Hace poco tuvimos en el Auditorio de Zaragoza una
representación de “Carmen”. Varias, en realidad, lo cual es extraño, porque
normalmente las obras grandes están en Zaragoza un día, y si no puedes asistir
es tu problema. Además, coincidió con que, un mes antes o cosa así, en una de
las representaciones de fin de curso, habíamos bailado uno de los temas de la
composición. La “Habanera” <3 <3 <3. Cosas y coincidencias de la vida.
Os dejo aquí el enlace para que disfrutéis de la pieza. En
este artículo voy a intentar poneros todos los enlaces con subtítulos para que podáis
disfrutarlos al máximo.
https://www.youtube.com/watch?v=K2snTkaD64U
Yo estaba mordiéndome las falanges sin saber si podría ir o
no. Por un lado, tenían que coincidirnos los horarios currofree a mi pareja y a
mí, y además las entradas para este tipo de eventos no suelen ser baratas. Por
otro lado…. ¡Por otro lado nada! ¡Quería ir si o si! Pero no dependía en
absoluto de mi… Aaaaaagggghhhhh
Eso me llevó a buscar la historia (por enterarme del
argumento y eso…), y alguna representación online que pareciera estar bien. Si
no podía verla en directo, al menos podría disfrutarla en casa. Y por
veleidades del destino, también pude asistir a la representación (inserte aquí una
manada de unicornios rosas bailando). Gracias a eso ahora os puedo hacer una
comparativa en primera persona sobre disfrutar una obra tan visual como
“Carmen” online y en directo.
Pero antes de ponernos a decir cuál es mejor, dejar que os
cuente un poco de qué va la historia. Por supuesto, si esperáis otra cosa que
no sea un drama, mejor no veáis ópera. Aunque sea uno tan peculiar como este.
Don José es un militar que está sirviendo en Sevilla, en la
misma zona donde vive Carmen, una mujer de armas tomar que lleva locos a todos
los hombres sin pretenderlo ni hacer nada por ello. Como ella dice, el amor es
una cosa muy cambiante y no se puede controlar. Este guapo y valiente militar
tiene una novia que le ha seguido hasta la ciudad para poder estar cerca de él,
pero de un modo decente, que ella es una buena chica.
Un día Carmen se mete en un jaleo gordo y es detenida por
Don José, que la lleva ante su superior. Este quiere interrogarla y ella, que
no agacha jamás la cabeza, le dice que lo que ha pasado, solo ella lo sabe. El
superior se retira dándole la orden a José de esperar para llevarla a prisión.
En cuanto se ve a solas seduce a Don José para que la deje libre, prometiéndole
mantener una relación con él (se había dado cuenta que Don José estaba colado
por ella). Don José acepta, olvidándose completamente de su novia y de sus
compromisos con ella, y deja ir a Carmen, arriesgándose a ser sancionado,
degradado o lo que haga falta.
En estas llega a la ciudad Escamillo (si, el nombre se las
trae), un torero que se deja querer por todas y que mantiene una sutil
indiferencia con Carmen, que pasa por completo de su aura de Toreador. Os dejo
por aquí el enlace de su pieza, que mola mucho a pesar de estar hablando de una
corrida de toros. Dice mucho de su personaje y además es bonita´
https://www.youtube.com/watch?v=CoV2YOjFowY
Por circunstancias variadas, Don José se ve obligado a
desertar e ir con Carmen a un campamento gitano, donde conviven con varios
amigos de ella y donde empieza a salir a la luz el carácter celoso y
controlador de él. Hasta el punto de que el resto de hombres del campamento le
pidan que se relaje un poco. Cuando ya llevan un tiempo allí, Escamillo
aparece, para decirle a Carmen que la quiere y que vuelva a la ciudad con él.
Obvio que eso a Don José no le hace gracia, mucho menos cuando se da cuenta que
a Carmen no le disgusta la idea. Peeeeero, para completar el problema, también
aparece la novia original de Don José, diciéndole que su madre se muere y que
quería ver a su hijo por última vez.
Yyyyyyyyy ¡Spoiler! (Aunque la obra no es precisamente nueva
y este artículo no va sobre todas las implicaciones morales que hay en ella.)
Carmen aprovecha para mandar a paseo a Don José y a sus
celos violentos y decide dejarse querer por Escamillo y su traje de luces. Sin
embargo, cuando iba a entrar en la plaza para verle en la arena, le dicen que
Don José está por allí, buscándola. Carmen decide enfrentarlo, diciendo que ella
es una mujer libre y que no tiene derecho a asustarla. Ambos tienen una discusión
impresionante, que acaba con ella apuñalada y con Don José detenido mientras
llora sobre su cadáver.
Y, para que no queden dudas, amo a Carmen porque, sabiendo
lo que podía pasar, se negó a vivir aterrorizada. No puedo evitar admirar el
valor que demuestra en la pelea que tiene con Don José, tan distinta a la
resignación que se ve en las mujeres de otro tipo de obras. Ella muestra la
misma fiereza que la caracterizaba en la vida para enfrentar la muerte que
suponía cercana porque la había leído en las cartas.
¡¡¡¡¡Fin de Spoiler!!!!!
Obviamente no soy critico profesional. Solo soy audiencia
promedio, asi que la opinión de cualquier otra persona que hay visto esta obra
y piense lo mismo, lo contrario o parecido con matices, es tan válida como la mía.
