jueves, 18 de abril de 2019

Asistiendo al Teatro:"Presas"



  Cuando fui a ver “Presas” solo tenía dos cosas claras. Que el argumento era tan interesante como complicado y que el grupo es amateur. Precisamente por ello me sentí tan impresionada, tanto por la actuación como por la historia.
  El trabajo de los actores fue brutal en el sentido más amplio de la palabra. No es solo que estuvieran realmente metidos en el papel, es que se notaba el inmenso trabajo que llevaban encima, tanto de introspección, como de estudio y de investigación histórica. La actuación no es que se viera perfecta, algunas cosas, no acababan de verse bien, pero lo cierto es que esos fallos, si se pueden llamar así, importan bien poco. Y no hay que olvidar que es un grupo amateur. La actitud de los actores fue totalmente profesional a pesar de la inexperiencia general del grupo (el que más, tenía 3 años de práctica de teatro).
  El guion de la obra originalmente se creó para la Escuela De Teatro de Madrid, y al conocerla, Rosa La Sierra, la directora, decidió subirla al escenario del Teatro de las Esquinas mediante el trabajo de la asociación Locos Por Actuar. Es increíble como el simple deseo de actuar, combinado con una buena dirección y mucho, mucho trabajo, de semejantes resultados.  Rosa ha sabido explotar el talento, la personalidad y las ganas que tenían sus alumnos de representar algo importante. El grupo pasó de una clase de dos horas a la semana a tres clases, en total seis horas a la semana. Seis horas que hay que combinar con trabajos, familia y demás.
  La obra era dura, larga, difícil y visceral. El drama suele ser difícil de trabajar en cualquier ámbito; cuando se combina con estos otros elementos y en algo tan complejo como el teatro, se vuelve mucho más que difícil, y duro, muy, muy duro. La alegría suele ser contagiosa, el drama no. Si no puedes hacer que el público empatice contigo desde el primer momento, has perdido y cualquier esfuerzo posterior es en vano
  Por eso es que impresiona tanto semejante resultado…
  El guion me pareció, a falta de una expresión más acertada, muy humano. A pesar de que la acción transcurre en una cárcel franquista, no se trata una obra política o partidista. Si la historia en si no lo decía, los personajes y las situaciones lo dejaban muy claro. Aquí no hay personajes blancos o negros, solo distintos matices de grises, algunos de ellos realmente oscuros, y un deseo de libertad tan fuerte que casi duele al espectador.
  La historia trata de una cárcel, administrada por un hombre destrozado por el abandono de su mujer llevándose al hijo de ambos. En aquellas celdas frías y sucias, varias mujeres malviven como pueden, encerradas por los más diversos motivos, algunos de ellos impensables hoy en día. Las presas son asistidas por monjas, cada una de las cuales lleva el sufrimiento y el tiempo como pueden, y por un médico, frustrado al intentar de forma inútil vencer al dolor y a las enfermedades, sin medicamentos o simplemente unas mantas. En este ambiente, la esperanza la trae el Jubileo de San Perpetuo, que se celebra una vez cada diez años y en el que se ofrece un único indulto a una presa.
  Al margen del guión, en la obra hay dos factores muy interesantes.
  El primero es la escenografía. Toda la obra transcurre en un decorado mínimo: una plataforma elevada para el alcaide, una segunda altura para el médico y el resto a ras de suelo, con unos bancos para sentarse o dormir. La parquedad del escenario deja el peso de la obra por completo al talento de los actores y estos no defraudan.
  El segundo factor es la representación del sufrimiento de la mujer por ser mujer. No solo la tortura, la humillación o la violación, también realidad social de un único tipo de mujer, un único papel, un solo modelo fuera del cual la mujer es malvada, manipuladora y, sobre todo, culpable.
  Las presas que habitan la cárcel están allí por varios motivos y cada uno de ellos representa un estilo de vida, con sus dramas y sus esperanzas. Cada una de esas reclusas simboliza un tipo diferente de mujer y ninguna de ellas encaja en lo que la sociedad de la época esperaba y toleraba:
