lunes, 15 de abril de 2019

Diario de una tribalera viajera: Participando en el Complutum Danza


  Hacía tiempo que no participaba en un festival así, Un festival de verdad, con Mayúsculas y subrayadito…Hasta pondría la letra en negrita si me apuras… Asi que cuando vi que podía ir a este, acabé bailando por el pasillo de casa, pero no bien, en plan indio pero a lo patético.
  Además, hay gente que sabes que disfrutan especialmente haciendo las cosas bien. Esas personas que ponen el corazón, el hígado, y las neuronas (por las noches sin dormir y los quebraderos de cabeza) en que las cosas salgan bien y se puedan disfrutar. Esa gente que es afortunada porque ama realmente lo que hace. En este caso Lady Vamp.
  Si sumas mi ilusión pseudoprimeriza con un evento planteado de ese modo, solo podía salir de allí con una sonrisa de oreja a oreja, el corazón por las nubes y cabalgando en unicornio... Así que os lo voy a contar. Al menos la parte en la que pude estar ya que por motivos de transporte no pude quedarme a todo (inserte lagrimita aquí…)
  El Complutum Danza de este año era la Edición Ostara. Fue un evento de dos días a tope, en los que era imposible aburrirse.

  

Los talleres
  Los talleres eran impartidos por Kristine Addams, una autentica profesional del American Tribal Style, en sus propias palabras “de la vieja escuela” de las FatChanceBellydance, a las que perteneció hasta hace dos años. Aquí tengo que decir que, aunque mi inglés ha mejorado mucho, no habría podido seguir las clases ni de coña. Afortunadamente tuvimos a Eva haciendo las veces de traductora oficial mientras seguía las clases. En mi opinión fue una máquina. Yo no habría podido seguir las clases y traducir a las demás. Me habría explotado la neurona fijo mientras me daba una pájara del cansancio…
  Porque los talleres fueron largos aunque no lo parecieran. Estoy acostumbrada a talleres de hora y media máximo y encontrarme con tres talleres de dos horas cada uno fue un shock…al principio. En concreto hasta que recordé que los talleres de esta duración son bastante habituales en este tipo de eventos. Me sentí como una novata y si me hubiera dado tiempo, me habría collejeado a mi misma.
  La sensación se me fue rápido. Kristine me enamoró, pero mucho y muy fuerte. Es una bailarina extraordinaria, con un sentido del humor increíble y muy generosa al compartir lo que sabe. Llevo poco tiempo en el mundo del American Tribal Style y los tres talleres a los que me había apuntado fueron un reto, aunque pude ver que había alumnas de todos los niveles (y edades, y estilos… ¡OMG como amo eso!) y la clase estaba bastante bien adaptada para que todo el mundo avanzara. ¡Y aún la quedaban fuerzas para bromear!¡Y sin bajar el ritmo! ¡Y sin dejar de parecer fantástica! Y para cuando quería darme cuenta todas estábamos riendo sin dejar de bailar e intentábamos dar todo lo que teníamos.
  No sé si como me dio tiempo de tomar apuntes, pero salí con un buen montón de información.
  

  Además, las temáticas de los talleres y los consejos que nos dio me parecieron muy adaptables para otros estilos, (incluso aunque no sean de improvisación)
- En busca de la fluidez”: Busca que te muevas de forma orgánica, evitando los cambios bruscos de tipo de movimiento. Be wáter, my friend.
- En busca del espacio: Si tienes público en varios sitios, no bailes solo para unos pocos. Los demás también existen y debes saber cómo cambiar de frente sin que parezca brusco o raro (aunque te acuerdes de golpe que los otros están allí)
- “Piedra, papel o tijera”: Hazte secuencias cortas y divertidas por si te quedas en blanco en el escenario (lo cual es una auténtica ejemejemputadaejemejem). Si te gustan y son cortas es fácil que te acuerdes de ellas.
- “Como tres gotas de agua”
- “Hecha la ley, hecha la trampa”
  Me quedé con muchas ganas de asistir a los dos del domingo, pero en fin, si la vuelvo a ver anunciada en algún festival, me haré un Kristine Full Pack. Sin pensármelo ni un segundo.

la comida
  Si algo tienen estos eventos es que no te da tiempo ni a hacer pis, mucho menos a comer. Por suerte Lady había previsto el problema (parece una exageración hasta que te pasas un día de talleres mordisqueando con rapidez barritas energéticas o comiéndote una ensalada al principio de un taller para luego reengancharte corriendo). Rara es la vez que un taller acaba a su hora, así que todas sabíamos que íbamos a tener poco rato para comer y recuperar fuerzas.
  La solución de Lady: Un catering al aire libre, para ambos días, en el que nos dieron con antelación a escoger entre tres menús de dos platos, dos vegetarianos y uno vegano, con nuestro café y postre incluido. ¡Y hasta salsas!
  Comimos todas en plan tribu, charlando (yo no mucho, no soy parlanchina. Sorry), comentando los talleres y conociendo a las demás. En este tipo de eventos asiste gente de todas España y en este caso concreto también había algunas inglesas, así que intenté practicar, mi inglés de Harvarcete, con un resultado no-mediocre lo que me hizo bastante feliz (me sentí hasta orgullosa…)
  El domingo, como no iba a asistir a los talleres, no cogí el menú, y fue algo que lamenté. Estaba todo muy bueno y el precio era asequible. Macarena es una cocinera excelente.