La representación que vi en Youtube estaba casi totalmente subtitulada,
así que pude disfrutar de la historia enterándome de ella. Esto me vino bien,
porque en el Auditorio de Zaragoza no te ponen subtítulos (el Teatro Principal sí
que tiene una pantalla para ponerlos) y la composición de la obra es en francés.
He de decir que mi pareja no había visto la grabación y, aunque me tuvo de
apoyo chivándole de qué iban las escenas, dijo que se entendía más de lo que se
podría pensar.
Otra de las grandes diferencias fue la escenografía. En la
grabación que vi, habían tirado la casa por la ventana. El escenario era
inmenso, al aire libre y la cantidad de extras que apoyaban la representación
estaba en proporción a la representación tan ambiciosa que se estaba
ejecutando.
Semejante fondo puede ser un inmenso apoyo que ayude a
sumergirse en los personajes o puede despistar, haciendo que no se sepa muy
bien a donde mirar. Por suerte esta ocasión fue de las primeras. El escenario
representaba una calle, con edificios, un par de alturas, escaleras que
desembocaban en ella, faroles, plantas… casi podría pensar de verdad que es una
calle de Sevilla. La zona del campamento estaba a uno de los lados y apoyaba
también la calle, era un puente y jugaban con las luces para darle un aspecto
apartado y desgarbado. Al otro lado de la calle tenían la cantina, donde
suceden algunas de las escenas más importantes, como la llegada de Escamillo o
la primera discusión de Carmen y Don José.
Con semejante escenografía es fácil imaginar que los
participantes estaban más que sumergidos en la historia. Además, los coros
funcionaban como extras, paseando por las calles, coqueteando con Carmen,
paseando o peleando si era preciso.
La representación en vivo del Auditorio no tenía, ni con
mucho, tanta escenografía, ni la posibilidad de jugar con las luces de la misma
forma. La necesidad de compartir un escenario, mucho más limitado, orquesta,
coro y los cantantes, hacía necesario algo más minimalista.
La decoración que utilizaron fue mínima. Unos abanicos, unas
banquetas para servir de apoyo y pequeños elementos que utilizaban en la
representación. Se podría decir que los participantes iban a pecho descubierto,
sin el apoyo siquiera del coro, al que habían colocado detrás de la orquesta.
¿Desmerecía algo la ausencia de decorado? No.
¿Hacia de menos una función a la otra? En absoluto. Obvio
que ir a fuego, como tuvieron que hacer en el Auditorio requiere un talento que
no todo el mundo posee, pero no por tener un gran escenario se puede actuar sin
necesidad de demostrarlo.
En ambas funciones pude amar a Carmen, pude odiar a Don
José, pude divertirme con los amigos de Carmen y negar divertida ante la
actitud chulesca de Escamillo. Y eso, es trabajo de los actores, de sus voces,
de su trabajo, de su talento.
En ambas funciones la música me puso los pelos de punta, me
dio ganas de ponerme en pie, me hizo sonreir y llorar, me hizo emocionarme ante
el descaro de Carmen e indignarme con su muerte. Y eso solo pasa si la orquesta
y el director tienen talento, compenetración y un trabajo duro y largo a sus
espaldas.
Entonces ¿es mejor verlo grabado o en vivito y en directo? Esa
es la gran cuestión, querido Watson.
Cada una de las opciones te puede dar algo para disfrutar.
Personalmente, me encanta verlo en directo, recibir de lleno el trabajo y el
sentimiento de los intérpretes y notar la fuerza de la música de la orquesta.
Pero la ópera grabada da la posibilidad de ver montajes que de otro modo sería
imposible disfrutar, montajes como el que tuve la suerte de disfrutar gracias a
Youtube. Tan impresionante que podían meter caballos bailando en el escenario.
Eso sí, es importante ver ambas cosas con la mente abierta.
Un montaje grande y con una gran escenografía no tiene por qué ser sinónimo de
calidad o de gran espectáculo y un montaje más humilde no tiene por qué
empobrecer la obra que estás viendo.
De hecho, cuando estaba viendo la obra en el Auditorio me
llamó la atención como representaron escenas que había visto que requerían de
un cierto apoyo de la escenografía, como el desfile antes de los toros, el
baile de Carmen, el lamento por la madre de José o el asesinato de Carmen.
Cuando simulan el apuñalamiento y ella cae en los brazos de él y la deja, poco
a poco en el suelo, usan la capa que lleva ella y las luces para simular la
sangre. Resulta tan sencillo y elegante que es imposible no apreciar lo bonito
del montaje.
Si preguntáis mi humilde opinión, ved ambas, disfrutad ambas
y pasároslo en grande. Con la mente abierta y el corazón receptivo.
Y, sobre todo, que no las veaís desde una perspectiva
actual, si no desde el momento en que fueron creadas, con los roles que había
en aquel momento. Asi, siempre estaréis abiertos a sobrecogeros y emocionaros
un poco más.
Si teneis opción a verla en directo, ni os lo penséis, es
una obra increíble, pero, por si queréis disfrutarla en casa con palomitas y en
el sofá, os dejo aquí el enlace que tuve la suerte de disfrutar. Con sus subtítulos,
su escenografía impresionante y sus caballos bailando.
https://www.youtube.com/watch?v=3h-fP4zSH40&t=8574s
Lady Kuroneko
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