martes, 16 de noviembre de 2021

Diario de una tribalera viajera - Participando en el Katharsis Tribal Fest

 

Justo antes de comenzar la pandemia tenía pensado y preparado asistir al “Tribal Road” y al “Complutum Danza”. Tenía los talleres y el alojamiento del primero, la coreografía para bailar en los Open Stage y estaba a la espera de los talleres del segundo. Obviamente, todo quedó en nada. Como el resto de festivales hasta hace nada.

Por eso, cuando vi en Instagram la primera publicación del “Katharsis Tribal Fest (Legacy of Generation)”, quise echarle un vistazo en detalle y estar al tanto de los talleres. Lo organizaban Martnisha y Shekmet. De la primera más o menos conocía su estilo, por haberla visto en videos de actuaciones y de clases. Shekmet no me sonaba, así que decidí mirar un poco por redes y allí vi un poco de este duo tan fantástico.

Viéndolas bailar a las 3, y sabiendo que Martnisha había organizado anteriormente el “Generation Tribal Fest”,(por eso era “Legacy of Generation”) estaba claro que iba a ser un festival bien organizado, hecho con cariño y ganas.

Y estaba realmente bien organizado. Fue todo un gustazo participar. Si continuáis leyendo, os lo cuento.

 



Los Talleres

Cuando salieron los talleres, que nos fueron mostrando poco a poco por Instagram para que se nos fuera haciendo la boca agua, tuve claro que iba a ir. Daba igual que esto fuera en Madrid y yo estuviera en Zaragoza, siempre merece la pena moverse para un festival de este estilo.

Los talleres resultaban realmente interesantes. Tocaban un montón de palos distintos, desde las fusiones más conocidas a la más extrañas, hasta dialectos de ATS/FCBDS, pasando por la teorías y prácticas de creatividad y sinceridad sobre el escenario.




Había 14 talleres, de 90 minutos cada uno. Se daban a lo largo del fin de semana, y de dos en dos, en la Escuela de Danza Samarkhanda. Con el tema de los aforos y de las ganas que teníamos se llenaron casi todos enseguida. Por eso, al principio, solo pude apuntarme inicialmente a dos, quedándome en lista de espera para un tercero. Hubo tantas interesadas que en varios de los talleres se sacó un segundo horario. Por suerte, entre unas cosas y otras al final acabé con plaza en 7 de ellos.

Los talleres eran estos:

Sábado:

Azkara: “Rock and Drills” (fusionar con rock, mi pasión)

Andrea Herrero: “Be water my friend” (fluided y ondas con distinta velocidad e intensidad)

Martnisha: “Old School vs New School” (Antes y después en el Tribal Fussion)

Sereia: “Waaking Fussion Bellydance” (una fusión distinta con unos brazos geniales y muy rápidos)

Shekmet: “Change the lead. Formato Café” (Cambios de líder en el ATS/FCBDS con dúos y tríos y el Formato Café)

Nana Bustos: “Creación del Personaje” (teoría y práctica, danza y psicología. Brutal)

Gilly: “Vuelta a las raíces. Inspirado por Jamilla” (ATS/FCBDS puro, con crótalos y la pureza del formato Sallimpour)

Domingo:

Anegda: “On Space” (Lirica, desplazamientos, giros…)

Pau Raksha: “Flow and Floor” (Trabajo de Suelo fusionando Contemporáneo y Tribal Fussion)

Martnisha: “ATS con abanico” (Vocabulario de ATS/FCBDS con la sutileza del abanico)

Tania Benito: “Dinámicas de Movimiento” (aprender las diferentes dinámicas y cómo meterlas en una secuencia)

Vanessa Montalvo: “Speed it Up” (Velocidad, fuerza y elegancia con un toque sexy)

Gilly: (segundo horario): “Vuelta a las raíces. Inspirado por Jamilla”

Shekmet: “Box and Midbox” (movimientos de duo en ATS con un dialecto propio 9

Lilu: “Emotions” (cómo cambian las secuencias según que emoción utilices)

Vanessa Montalvo (segundo horario): “Speed it Up”

Lilu (segundo horario): “Emotions”

Sereia (segundo horario): “Waaking Fussion Bellydance”

 

Los talleres fueron muy intensos, con mucha información que asimilar y que poner en práctica. En cada uno de ellos se daba el máximo, lo cual, teniendo en cuenta que se hacían con mascarillas (obvio), es mucho decir. Aquí venían muy bien los 15 minutos que había entre taller y taller para ventilar, porque así podíamos morirnos un poquito y recuperar fuerzas.

Pude tomar muchas notas, un poco taquigráficas, pero en el hostal donde me alojaba los pude complementar.

 

La Escuela

La Escuela Samarkhanda me resulto realmente bonita y acogedora. Es muy amplia y luminosa, pintada y amueblada con colores claros y hecha para que te sientas como en casa.