-          La Víctima inocente, engañada por el novio y abandonada a su suerte en aquella cárcel, permaneciendo aún enamorada, quizás como método para enfrentar el miedo y la tristeza, y capaz de asumir la culpa con tal de librar a su novio de la pena de muerte.
-          La Gitana, declarada ella misma como ladrona. Fuerte y orgullosa siempre, sin miedos ni pelos en la lengua, y con la ilusión de la familia que la espera fuera.
-          La Asesina maltratada, abandonada por la sociedad a los golpes y abusos de su marido, hasta que no puede más y lo mata en un momento de desesperación. No tiene nada más que perder.
-          La Comunista, luchadora, buscando la verdad detrás de las acciones, aunque no le guste lo que encuentre, y asumiendo la culpa y la sangre en sus manos. Ama a su familia y les manda cada real que gana con su trabajo en la cárcel.
-          La Prostituta, que empezó a ejercer de niña, y que solo desea cumplir su condena y comenzar de cero como una mujer diferente, respetable y religiosa, con un marido y una familia en lugar donde nadie la conozca.
-          La Anarquista Manca para la que solo es importante su familia y en concreto su hermano pequeño, al que considera lo más valioso que tiene y que no desea que su él la visite en la cárcel por que no soporta que la vea así.
-          La Adultera, enamorada y embarazada, que solo desea dejar a su marido, tener a su hijo y vivir al lado del hombre del que se ha enamorado, aunque sea una vida de miserias.
-          La Loca, acusada de matar a su bebe, encarcelada y abandonada a su suerte por su todos, cuando debería estar en un hospital y que malvive llorando por su hijo, abrazada a un muñeco.
-          La Madame, antigua señora de un prostíbulo, acostumbrada a tener el control y a ejercerlo sobre los demás, por lo que no se siente intimidada ante nadie.
  Las monjas también son tan representativas como distintas entre sí. Las tres llevan diferentes tiempos enfrentando la vida de la prisión y, debido a ello, su carácter está más o menos influenciado por el paso del tiempo y la exposición al sufrimiento. Podría pensarse que son como un único personaje en tres diferentes momentos del tiempo y la fe. Debido a esto, su trato con las presas es muy diferente.
-          La más joven, dulce y buena, casi recién salida del convento. Siente piedad ante todo y todos, pero eso no evita que siga las indicaciones que le dan sin protestar, aunque después rece y llore, sintiendo que es lo único que puede hacer.
-          La madura, firme y tranquila, con sus dudas y su sorprendente inteligencia, disimulado todo por su gran prudencia. Lleva ya un tiempo, y no siente tanta piedad ante todo lo que se da a su alrededor, aunque no es indiferente a los hechos.
-          La mayor, con su corazón convertido en piedra por los años de servicio en la cárcel, que aún recuerda cómo era sentirse abrumada por el continuo sufrimiento y lo único que puede hacer es protegerse y seguir adelante, intentando que las cosas simplemente funcionen.
  Los personajes de las monjas me sorprendieron mucho. Ellas están inmersas en otro tipo de prisión muy diferente. Es una prisión sin barrotes y socialmente aceptable, pero son víctimas igualmente.  La monja Madura es asaltada por dudas continuamente, incluso en la fe que ha abrazado, pues no ve ninguna justicia a su alrededor. Ella sostiene una interesante conversación con la Comunista, a solas en la celda de castigo, porque allí solo eran dos mujeres, y fuera de ese agujero son enemigas. Ese respeto mutuo demostrado en la oscuridad, desaparece a la luz del día, cuando ya no son dos mujeres a oscuras, si no una reclusa y una monja.
  La monja Joven es un personaje triste. La ves y sabes que su futuro es, inevitablemente, endurecerse y volverse arisca, es la única forma de poder aguantar invierno tras invierno, y ser asaltada por las mismas dudas que tiene la Madura. Es un destino ya escrito por el sufrimiento que hay tras los barrotes. Ella intenta por todos los medios conseguir recursos para las reclusas (mantas, leche, toquillas, …) y escribe las cartas a las familias de las que no saben leer ni escribir, como, por ejemplo, la gitana. Esta piedad hace que se sienta desbordada continuamente por que mire a donde mire hay o sufrimiento, o indiferencia.
