“La fortaleza mental y el corazón son mucho más fuertes que cualquier
ventaja física que puedas tener. Siempre lo he dicho y siempre lo he creído”
Michael Jordan
“Tendemos a denigrar la práctica
y nos gusta imaginar que las grandes hazañas suceden de manera natural, son
signo de un talento superior de alguien. Conseguir un resultado remarcable
mediante la práctica parece banal y poco inspirador.”
Robert
Greene. (“Maestría”)
La mente juega un papel indispensable
a la hora de enfrentar cualquier desafío en nuestra vida y también a la hora de
buscar el éxito en este. En el arte, esto no es diferente. De hecho, es lo más
común.
A la hora de cultivar cualquier
tipo de disciplina artística, el aprendizaje, la práctica, la investigación y
el estudio son constantes, al igual que la frustración, el fallo y el conocido
“estoy atascad@”. Por eso es fundamental saber cómo lidiar con estos
sentimientos.
La mentalidad que adoptes ante los
problemas, tanto artísticos como en la vida diaria, será fundamental para el
resultado que obtendrás. Recuerda, tu actitud y tus pensamientos son
fundamentales para alcanzar cualquier éxito.
Lo primero es
entender que hay dos tipos de mentalidades a la hora de enfrentarse a los problemas:
la mentalidad fija y la mentalidad de crecimiento, y son completamente opuestas
entre si. Ambos tipos son paradigmas que la gente usa para interpretar el
aprendizaje personal y el cambio.
La mentalidad
fija la adoptamos normalmente de forma inconsciente. En ella, el talento es
algo natural, por lo que la mejora debe darse de forma sencilla, continua y sin
esfuerzo. Este tipo de actitud es un error en la vida y un desastre en
cualquier ámbito artístico, ya que nos lleva a pensar que el esfuerzo es algo
propio de gente sin talento y de fracasados, por lo que no merece la pena.
Cualquier fracaso, cualquier error son vergonzosos, una amenaza, y es necesario
evitarlos a toda cosa.
Ciertamente es
una actitud tóxica que está mucho más a nuestro alrededor de lo que podríamos
imaginar. Si un niño aprueba un examen y se le considera muy inteligente por
ello, casi un genio, se está dando peso a un resultado que se considera
natural. Si ese mismo niño suspende, se le castiga o regaña. Esto lleva a
obviar el esfuerzo del estudio, que es tanto o más importante que la nota
final, y a temer el suspenso, ya que es síntoma de fracaso.
El esfuerzo, la dedicación y las
ganas de mejorar día a día son factores determinantes cuando se trata de
conseguir objetivos. Esto es tener una mentalidad de crecimiento. En ella, se
busca aprender, tanto de los errores como de los aciertos. Esto no significa
que lo único que se premie y se alabe sea el esfuerzo. Este siempre ha de ir de
la mano de algún tipo de resultado o aprendizaje, más o menos grande. En este
tipo de mentalidad, el fracaso se ve como algo posible, debido a lo cual hay
una mayor disposición a cometer fallos, fracasar y aprender.
La psicóloga Carol Dweck (profesora
de Psicología en la Universidad Stanford y considerada una de las más
importantes investigadoras del mundo en el campo de la personalidad, la psicología social, la motivación
y el desarrollo) estudió estos dos tipos de mentes, y, en su libro «Mindset: la actitud del éxito»,
nos
propone entender nuestra mente y como estos tipos de mentalidad nos influyen
cada día.
“Con una mentalidad fija los
estudiantes creen que sus habilidades básicas, su inteligencia y su talento son
solo rasgos de su personalidad. Piensan que poseen una cierta capacidad y que
eso es inamovible. Con una mentalidad de crecimiento los estudiantes entienden
que sus talentos y habilidades se pueden desarrollar a través del esfuerzo, la
enseñanza y la persistencia. No piensan que todo el mundo sea igual, ni que
cualquier persona puede ser Einstein, pero creen que cualquiera puede ser más
inteligente si trabaja en ello.”
Carol
Dweck (psicóloga)
Estos modelos
de pensamiento y de actitud vital se ven fácilmente reflejados en el mudo de
las artes. Si se posee una mentalidad fija es fácil que, durante los primeros
estadios del aprendizaje de una habilidad, como el estudio de un instrumento
musical, al ser la mejora es algo más rápida, se sienta bien con el estudio.
Incluso puede considerar que se le da bien. El problema es que según se avanza
la dificultad aumenta, llegan cursos más avanzados y la facilidad inicial
desaparece. Es en este punto cuando aparece la frustración, y la mentalidad
fija concluye que, si hay que esforzarse es porque no se es bueno, así que no
merece la pena, con lo que, inevitablemente hay una rendición y un abandono de
dicho estudio.
Si se cultiva
una mentalidad de crecimiento se entiende que el proceso del aprendizaje es tan
importante como el resultado. Este tipo de pensamientos es el que impulsa la
práctica, el que permite disfrutar un ensayo duro o una clase exigente. Es el
tipo de mentalidad que nos hace repetir algo hasta que sale como debe ser. Esto
no significa que cualquiera pueda convertirse en Beethoven, Shakespeare o
Martha Graham. Lo que significa es que no se sabe hasta donde se puede llegar
hasta que te pones a ello. El potencial de cada persona es desconocido y está
esperando a ser descubierto, pero eso solo es posible mediante el trabajo duro,
la constancia y la pasión por el proceso. Estos tres elementos son los que, a
la hora de ver el resultado (sea este del nivel que sea), provocan una
autentica sensación de orgullo.
Uno de los
escudos que suele esgrimir la mentalidad fija es la del talento o capacidad
innata. Esta idea es similar a creer que se puede ganar una maratón sin haber
entrenado sólo por salir 100 metros antes. Es cierto que se puede tener una
facilidad inicial, los talentos innatos existen, pero no lo son todo. De hecho,
solo son una ayuda en las primeras etapas con lo que, en realidad, si tu mente
no está centrada, pasarán a ser un arma de doble filo. ¿Cuántas veces un buen
estudiante en los primeros cursos del colegio pasa a tener problemas en los
avanzados? Esto suele deberse a que, como tenían facilidad en un inicio, se
confiaron y no crearon la disciplina necesaria para enfrentarse a la inevitable
subida de nivel.
Como se puede
apreciar, la mentalidad fija no es la mejor a la hora de desarrollar o estudiar
una disciplina artística. Si se considera que el talento es algo innato, no una
capacidad a desarrollar, es difícil superar la dificultad, la frustración y las
criticas constantes. Si cualquier fallo o fracaso es símbolo de no ser bueno
¿cómo evitar el abandono ante los primeros escollos? Una mente preparada para
enfrentarlos no abandonará fácilmente y enfrentará la dificultad como un reto y
el trabajo como algo que puede ser placentero.
Por todos estos
motivos es importante implementar una mentalidad de crecimiento. Es importante
abordar desafíos, ser conscientes de nuestros pensamientos ante ellos y no
permitir que estos nos limiten y también, disfrutar del aprendizaje y del
esfuerzo que requiere para no perder la motivación, para valorar el camino
tanto como la meta y para poder estar orgullos@s de cada mejora producida.
Y recuerda:
1.
El esfuerzo es el camino para la mejora.
2.
Puedes fallar, no pasa nada, solo sigue esforzándote.
3.
Diviértete y disfruta del proceso.
KUROEVE
TRIBALDANCE
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