay que dar de alta… Tú pones una entrada acorde a todo eso y la gente no la quiere pagar porque no ve el trabajo que hay detrás. Y yo soy el primero que, a lo mejor, para ver un grupo que no conozco, no quiero pagar una entrada de 10 euros.

LK: Y si tienes en cuenta todos los gastos, con 8 o 10 euros, como mucho saldrá lo comido por lo servido. No habrá ganancia.

David: Y eso cargando y descargando el material y montando y preparándolo tú. Ahora imagínate coger a alguien que haga esas cosas. Y estamos hablando de no haber comenzado a tocar todavía. Lleva muchísimo trabajo, antes y después.

Triguero: Para un concierto de dos horas, entre montar, probar, tocar y desmontar, te vas a 7 u 8 horas tranquilamente. Eso lo haces por amor al arte y por gusto, porque económicamente no… Si se cobrara lo que conlleva todo eso, sería imposible.

David: Mi trayectoria ha sido un poco en ese. Yo también comencé con 17 o 18 años a tocar la guitarra, empecé en un grupo con Oscar, nuestro bajista y con otro amigo en el que, básicamente estábamos haciendo lo mismo que hacemos ahora. Un proto «Local4». Después me he movido mucho. He estado en varios grupos, tanto de versiones como de temas propios. He tocado tanto versiones de «The Beatles» como de Rock. Luego estuve, en el que coincidimos con Triguero, «Los Increíbles Días Contados»

Triguero: Ese es un grupo que recuerdo con mucho cariño.

David: Allí estuve muy bien, estaba muy contento, pero lo dejé y cambiamos totalmente, porque creo que hay que llevar las cosas a tu terreno. Me he movido bastante. «Local4» es lo mismo que estaba haciendo hace 25 años, pero habiendo seguido todo ese camino, con gente que se ha ido sumando y lo ha hecho crecer, pero sin habernos alejado demasiado de la idea inicial.

LK: Mismo espíritu, pero más experiencia…

David: Si… A veces hemos hablado de recuperar alguno de los temas del principio, porque como no se van de lo que hacemos ahora…

LK: ¿Creéis que hoy día se aprecia realmente la música?

Triguero: No.

David: Si se dice que una persona va a decidir en 5 o 10 segundo si le gusta un tema o no, queda muy claro el aprecio que se hace a la música. Antes no tenías a un click de Spotify todo lo que quisieras. Alquilabas o comprabas un disco y lo escuchabas hasta decidir si te gustaba o no. Lo escuchabas varias veces, intentabas entenderlo, había veces que no te gustaba al principio y luego le cogías el gusto o al revés. Era un proceso más tranquilo, ahora vivimos todos con prisa. Llegas después de trabajar, atiendes a los hijos, pasar el fin de semana haciendo no se qué… ¿Qué te queda para la música, para los hobbies, para leer? A lo mejor te quedan 20 minutos. Normal que decidas en 20 segundos si algo te gusta o no.

LK: Luego la televisión quita mucho también, aunque la puedes dejar de fondo. Parece que la música no se concibe de ese modo.

David: La televisión hace muchos años que se ha convertido en un ruido de fondo. La gente la escucha mientras hace la comida o lo que sea.

Triguero: A veces soy un poco brusco hablando, pero me gusta se claro. Desde el momento en que te vas a unas fiestas de pueblo o de barrio y en vez de un grupo, una orquesta… Ahora tienes un tío con un ordenador en una discomóvil y se tira toda la noche con eso y a la gente la da igual o le parece bien. Ahí te das cuenta que la gente no aprecia la música ni el esfuerzo que cuesta. No te hablo solo del género nuestro, es en general. El tío de la discomóvil ni siquiera se molesta en hacer como que está haciendo algo, le da al play y se va a hacer cualquier cosa y se la suda, y la gente lo ve y le parece bien. Yo quiero pensar que en las generaciones nuevas hay, aunque sea una minoría, gente con un mínimo de interés en estas cosas, pero cada vez se ve menos. En las masas no hay interés ni respeto, ni por la música ni por nada.

