martes, 16 de octubre de 2018

La Expresión en la danza


  ¿No os ha pasado ver a un bailarín y pensar “no me llega”? Es por que no hay una transmisión de lo que está contando. Falta expresión
  La expresión es una de las herramientas más importantes en cualquier estilo de danza, y, aunque pueda sorprender, es una de las más difíciles de manejar. No se trata solo de poner caras tristes con una canción lacrimógena o sonreír como un perturbado con una alegre. Se trata de utilizar todo el cuerpo como una herramienta de comunicación sin perder lo más mínimo la técnica. Contar algo y que realmente llegue, que entiendan lo que tú estás interpretando.
  Obviamente no es tan importante cuando estamos realizando sectores más técnicos, pero aún en estos momentos debe utilizarse, aunque sea de una forma mínima.
  Ahora bien, ¿qué expresar? Esa debería ser la primera pregunta.
  Durante un taller con Idhún, una de las bailarinas más expresivas que he tenido el privilegio de conocer, nos dio uno de los mejores consejos al respecto: Túmbate, escucha la canción un millón de veces y observa qué es lo que te hace sentir. 




  Puede parecer un consejo simple, pero no puedes transmitir (sin ser un actor profesional y ella sí que ha estudiado arte dramático) algo que no sientes. La conexión entre la canción y tus pensamientos y sentimientos es fundamental.

 Obviamente ninguno somos actores profesionales o hemos estudiado arte dramático (eso sería deseable y práctico, pero en fin…), sin embargo, hay pequeños patrones que pueden seguirse para conseguir que el público sienta con nosotros lo que estamos tratando de contar.
 • Simplifica: Contra más complejo sea lo que deseas contar, más difícil lo vas a tener para transmitirlo correctamente y más difícil será entenderte. El público no va a ser nunca capaz de entender todo lo que estas contando. Contra más simple sea tu historia, más podrán apreciarla.
• Define: Los personajes tienen características concretas que pueden ser representadas a través de movimientos y de gestos. Un elfo se moverá constantemente, con gestos amplios y elegantes, mientras que un fantasma o un espíritu tendrán movimientos rotos, más internos y con desplazamientos lentos y pausados, y una niña traviesa probablemente tenga gestos juguetones y utilice algún que otro salto. Aunque te estés interpretando a ti mismo (eso no es muy conveniente y si algo egocéntrico) habrá movimientos y gestos que te caractericen.
• Organiza: Las canciones tienen una estructura y es conveniente usarla para organizar cualquier tipo de coreografía. En expresión ocurre igual. Es conveniente mostrar al personaje durante la intro de la canción, y si quieres contar una historia (si no tienes experiencia en expresión, es meterte en camisa de 11 varas) debes dividirla en sectores y encajarlos con las diferentes estrofas.
• Siente: Los sentimientos son bastante más difíciles de expresar, pero llegan de una forma más definida al público. El espectador siempre va a poder entender las emociones más básicas alegría, la tristeza, el miedo, sobre todo si en el momento de bailar te sientes exactamente así. El “créete el personaje” se aplica aquí al 100%. Las emociones más complicadas también llegan, pero causan algo más de confusión si no se definen bien (por ejemplo confundir nostalgia con tristeza)
• Relaciona: Aunque parezca evidente, muchas veces no lo es. Escoger la música, el vestuario y los complementos adecuados son fundamentales a la hora de contar o transmitir algo. Si quieres contar una historia feliz, pero utilizas una canción gótica o un vestuario blanco con cadenas en las muñecas mientras te mueves de un lado a otro del escenario dando saltitos, probablemente la gente no entienda la imagen que pretendes transmitir.
  Todo esto, claro está sin perder la técnica.
  Y sin olvidar el rostro. Es tremendamente fácil preocuparse por los gestos, los desplazamientos y olvidarse de que la cara es parte de todo el conjunto. De hecho, es una de las herramientas que mejor conectan con el público y, sorprendentemente con uno mismo.    El poner un gesto facial (no forzado) puede ponerte en contacto directo con la emoción necesaria para el sector que quieres trabajar.




 Aunque sería fácil y deseable animaros a experimentar con emociones e imágenes y movimientos que las definan, sin una base que ayude, puede ser complicado. Cada estilo de danza llevará sus propias normas en cuanto a movimiento y técnica, pero hay ciertos tips que pueden ayudar y que casi siempre se cumplen en cualquier estilo.
  Las emociones negativas, como la tristeza, suelen acompañarse de movimientos hacia adentro, buscando o imitando la introversión.
  Las emociones positivas, como la alegría, suelen relacionarse con movimientos amplios y siempre hacia el exterior.
• Las emociones fuertes, como la ira, llevan mucho desplazamiento y movimientos secos.
• Los sentimientos felices, como el amor, se suelen relacionar con movimientos sostenidos y amplios.
  Con esto solo queda experimentar, poner muchas caras en el espejo y no sorprenderse demasiado cuando trabajas con una emoción y esta se queda en ti. Todo aquel que trabaja en expresión ha acabado llorando en algún momento por conectar demasiado con una emoción muy profunda.
  Lo importante es que al final, se quede en el escenario.


Fdo: Kuroeve TRibaldance

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