el bazar
  A un par de salas de distancia de los talleres estaba El Bazar. Y no lo he puesto con mayúsculas por error. Si podíamos rascar cinco minutos entre taller y taller, o entre taller y comida, o de donde fuera, no era raro vernos casi correr a chafardear los puestos y a babear un rato. Una puede querer ser buena y no comprar en exceso, puede ser voluntariosa y repetirse que la economía está mu mal y mu chunga… Pero era casi imposible no caer. Casi tan difícil como evitar morir deshidratada por el babeo constante ante las faldas de Mundo Tribal, el vestuario de Mystic Atelier, la ropa de EntreRocas o la joyería y los cinturones de Mundo Tribal y el merchandising del festival de Minimundos.


la gala
  Tras un descansito recorriendo (arrastrándome por el cansancio, más bien) las calles de Alcalá de Henares, que hay que decir que es un sitio precioso que merece la pena visitar, dieron las 10 (y las 11… y la 1 y las 2 y las 3… Ok, no he intentado resistirme, qué se le va a hacer). La hora de La Gala Ostara.
  El Green Irish Pub, fantástico. Y no solo porque me encanten los bares en plan taberna irlandesa, Y la entrada, sin ser cara, incluía una consumición (a escoger entre agua, refresco o una cerveza a escoger entre dos opciones), así que genial. El lugar no tenía demasiados asientos (casi ninguno, en realidad,) así que acabamos todas sentadas en el suelo, justo frente al escenario y sin estorbar a JM Rye y sus cámaras, disfrutando de la bebida y del espectáculo.
  Decir que babeé es poco. Siempre me siento impresionada cuando veo espectáculos así, pero quizás por la adrenalina, por la ilusión, por lo que sea, que al fin y al cabo me da igual… Disfruté casi tanto como cuando fui a ver la III edición del Anjanas Fest, mi favorito entre los que he asistido.
  No fue un espectáculo largo, una hora y media más o menos, y no se hizo pesado. Fue llamativo y variado, aunque predominó el ATS y al principio, al ver la cantidad de bailarinas, parecía que duraría sus buenas dos horas…       
  Aruru, Satania, Vicky Qamar, Esty…. Las maravillosas tribaleras que me tocaron el corazoncito, Jamal Al Nour me sorprendió muchísimo por su fuerza y su sentimiento. Paula Shukee y Martha Mirage me impresionaron por su alegría…
  Es acordarme y volver a babear, claro que también es acordarme y desear llegar allí. A ese nivel y no menos.
  El número final fue un dúo entre Lady Vamp y Kristine Addams. Si ambas me gustaban por separado, verlas juntas fue brutal. Me lo pareció a mí y, por las reacciones de la gente, a todo el público.
  Como curiosidad, me pareció un detalle muy elegante todos los fondos que se utilizaron durante el espectáculo. A cada actuación, le correspondía un cuadro, proyectado a la pared por encima de los bailarines. Uno de esos detalles que muestran el cariño con el que se pueden hacer las cosas.
               
el open
  Y al día siguiente, a medio día ya estaba yo hipernerviosa. A las 4 y media empezaba el open. Y vaya nivel. Casi me daba miedo salir a bailar, jejeje. Las solistas éramos más bien pocas, parecia más enfocado hacia el ATS (aunque no estaba oficialmente enfocado a ello). Por suerte, al ver mis nervios un par de chicas estuvieron a mi lado, quitándole hierro al asunto y recordándome que este mundo es una gran familia.
  Si hay algo que suelo disfrutar especialmente, son los momentos en los vestuarios. A pesar de los nervios y de las prisas que todas tenemos, casi siempre nos llega el aliento para animar a una compañera nerviosa, para ayudar a otra con una parte complicada del vestuario o del maquillaje o para sujetar con imperdibles un cinturón que se mueve. Incluso hay tiempo para dar un buen tirón de orejas a una compañera que ha desaparecido durante demasiado tiempo…
  Son momentos de tribu, de compañerismo, y aunque no son absolutos, aunque no ocurren siempre, sí que son abundantes y merecen la pena (Ea, ya puedo guardar el klínex)
 De nuevo teníamos a JM Rye al mando del video y esta vez pude ver a Tania Navas (Por cierto, la diseñadora de la Ninfa del evento) y a José Luis Frias, navegando casi invisibles entre las bailarinas y el público, armados con sus cámaras de fotos, tan grandes y completas como impresionantes.

la jam y la velada
  Tras el open estaba prevista una Jam Session. Si algo me llamo la atención del American Tribal Style es esa posibilidad. Te ponen una selección de música, cualquier música, la que sea aunque no la hayas escuchado jamás, de forma aleatoria, y puedes bailar en tribu con quien sea, aunque no le hayas visto en tu vida. Porque este estilo es un idioma, y, si lo conoces, aunque sea de forma básica, te puedes comunicar con las demás.
  Yo no podía quedarme ya, Debía cambiarme para coger el tren, pero cuando volví para despedirme, pude ver a un gran grupo de bailarinas, de diferentes niveles y de profesoras distintas, bailando juntas. Me apenó mucho no poder quedarme y participar también, aunque mi nivel sea aún bajo.
  Y tras la Jam, estaba prevista una velada con coreografías de alumnas de la Escuela Espiral… ¡Malditos trenes! (inserte la imagen de alguien amenazando al cielo con el puño, que más le guste, así queda más dramático…)


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