LK: ¿Qué opináis de las frases “yo doy un espacio para que se expresen”, “pago en experiencia” y similares? En la música no sé, pero en la danza se oyen mucho

David: Pues, como también soy diseñador gráfico, puede decirte que en la música y en el diseño se escuchan mucho. Eso si, dicen más “visibilidad” que “experiencia”. En plan “te va a ver más gente”, pero es que es gente que les va a consumir y pagar a ellos. Se ha perdido la costumbre de valorar las cosas y pagar por ellas. En lo artístico llevamos una larga temporada funcionando en plan de “vamos a organizar un concurso de tal cosa para tener 20 propuestas y a la que nos guste más, en lugar de pagar o premiar, dar el premio de publicarla o de usarla”. Estás adquiriendo 20 propuestas, y sin pagar ni una. Esto no solo pasa en la música, esto pasa en todas partes. “Venid a tocar a mi bar y así os visibilizáis”, que te dan ganas de decir “Vale, yo te traigo a toda mi familia a comer, pero no les cobres nada, que así te visibilizas y pueden enviarte gente de su parte”. Yo conozco gente que ha dado contestaciones así, que debería ser lógico porque sería lo uno por lo otro, pero eso no suele gustar. Los trabajos artísticos siempre han tenido una consideración menor, pero es que se ha perdido mucho del poco respeto que tenían. Te dicen “si a vosotros os da igual” y no, no nos da igual.

Triguero: Hay mucha jeta. Puedes coger a un grupo de chavales que están empezando de verdad, que sea su primer concierto o así, y decirles eso. Lo que no puedes es decírselo a gente que ya lleva tiempo, como nosotros que sin ser profesionales llevamos un porrón de años. Dar visibilidad sería ir a tocar gratis, pero con «Loquillo», no en tu bar para llenártelo, y eso si lo promocionan, que si no lo hacen van a venir tres y solo a beber. Los mios ya me han visto y me conocen y no seré quien les lleve a tu bar. Hay un trabajo detrás que hay que respetar también.

LK: ¿Para cuándo un videoclip vuestro?

David: (riendo) Ya hay uno. Pero de cuando tenía pelo…

Triguero: Con la formación original, antes que entrásemos Nacho y yo.

David: Creo que Nacho ya estaba. Se grabó en una asociación. Lo hizo gente amateur.

Triguero: Debe estar por Youtube…

David: Como nosotros solo nos hemos dedicado a hacer música, la verdad es que no nos hemos preocupado por el tema videoclips. Es una de esas cosas que tendríamos que trabajar, pero es cuestión de tener tiempo y no se puede llegar a todo. Y saldriamas tocando lo mismo de siempre, porque si te planteas hacer un videoclip con una historia detrás, habría que actuar. Hay gente que podría ayudar, pero ni son actores ni lo soy yo.

Triguero: Lo llevaríamos al bar, así que… (se rien los dos)

LK: Pues mira como «Lurte», que grabaron “Brindis de Taberna” en un bar, poniéndose hasta arriba de cervezas.

David: Pues habrá que estudiarlo.

Triguero. Ese videoclip está chulo. Lo he visto y está bastante bien. Aunque creo que a nosotros nos quedaría más bizarro. Los cuatro apoyados en la barra, emborrachándonos y poco más. (Riendo). Si todo el mundo esta bailando la barra se puede caer. Tiene que haber siempre unos héroes que se queden y la sujeten.

LK: Ahora os voy a pedir recomendación. Decidme un disco para llevaros a una isla desierta. No vale decir el vuestro…

David: No, yo no me lo llevaría (Riendo), que esas ya me las sé. Ufff, solo un disco… sea cual sea te vas a cansar. Tiene que ser uno largo.

Triguero: Yo voy a tirar para el rock español. Me llevaría “El Final de una Década”, de Burning.

