martes, 24 de noviembre de 2020

La importancia de los pies en la danza

 

Hola a tod@s.

Hoy volvemos a hablaros de técnica. En esta ocasión vamos a hablaros de uno de los grandes olvidados de la danza. Y este olvido es totalmente injusto dada su enorme importancia: lo necesitamos para cualquier paso que pensemos hacer, nos permite realizar desplazamientos y nos sostiene en los giros y equilibrios. Además, nos sirve en algunos momentos como un maravilloso adorno para los movimientos que realizamos y que tanto hemos trabajado. Este elemento, tan olvidado como importante, son los pies.


 

Su importancia, al igual que ocurre con las manos, es tanto estética como técnica, por lo que prestarles la debida atención desde el principio del aprendizaje es fundamental, tanto para depurar los movimientos como para que queden naturales y evitar los vicios adquiridos que luego resulta tan costoso eliminar. En este artículo vamos a intentar concienciaros sobre hasta qué punto debéis prestarles atención.

Cada estilo de baile requiere unos movimientos y unas exigencias muy determinados para esta parte de nuestra anatomía. Los pasos y apoyos de una bailarina de ballet, de flamenco o de funky van a ser completamente diferentes entre sí, tanto por la técnica intrínseca a cada estilo como por los calzados propios de cada uno de ellos. Del mismo modo, los adornos que haga con los pies una bailarina de Danza Oriental no serán los mismos que realice una de Tango.

La posición corporal también va a estar influenciada por el calzado que utilices, y estrechamente relacionada con los movimientos de pies y el tipo de desplazamiento.

 


 

 Esto no es solo una cuestión de estética, también afecta en cómo se reparte el peso sobre los pies. Si se baila con tacones altos y/o finos, la mayor parte del apoyo recaerá normalmente en la parte delantera del pie, como en el Tango o en el Cabaret, las danzas urbanas, como el Funky van a pie plano con calzado deportivo, por lo que el peso irá repartido, la mayor parte del tiempo, por toda la superficie del pie, mientras que una bailarina de Tribal Fussión, a pesar de ir también en plano, irá descalza y con la mayor parte del peso en el talón.

 ¡Y todo esto hay que tenerlo en cuenta solo para estar de pie y en posición!

 Debido a todo esto es necesario que, si tu estilo se baila con algún tipo de calzado, lo uses desde el primer momento que sea posible y practiques con ellos la técnica más básica. Obviamente no es 100% necesario que calientes y estires con ellos, pero no cometas el error de aprender, por ejemplo, la técnica a pie plano y no ponerte los tacones hasta la recta final de la actuación.

 Es cierto que el calzado de danza de calidad es caro. Dolorosamente caro. Aunque si se tiene en cuenta que debe ser lo más cómodo posible, fuerte, estar bien equilibrado, ser estéticamente bonito… el dolor se atenúa un poquito.

 

 

 Una opción es tener un par para los ensayos y uno para las actuaciones. Si vas a tomar este consejo, lo mejor que puedes hacer es, en el último mes de ensayos antes de una presentación, es ensayar con el calzado que vayas a levar en el escenario, a fin de acostumbrar a tus pies y ti mismo a realizar los movimientos con este, que estará más fuerte y más equilibrado que con el que has estado ensayando el resto del tiempo.

 A la hora de bailar, el peso suele ir cambiando, y si el calzado que llevamos o el estilo nos condiciona, hay que tenerlo en cuenta siempre. No es lo mismo hacer un equilibrio con tacones de cabaret, descalza o con puntas de ballet, aunque en los estilos o en un movimiento se muestre el talón con la puntera totalmente estirada. ¿Y por qué no es igual? Porque la base de apoyo no tiene el peso repartido de la misma forma, con lo que la musculatura no puede trabajar igual y el eje de nuestro cuerpo varía.

