Todos tenemos una canción favorita, una
canción que, cuando escuchamos mal versionada, despierta hasta nuestros
instintos asesinos. También tenemos una odiada, que nos hace sangrar los oídos
cada vez que la escuchamos. Hay otras que se asocian a épocas del año o a
décadas. Del mismo modo hay algunas canciones que, por su alcance, por su
representatividad o por cualquier otro motivo, se consideran míticas. No es
necesario que nos gusten, pero se conocen, se asocian con sentimientos casi de
forma universal, como por ejemplo “Nothing else matters” o “Unchained melody”
En realidad, no importa si es una canción
instrumental, o con coro de voces y orquesta completa. Tampoco importa si se
trata de bailarla, tocarla o cantarla, aunque este articulo trate sobre todo de
bailar. Se trata de comprender y respetar las canciones al interpretarlas.
Al
bailar, la coreografía debe formarse coordinando todos los elementos junto a la
creatividad del coreógrafo, de lo contrario pierde su sentido. Algunos de los
más importantes son:
- Melodía.
La voz del cantante no siempre sigue el ritmo, de hecho, puede llevar una
temporalización completamente diferente, como en el caso de las canciones de
Cramberries.
- Letra. La
historia que cuenta una canción, la entonación, el sentimiento que provoca
influye en quien la escucha. ¿Os suena cuando alguien dice de Sabina que no les
gusta pero que sus letras son muy buenas?
-
Instrumentalización. Contra más instrumentos tenga un tema, más complicada
será. No es lo mismo interpretar una canción tocada por un cuarteto de batería,
bajo, guitarra y voz que por una orquesta completa.
- Bass (si
tiene elementos electrónicos)
- Ritmo
Se pueden buscar muchos elementos en las
canciones, estos solo son unos pocos a tener en cuenta y se pueden abordar de
maneras muy diversas.
Las
canciones proyectan temas y sentimientos de forma muy concreta y especifica. La
representación debe respetar eso, tanto o más que el ritmo y la
instrumentalización. Una coreografía demasiado energética con una canción
triste o melancólica sería completamente ilógica del mismo modo que lo es una
demasiado estática con uno con un ritmo rápido o una demasiado emocional con
una canción que no lo sea. Conocer la letra y atenerse a ella no es
imprescindible, pero tener en cuenta lo que quiere expresar, si lo es.
Seguir el ritmo de la canción es fundamental.
Una coreografía que no lo sigue pierde todo el sentido y es casi imposible de
reproducir pasado un tiempo. Lo más sencillo a la hora de tener en cuenta el
ritmo es buscar la batería, el bass y/o el bajo, ya que son los elementos que
llevan y mantienen los tempos de las canciones. Los coreógrafos con experiencia
utilizan varios elementos para el conteo, pero si la canción es complicada o no
se tiene mucha experiencia, lo mejor es atenerse a un solo elemento, como
máximo dos. La batería es el más sencillo para guiarse y poder estudiar las
frases musicales.
Escoger la canción que se quiere coreografiar
es importante. Es el primer paso y casi el más importante, porque a través de
esa elección se enfoca el modo de bailar. El motivo normalmente es porque un
tema determinado nos gusta, por que encaja con un determinado espectáculo en el
que se va participar o porque nos provoca un sentimiento concreto que se quiere
intentar expresar.
Siempre hay que tener cuidado al trabajar con
cualquier canción, pero cuando se trata de temas muy conocidos se debe ser muy
cuidadoso. Por extraño que parezca contra más conocida es una canción, más
difícil será tener una buena aceptación, puesto que cada persona tendrá una
imagen de lo que encaja o no, una reacción concreta al escucharla y un
sentimiento hacia ella, bueno o malo. Y nunca va a ser lo mismo para una
persona que para otra, puesto que son elementos totalmente subjetivos.
Además, es más fácil que otras personas también
las escojan. Sobre todo si son las de moda en ese momento.
Escoger una canción mítica es un riesgo
mucho, mucho mayor. Debido al alcance que tienen, van a ser observadas y
analizadas por el público hasta el más mínimo detalle y todos los elementos con
los que se juzgan las canciones conocidas se ven magnificados. Hay que tener en
cuenta que, si una canción tiene de alguna forma esa categoría, es porque la
gente, los fans (del grupo o de ese tema), son quienes la han elevado a ese
punto. Ese es un elemento extra a tener en cuenta, a respetar.
Cuando lo que se escoge es la canción
favorita los riesgos son muy diferentes. El principal es que no sea tan
estudiada como debiera. Es fácil dejarse llevar por el entusiasmo, por el “me
gusta cómo queda esto” y descuidar la técnica. Irritantemente fácil.
No se trata de encorsetarse, de hacer un paso
con cada golpe de batería. Se trata de tener en cuenta el ritmo, la voz, la
temporalización y la letra. Se trata de hacerlo bien y con el mayor de los
respetos; y aunque esto pudiera parecer fácil, no lo es en absoluto. Se trata
de otorgar el mismo valor o más a la música que desearíamos que se diera a
nuestro baile.
Y de aprender a disfrutar haciéndolo.
Fdo: Kuroeve Tribaldance
Fdo: Kuroeve Tribaldance
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