David: Yo no puedo elegir. ¿Qué hago solo con un disco?

Triguero: Bueno, si te lo llevas en CD, lo puedes usar para ahuyentar mosquitos…

David: Y a las palomas, que seguro que llegan allí. Venga, “El Álbum Blanco” de los Beatles, que eran dos CD´s. Y además lo he oído poco.

LK: Y como ya has hecho versiones de ellos, puedes inspirarte para otras nuevas…

David: No, esas ya están. Es un camino que ya está recorrido.

LK: Pues ahora, nos queda que dejeis vuestro contacto, por si alguien nos lee y quiere buscaros para Bodas, Bautizos, Comuniones y Divorcios.

Triguero: Y Funerales…

David: Para ellos solemos hacer el “Highway to Hell”. “Starway to Heaven” no, porque es más complicada.

LK: Yo siempre seré de “Highway to Hell“

Triguero: Pues en Facebook estamos como Local4 y en Instagram @local4rock y en YouTube como Local 4 - OFICIAL .

LK: Pues muchas gracias, por prestaros a esta entrevista tan loca.

Triguero: Gracias a ti por llamarnos.

LK: Espero veros pronto de nuevo en el escenario.

 


 

LADY KURONEKO

martes, 6 de junio de 2023

La importancia y las consecuencias de variar de profesores

 

¿Es mejor tener una profesora o merece la pena ir con más?

Lo primero es diferenciar de qué estamos hablando. No estamos diciendo de ir a distintos estilos de danza, aunque esto siempre es bueno, estén relacionados entre si o no.

Esto puedes hacerlo con la misma maestra, ya que actualmente las profesoras de danza dominan varios estilos. Puedes ir con la misma profesora y estudias bollywood, cabaret, contemporáneo, hip hop… Esto no es malo. Una buena profesional sabrá diferenciar bien cada estilo en sus clases y evitar posibles confusiones para las alumnas que vayan a sus distintas clases.

De lo que hablamos es de estudiar con distintas profesoras simultáneamente, sea un mismo tipo de danza o no.

Es difícil contestar a esa pregunta de forma absoluta, así que la respuesta más sencilla es decir “depende”. Sobre todo, depende de tus objetivos.

Si lo que quieres es mejorar, lo mejor es no centrarte en una única maestra. Esto se aplica solo si lo que pretendes es profundizar, si lo que buscar es divertirte y aprender una disciplina (o un par) pero sin ir más allá, una única maestra puede encajarte mejor.

En mi caso, he tomado ambas vías, tanto para tratar de limpiar un estilo como para aprender varios distintos. En este articulo os voy a dar mi impresión particular.

El mejor camino para mejorar es variar. Cada profesora tiene su estilo y sus influencias propias, sus puntos fuertes y flacos y esa variedad puede potenciar y complementar tu técnica.

Si tratas de aprender varios estilos con una única profesora debes estar muy convencida de su capacidad. Una profesora que no sea realmente profesional puede mezclar estilos y provocar confusión. Cuando esto sucede puedes sentir que has perdido un tiempo valioso sin aprender realmente y gastando el dinero sin lograr tu objetivo.

Por eso mi consejo es que escojas bien a la profesora si vas a tomar distintas clases con ella. Se exigente e infórmate bien, y, si puedes, no des más de dos o tres estilos con la misma.

Hay dos modos de tener varias profesoras. Tomar clases regulares con varias maestras o asistir a workshops independientes o a través de festivales. Cada uno de estos caminos tiene sus ventajas y sus desventajas.

 

Si decidimos tomar distintas clases regulares tendremos como primer problema coordinar escuelas, horarios y pagos. Normalmente se reduce mucho el costo si los pagos son trimestrales, pro eso significa que en cada trimestre el desembolso es realmente importante.