 



Al llegar, dejábamos los zapatos en la entrada y babeábamos un poco con los primeros puestos del bazar. Tras eso, pasábamos al enorme vestuario y a la sala que nos correspondiera. ¡Y allí a darlo todo!

Al lado de los vestuarios tienen una pequeña sala con unos sofás, para esperar entre talleres. Allí aprovechamos unas cuantas de las participantes para comer, comentando impresiones y anécdotas con las organizadoras.

Al fondo, la escuela tiene una terraza con asientos y muchas plantas, donde salir un ratito después de comer para tomarnos un café y para que las fumadoras humeásemos un poco.

Realmente resultaba hogareña. Tanto la situación como la escuela en si.

 

El Mercadillo

¿Qué es un festival sin mercadillo? Todas las que amamos el circuito babeamos ante las mesas en las que sacamos ideas y encontramos cositas con las que complementar nuestros vestuarios.

En esta ocasión el mercadillo estaba compuesto por las mesas y percheros de “Silentium Noctis” y el stand de “Kalimiist”.

“Kalimiist” es una marca de artículos de artesanía hechos con macramé, adornados con distintos elementos: piedras, monedas antiguas, metal…

 

                                            

                                                Precioso ¿verdad?



Si os gusta podéis ver mas cosillas en su perfil de instagram @kalimiist y podeis contactarlas en el correo kalimiistartesanas@gmail.com

“Silentium Noctis” es la marca de Martnisha y allí vende desde adornos de flores hasta pendientes, pasando por tops, cinturones y faldas.



                                                    Molan ¿verdad?




Como podéis imaginar, decir que los puestos es quedarse corto. Piqué en lo que podía, babeé en mucho más  y miré todo lo que me era posible tocando lo menos posible y con el hidroalcóholico de por medio.

 

La Hafla

Con los talleres ya en marcha, empezaron a mover la Hafla por las redes sociales. La principal diferencia entre un Open Stage y una Hafla es que, en la segunda, profesoras, profesionales, alumnas… todas comparten el escenario en lugar de dividirlo en una Gala y un Open. Es una forma increíble de participar en una actuación junto a otras bailarinas a las que admiras. Lo malo es que, al menos a mí, intimida un poquito subirte al escenario después de alguien tan profesional y brutal como Martnisha, Azkara o Sereia (por citar solo a 3 de todas las profesoras que participaron). Por otro lado, es la mejor manera de poner a prueba los nervios preactuación y de forzarte para dar lo mejor de ti misma.

Ante esta posibilidad, y con las ganas de escenario que tenía, me apunté de cabeza.

Según iban saliendo los carteles de las participantes más nerviosa me ponía. Allí iba a haber más calidad que en una bodega de Rioja.

La Hafla se realizó en el “Espacio Pegaso”, y hubo muchísimas participantes. Estaban previstas 29 actuaciones, aunque al final 3 se cayeron de la escaleta. Originalmente estaba preparado para hacerla en dos días, (viernes y sábado) pero al final, por problemas de organización, se juntaron en una sola actuación, más larga y con un pequeño descanso en medio.




Aunque el espacio tiene un escenario, este resultaba pequeño para bailar, sobre todo con los grupos. Para realizar la Hafla lo movieron y pasó a ser una zona elevada de asientos. Los que escogieron esa zona para sentarse debieron ser los que mejor lo vieron junto con los de primera fila.

Aquello significaba bailar a pie de público, lo cual para mucha gente es intimidante, pero para otras facilita la conexión con quienes te están mirando.

Bailar así se siente diferente a hacerlo sobre un escenario. No existe una distancia física o emocional con la gente. Las luces no te crean una barrera para que no veas las reacciones, su interés o la falta de él. Bailar así te pone a prueba de una forma bastante visceral.

Y en mi caso, hacerlo después de ver bailar a las profesionales, resultaba incluso más duro. Eso sí, todo lo que lo hacía difícil, también lo hacía impresionante. Y el ambiente que había entre las bailarinas era genial. Lo bonito de estas ocasiones es la comunidad que se crea. Todas nos echamos una mano, para sostener un espejo, para poner o quitar los imperdibles del vestuario, para atar cosas o levantando los melenones de las compañeras para que puedan ajustarse las prendas. En esos momentos, todas somos una, todas vamos a estar frente a las luces y todas nos apoyamos.

Y eso se crea en festivales como este.

Si queréis mi opinión, para la próxima edición ni os lo penséis. Animaros.

 

KUROEVE TRIBALDANCE

2 comentarios:

  1. Sin duda fue increíble!!! Soy Alira :) he llegado al blog por un post tuyo de insta. Me ha encantado leer tus impresiones! Y las comparto mucho. Yo volví a Pamplona, de donde soy, súper inspirada y con ganas de más. <3 un abrazo!!

    ResponderEliminar