 A la hora de realizar la coreografía es fundamental tener el peso, apoyo y eje del modo y en la posición correcta. ¿No os ha ocurrido alguna vez que intentáis seguir un video para aprender un paso o una secuencia y por más que te esfuerzas no queda igual? Repites y repites, pero los pasos no salen igual que lo que intentamos hacer y no sabemos por qué.

 En esos casos normalmente nos rompemos la cabeza, intentando corregir la cadera, la posición, limpiando los brazos. Sin embargo, y es algo en lo que pocas veces no caemos, la clave suele estar en la posición del pie o en cómo está repartido el peso en ellos.

 

 

 No siempre es necesario tener el peso en toda la superficie del pie. Muchas veces es necesario pasarlo a zonas concretas. Por ejemplo, en un relevé el peso está repartido entre los dedos, por lo que, si uno de ellos no está bien afianzado, puedes perder el equilibrio. Por el contrario, muchos en muchos estilos los giros se hacen sobre el talón, ya que en algunos estilos el peso en la posición base está retrasado y, si se girase sobre la punta, se podría modificar la posición o el nivel.

 Un ejemplo de movimiento que desplaza el peso es la circunducción de cadera en la Danza Oriental. Este movimiento traza un circulo plano con la cadera y, al realizarlo, sobre todo si se hace despacio y amplio, se puede estudiar como el peso cambia por cada uno de las zonas del pie, desde los dedos a los arcos, desde estos a los talones y a los arcos contrarios hasta volver a la posición base.

Junto con el abdomen y la cabeza, los pies son la base del equilibrio en los giros, de nuestra estabilidad en los pasos y desplazamientos y el primer posibilitador en cualquier tipo de movimiento que queramos realizar.

 

Visualmente una posición incorrecta puede dar una imagen deslucida o de poco nivel, ¡o peor aún! Una colocación incorrecta del pie en un giro, en un equilibrio o en un desplazamiento, puede sacarte del eje llegando a provocar caídas o choques con compañer@s. Solo tenemos que ver la cantidad de cambios de posición y giros que tiene cualquier coreografía grupal para ver el tremendo problema que puede acarrear perder el equilibrio o realizar un desplazamiento diagonalizado en lugar de realizarlo de forma recta.

¡Y todo eso lo puede provocar una posición incorrecta de los pies!

En un sentido visual, en algunos momentos de la coreografía es conveniente llevar la atención a ellos o a las piernas, utilizándolos para adornar o dar elegancia a un paso. En estos casos debemos prestar atención a la posición en la que los ponemos y al movimiento que queramos realizar. Como ejemplo solo tenemos que pensar en los bonitos arcos de pies que realiza una bailarina de tango, en las formas que realiza como adorno para el paso que va a realizar. En otras ocasiones es mejor hacer que pasen desapercibidos, llevando la visualización del paso a otras zonas del cuerpo. Esto suele darse cuando el pie se apoya o se mueve de forma “extraña”, como por ejemplo ocurre en algunos movimientos de cadera de la Danza Oriental que por la fuerza o torsión que implican, repercuten en los pies.

 

 

 En algunas danzas, sobre todo en las que tienen una base folclórica o tradicional, como el Bollywood o el Flamenco, se presta muchísima más atención a los pasos que tienen que ver con los pies ya que gran parte de la atención durante el baile se centra en ellos. Solo tenemos que pensar en el taconeo de una bailaora de Flamenco o en los Gungurus (pulseras de varias filas de cascabeles para los tobillos) de una bailarina hindú.

 Claro está que esto no es exclusivo de lo tradicional. El Claqué es un claro ejemplo de danza con importancia total y absoluta de los pies.

 Los pies son tan fuertes como delicados, por lo que es bueno prestarles la debida atención y entrenarlos para aumentar su fuerza y su flexibilidad, su estabilidad y prevenir lesiones. Hacer ejercicios que los fortalezcan y aumenten su flexibilidad antes o después de los ensayos no solo mejorará tu técnica, también servirá para evitar lesiones tan dolorosas como la fascitis o los famosos esguinces.

 

KUROEVE TRIBALDANCE

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