Coordinar bien los horarios es quizás lo segundo más importante. No es conveniente dar más de dos clases cada día, no solo por el esfuerzo físico, que suele ser intenso, también por asimilar bien lo aprendido y evitar la confusión. Si eres joven, tres sería lo máximo que te recomendaría, siempre y cuando puedas asimilar y distinguir bien lo que estás haciendo.

Si vas a ir a distintas escuelas, puedes tratar de organizarlas por días, de modo que no tengas que trasladarte en un mismo día.

La variedad de clases y profesoras evita la monotonía. A veces puede ser confuso, pero nada aleja tanto el aburrimiento como adaptarse a las diferencias de profesoras y de estilos. Si además sueles llevar ropa de ensayo específica para cada una de ellas, puedes sentirte guapa y aumentar tu concentración al mismo tiempo (la danza también es estética, así que sentirte bien con tu imágenes importante). Es un truco que puede parecer simple, pero que a mi me ha funcionado siempre. Cambiar la ropa de ensayo de ballet por la de contemporáneo, añadir a la ropa de tribal un pañuelo de oriental o usar una falda de 25 yardas y crótalos en las clases de FCBDS me ha ayudado a concentrarme y centrarme en lo específico de la clase. Eso, y tomar apuntes, por supuesto.

La dificultad mayor puede venir en tener que recordar un exceso de coreografías y cuadrar agendas para las clases, ensayos de refuerzo y actuaciones. Al inicio del curso puede parecer sencillo, pero según se acercan los festivales de navidad o final de curso, se va volviendo cada vez más estresante. Piensa que si vas, por ejemplo, a cuatro clases y en cada una de ellas preparáis dos coreografías, deberás recordar, ensayar y preparar ocho coreografías. Eso sin mencionar que deberás buscar y tener a punto ocho vestuarios distintos y recordar al menos cuatro maquillajes y peinados diferentes, y realizar todos estos cambios el día de la presentación.

La siguiente opción para asistir a distintas clases son los workshops (también llamadas clases intensivas, intensivos, talleres…). Estos suelen ser por festivales, por jornadas intensivas (por ejemplo cursos intensivos o campamentos de danza), pueden ser ofertados por el profesor o la escuela de modo libre o puedes contratarlos tú mismo.

Los workshops en los festivales suelen tener un precio más económico que los ofertados por una profesora o una escuela, pero también puedes encontrar la clase mucho más llena. Esto suele ser porque las profesoras que los dan pueden ser de fuera de la zona o por que el curso sea de una temática que no vayas a encontrar fácilmente. Por supuesto, no digo que esto sea algo negativo, pero una clase con un número de alumnas reducido siempre facilitará que la persona que lo imparte pueda corregir y volcarse más en las alumnas que asisten.

Los talleres en los festivales suelen tener un precio más económico, y el ambiente suele ser realmente animado. Toda la gente que se reúne para el festival va a estar con el ánimo a full. Eso si, la dinámica de las clases suele ser mucho más intensa y rápida. Ello se debe a que hay muchas clases que impartir en muy pocos días, mucha materia que dar en las clases y el horario debe ser estricto para que los talleres no retrasen. Personalmente, cuando he asistido a festivales (sobre todo si han sido fuera de la ciudad), he cogido el máximo de talleres que el dinero y el tiempo me permitían. Si decides hacer lo mismo, deja que te de unas recomendaciones.

1-    Ten en cuenta que es agotador, así que procura que nunca te falte agua y algo de comer que te de fuerzas.

2-    En los festivales suele haber una gran oferta de clases intensivas. Pueden ser con una sola profesora o con varias, pero suelen ser interesantes y difíciles de hacer fuera de ese contexto. Si entre las profesoras hay algunas a las que conoces y otras a las que no, no te vuelques solo con las que te sean familiares. Aprovecha y descubre bailarinas, estilos y tips que te puedan ser extraños. No solo saldrás de tu zona de confort, también crecerás mucho en tu estilo y conocimiento.