  La monja mayor me pareció un personaje bastante complejo, mucho más de lo que parece a simple vista, En el pasado era piadosa, queriendo ayudar a toda costa, pero la realidad se impuso ante ella. ¿Cómo ser dulce y buena cuando ves a los niños morir en el pabellón de las madres? ¿Cuándo sabes los delitos que han cometido algunas de ellas? ¿Cuándo hagas lo que hagas nada va a cambiar? Desea volver a sentir esa piedad inocente, ese deseo de ayudar, pero no puede. Lo único que le queda es cumplir con su trabajo y con las ordenes que le dan, aunque algunas de ellas sean horribles.
  En la obra también hay cinco personajes masculinos, que contrastan vivamente con las mujeres a pesar de que su papel les encierra igual. Ellos tienen más poder y libertad que ellas, pero los hombres que tienen conciencia se saben presos, sin barrotes, pero tan encerrados como las mujeres a las que guardan y con las que colaboran y conviven.
-          El Doctor, que solo desea ayudar y se encuentra en una situación insostenible. Es un personaje ateo, pero con una piedad inmensa (al que obviamente acusan de aprovecharse de las presas) y un deseo de ayudar absolutamente feroz, hasta el punto de jugarse su carrera y su reputación en su afán por conseguir hacer algo bueno.
-          El Alcaide, orgulloso de su carrera, pero atrapado en un destino sin salida. Su mujer lo abandona, llevándose a su hijo, ante la imposibilidad de vivir en un sitio tan árido, frio y con tantos lamentos. El único consuelo a su soledad es la monja Mayor, a la que admira y respeta
-          El Abogado, que solo vela por su carrera y su cliente, en la que está personalmente interesado, aunque ella le rechace.
-          El Maestro, falso buen hombre, hipócrita, pero con buena fama. Todos pondrían la mano en el fuego por él, pero en realidad es un personaje dañino que no se responsabiliza de sus actos.
-          El Sacerdote, que odia a las presas y se siente superior a todas ellas solo por su hábito y su fe. Esa creencia de superioridad se ve extendido también al médico, al que desprecia por su ateísmo.
  Con este ambiente tan opresivo y todos estos personajes los conflictos se ven venir. Estos tres grupos era inevitable que chocaran entre ellos y la batalla se extiende al interior de cada grupo, con una única excepción. Las luchas entre los hombres son mínimas y se resuelven casi en el acto, como si la posición de poder que ejercen les apartara de los conflictos.
   Todas estas luchas son diarias, pero se ven agravadas por la depresión del Alcaide, que cada vez va a peor, y la futura vista del Obispo, que ofrecerá un solo indulto. Ante la posibilidad de recibir la libertad todas están alteradas y escriben cartas al Obispo, en un afán de influir su decisión.
  La que tiene más problemas sin embargo es la Asesina. Al llevar media vida en la cárcel su desesperación es absoluta. Ha visto pasar ya varios jubileos y, aunque le causa pánico salir al mundo, ansia la libertad a toda costa. Debido a ello no le importa ser la soplona o cumplir todas y cada una de las tareas que le asignen las monjas con tal de garantizar algo de influencia en su favor y poder recuperar la sensación de libertad que tuvo al matar a su marido.
  La situación en la cárcel se ve agravada aún más en varias ocasiones. Las reclusas van recibiendo golpes que las van dejando cada vez más minadas.
  Hay escenas especialmente remarcables por la impresión que producen y el sentimiento depositado en ellas. La escena de las Cartas al Obispo y a las Familias es enternecedora, por cómo te muestran las esperanzas y el cariño que guardan como armas para aguantar la situación, cómo envían el poco dinero que ganan lavando las sábanas del hospital, y cómo envían esperanza a sus familias a pesar de la situación que viven. Esta escena tiene como contrapunto la Visita Familiar, donde tantas de esas esperanzas se rompen y dejan paso a un nuevo dolor con el que convivir. 

KUROEVE TRIBALDANCE

No hay comentarios:

Publicar un comentario