3-    Va a ser mucha información. Aprende a tomar notas y pregunta si puedes grabar la secuencia final. Aquí se amigable y si alguna compañera te pide que se la compartas, no lo dudes ¡Es un buen momento para hacer amigas!

4-    Si los cursos son el mismo día de la presentación y participas, simplifica tu maquillaje y tu vestuario para el número que presentes. Vas a ir cansada y probablemente tengas poco tiempo para prepararte. Es mejor que puedas tener un respiro y asegurar que estás bien preparada a que tengas que apurar hasta el último segundo. Esto es especialmente remarcable si has tomado muchas clases ese día. El cansancio con el que puedes llegar a la presentación puede ser mucho mayor de lo que piensas o notas en ese momento. Ten en cuenta que la adrenalina la tendrás por las nubes.

5-    Disfruta de las compañeras y de las profesoras, conócelas, diviértete. Es una gran ocasión para hacer amistades y conocer gente del circuito, pero fuera de tu circulo habitual. Disfruta del ambiente que han creado las personas que lo organizan porque siempre va a ser especial.

Algunos profesores no son partidarios de que un alumno reciba influencias de otros profesores, o tratan de limitarla a los que ellos aprueben. Esto puede deberse a políticas de la escuela a la que pertenecen, por inseguridades o por un mal concepto de alejar a una posible competencia. Sin embargo, la influencia de otras profesoras no solo te permite limpiar tu estilo, también pueden introducirte en otras estilos y disciplinas, sacándote de tu zona de confort y haciendo que tus influencias crezcan y evolucionen. Esto sucede por varios motivos.

La primera es realizar esas clases en una sala diferente de la habitual. Tendemos a acomodarnos en un único espacio y eso nos perjudica a la hora de concentrarnos. Al ir a otra escuela debemos acostumbrarnos a un suelo distinto, a una distribución e iluminación diferente a la habitual, un sistema de sonido distribuido de un modo extraño a nuestra costumbre… Todo eso fuerza nuestra concentración y nos ayuda a entrar en un estado óptimo de trabajo antes.

La segunda es situar tu nivel en un baremo realista. Si siempre vas a clase y actúas con la misma gente puedes sobrevalorar (esto es más común) o infravalorar (esto pasa menos) el nivel de tu técnica y de las coreografías que creas. Es un ejercicio de moral y autoestima ver que, a lo mejor eres buena en tu clase, pero en relación con otras escuelas y otras bailarinas eres promedio. Es algo difícil y duro de asumir, pero puede ser un motor realmente bueno para motivarse y crecer. Si ya sientes que eres buena ¿cómo y para qué vas a buscar el mejorar?

La tercera es el poder conocer a otras bailarinas, ya sean alumnas o profesoras. En ese momento tu círculo se amplía muchísimo. Ya no estás con la misma gente. De pronto puedes conocer a muchas más personas con intereses comunes, a las que esperas volver a ver en otros workshops, a las que animas y te animan cuando toca el momento de bailar en público en un escenario que no has pisado en la vida. Esas otras bailarinas pasan a ser una cara conocida con las que estás deseando volver a coincidir. Y, en muchos casos, con las que deseas compartir escenario en una coreo que hayáis creado entre las dos (o tres, o más).

La cuarta seria el descubrir otros estilos e influencias que a lo mejor ni se te ocurrirían pensar, o que no has pensado o que no tienes disponible en tu entorno cercano o incluso en tu ciudad. Personalmente he descubierto algunas fusiones realmente interesantes a la hora de bailar gracias a ir a festivales. Influencias de Waacking, Urban, malabar… Otras influencias que he trabajado han ido enfocadas a la hora de coreografiar, como las distintas calidades de movimiento, los distintos usos del espacio personal y social en danza, un trabajo de los diferentes planos y niveles muy peculiar… ¡Incluso cómo crear un personaje bailado!

Por todos estos motivos te animo a que investigues, varies, cambies…Haz crecer tu estilo y crece tú también.


LADY KURONEKO